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Reflexiones
sobre declaraciones del comisario Vadell
Como
participantes de las marchas pidiendo verdad
y justicia por el caso de Gisella Vallejo y
además, habiendo sido parte de las personas
que sufrimos el atropello de la policía,
que nos trató como a delincuentes,
cerrándonos el paso y exigiendo que nos
identificáramos como si estuviéramos en
estado de sitio, hecho que nos retrotrae al
pasado más amargo de la historia argentina,
queremos expresar nuestra indignación por
las declaraciones del comisario.
Leyendo una nota publicada por WebPilar,
encontramos que el señor comisario, para
justificar su actuación autoritaria, dice
que en la marcha anterior "se habían
escrito groserías en las paredes de la
fiscalía lo cual, sin lugar a dudas, es un
delito". Creemos que escribir una pared
solo requiere de un poco de pintura y algo
de trabajo para solucionarlo, una vida no se
puede devolver. Señor comisario queremos
recordarle que violar y matar a alguien
también es un delito y, creemos, un poco
más grave. Hace dos años que ustedes
deberían haber hallado a quién lo cometió
y no lo han hecho.
El comisario dice, además que "eran
cuatro o cinco personas de Pilar, pero
había gente con pañuelitos blancos en la
cabeza que no eran de acá", para pedir
justicia ¿se necesita ser habitante del
sitio donde se cometió el crimen?. Con ese
criterio no podríamos repudiar ninguno que
exceda nuestras fronteras.
Además parece que el comisario, tan ocupado
por cuidar que las paredes permanezcan
limpias, no conoce nuestra historia más
reciente y no sabe que esas personas que
usan pañuelitos blancos pertenecen a una
entidad defensora de los Derechos Humanos,
reconocida internacionalmente, a las que la
dictadura militar hizo desparecer a 30.000
de sus hijos, nietos y otros familiares, en
forma conjunta con la policía y que
reconocen su propio dolor en el dolor de
esta otra madre que también ha perdido a su
hija.
¿O es que sabe demasiado bien quiénes son,
ya que dice tener 26 años de servicio, y es
por eso que usa ese tono peyorativo?
Por último dice "Si en alguna cosa la
familia de esta chica se siente ofendida por
algo, yo siempre tuve y tengo las puertas
abiertas para que vengan a hablar. Nunca
vinieron, no les sabría decir por
qué."
Señor comisario: ¿cómo se sentiría usted
si su hija hubiera sido asesinada de esa
forma y a dos años de ocurrido no se
supiera nada del asesino? ¿Iría a hablar
con quienes tienen la obligación de
encontrar a los culpables y no lo hacen
porque están ocupados cuidando la blancura
de una pared?
Finalmente , aludiendo a la discusión con
el padre Luis Guzmán, además de expresar
su pertenencia a la iglesia y de tener todos
los sacramentos, dice que le dijo al padre
" A mí me enerva como persona, no como
policía, yo me saco la ropa y soy un ser
humano como usted, padre" , de lo que
se desprende que con el uniforme policial no
es un ser humano .
Esta última expresión nos aclara muchas
cosas de la policía.
Alicia
Reales- Cristina Pérez
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