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La
Iglesia, una buena anfitriona
Si bien el argumento era digno para este
film, “Camila” necesitaba de un ambiente
religioso para que Ladislao desarrollara su
vocación sacerdotal, que inicialmente
había elegido para su vida. Por eso el
equipo técnico de la producción recorrió
decenas de lugares de época.
En las primeras entrevistas aceptaban el
rodaje para luego ser rechazadas las
propuestas, aún el Museo Pueyrredón en San
Isidro.
De tanto recorrer, por fin el rodaje se hizo
realidad en el templo de nuestra Parroquia
de Pilar, que vestía características de
otrora.
Pero también hubo vecinos y feligreses que
no estaban de acuerdo con la decisión de
nuestro párroco José Ramón de la Villa.
Hoy, los amantes del cine le agradecemos su
buena disposición por haber aceptado la
filmación de un clásico del cine
argentino.
La película en cuestión fue candidata al
premio Oscar de la Academia de Hollywood,
como mejor película extranjera de 1985.
Debo reseñarles que “Camila” es el
crisol de referencia de mis dos pasiones, el
Séptimo Arte en un film nominado al Oscar,
por un lado, y, por el otro, mi Pilar y su
Parroquia que quedó grabada para siempre en
un celuloide y permite identificarme con mis
colegas cineastas.
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