"El
olor a la verdad"
Pilar,
29 de abril de 2003 (se entregó en
redacción el 20 de mayo)
Sr. Director:
Los
firmantes somos docentes del instituto
Parroquial Nuestra Señora del Pilar, que
ofrecemos nuestros nombres cuando damos
opiniones, y que necesitamos expresarnos
sobre el artículo aparecido en la
publicación el día 5 de abril.
Nos
mueve el amor a la verdad y a este colegio
cuyos objetivos conocemos y compartimos, y
al que las familias de esta comunidad le
deben la existencia a una oferta educativa
que aspira a conjugar la formación
cristiana con la excelencia académica.
Lo
que aquí decimos no es una novedad para
quienes nos conocen, pero nuestra comunidad
ha crecido mucho en los últimos tiempos, y
no queremos que personas de buena fe
resulten engañadas al ser erróneamente
informadas sobre las características de la
Institución.
Tampoco
está en nuestro ánimo establecer una
polémica, ya que tenemos bien claro nuestro
papel de educadores y jamás expondríamos a
nuestra escuela, es decir, a nuestros
alumnos, y a la dialéctica de las agudezas
verbales que terminan por ser lo menos
parecido a la verdad. Por lo tanto, no es el
hecho puntual al que Ud. Se refiere lo que
vamos a refutar, sino la liviandad con que
califica a la institución y a los docentes.
Hemos sido calificados de cobardes: sepa Ud.
Que la cobardía es absolutamente
incompatible con la actitud de quienes
elegimos y ejercemos la profesión con
dignidad, abordando permanentemente la
delicada tarea de debatir ideas con los
jóvenes sin negociar fáciles posturas
demagógicas y más aún, sin caer en la
tentación de utilizarlos para defender
nuestros intereses particulares.
También
vamos a desmentir la situación de
enfrentamiento que denuncia su artículo: en
el Instituto Parroquial, jóvenes y adultos
estamos del mismos lado, creciendo como
comunidad educativa, superando desafíos y
aprendiendo que a la verdad hay que ponerle
la cara, el nombre y el número de
documento. Esto constituye para nosotros una
preocupación suprema, ya que de entre estos
alumnos surgirán los comunicadores de
mañana, y deseamos que sean honestos y bien
informados.
No
lo conocemos a Ud, Sr. Director, y por lo
tanto no vamos a incurrir en el error de
juzgarlo con liviandad. Suponemos que ha
sido sorprendido en su buena fe y confiamos
en su responsabilidad profesional y buenas
intenciones para replantearse el origen de
sus fuentes de información y dar a
publicidad esta carta, que tendrá para
tantos alumnos, ex alumnos y miembros de
nuestra comunidad el OLOR A LA VERDAD.
Bidart,
Norberto
Arater, Adriana
Bertolino, Alicia
Morales, Susana
Pagirys, Ana María
Ñanco, Andrea
Bianchetti, Ana
Ratti, Jorge
Sacchi, Roberto
Miguez, Patricia
Ríos, Liliana
Marzano, Mariela
Figueroa, María
Fernández, Claudia
Ríos, Mariano
Di Giugno, Gabriel
Mazzini, Sergio,
Ayerza, Mariana
Riolfo, Analía
Carozo, Isabel,
Gladario, Laura
Servián, Dora
Alonso, Laura
Iaccarino
García, Raúl
Fiore, Alejandra
Diez, Silvina
Krause, Mariana
Cristin, Evangelina
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