16/12/03 Correo de Lectores

Opinión

Hace pocos días la prensa televisiva nos puso en contacto con la realidad que se está viviendo en Irak donde las resistencia contra el yanqui invasor golpea diariamente a las tropas del nuevo Furer o nuevo Mussolini instalado para desgraciar del mundo en la casa Blanca y a sus cómplices en este inicuo ataque a un estado soberano. Los invasores ni siquiera han podido mostrar al mundo las poderosas terribles y peligrosas armas ocultas por el régimen de Sadam Hussein. Estos gendarmes del mundo ni siquiera han pedido perdón a la humanidad por su execrable conducta. Los españoles muertos me dan mucha pena no solo por el cariño que despierta en mí el recuerdo de la Madre Patria donde residen y trabajan tres hijos míos y donde han nacido hace poco mi primer nieta española sino porque estos siete integrantes del servicio de inteligencia español no han muerto por su patrias sino por que el gobierno de turno en España se anotó como furgón de cola en esta aventura del llamado tejano Tóxico por que todo lo que toca le envenena, el ocupante de turno en la residencia de los Estado Unidos George W Busch. También pongo en esta nota pues me parece importante destacarlo que en la resistencia han muerto luchando dos hijos de Sadam. Por lo que se ve que la decisión y patriotismo de los Iraquíes mal que les pese a lo chupamedias de los Yanquis que por aquí deambulan, no debe subestimarse. Nadie entre nosotros conocía a los vietnamitas, los conocimos por la guerra en su momento. Tal vez con nosotros haya pasado lo mismo en algún lugar del mundo a raíz del conflicto del Atlántico Sur donde nuestro país enfrentó al mismo enemigo que hoy enfrenta a combate la resistencia iraquí.
Mientras elevo mis oraciones al Dios de los ejércitos especialmente por los católicos iraquíes mis hermanos en la fé y por todos sus compatriotas, les recuerdo a los míos aquella frase de nuestro ex. Presidente D. Hipólito Irigoyen: los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos son sagrados para los pueblos.
Hasta la próxima y felices fiestas.

Dr. Ernesto Tomás Petrocchi

 


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