|
El asalto que se convirtió en Historia
Pilar (B) 15 de Enero de 1959
Corría el verano de 1959, esa calurosa
noche todo el mundo descansaba en el
apacible y calmo Pueblo.
En su casa, Don Francisco Basiglio y su
esposa Antonia Olivero dormían
tranquilamente (donde antes se asentaba el
almacén de ramos generales cito en la
esquina de Lorenzo López y San Martín
actualmente Banco Boston). El almacén
ocupó un lugar de privilegio en el
histórico paisaje de nuestro Pilar.
Algún ladrido de perro, algún trasnochado
conductor que transitaba las calles,
cigarras y grillos cortaban el inquietante
silencio pueblerino.
Pronto el cansancio, sumado a la somnolencia
que provoca el calor y el arduo trabajo
cotidiano envolvieron a Don Francisco en un
cálido y placentero abrazo.
Fue durante altas horas de la madrugada,
cuando unos extraños ruidos distrajeron del
sueño a Don Francisco. Dos asaltantes
habían ingresado a la finca, presuroso Don
Francisco tomó su revolver, tras el ruido
de vidrios rotos y mucho alboroto, decidió
salir a su encuentro. Así, se enfrentó con
los malhechores, contra los que sin vacilar
efectuó un disparo, mientras uno de ellos
desenfundaba el arma y hacía lo mismo.
En el interior de la propiedad se produjo un
fugaz tiroteo en el que Don Francisco
sorprendió a uno de los asaltantes.
Como consecuencia, Don Basiglio resultó
levemente herido en el abdomen, en tanto que
uno de los ladrones recibió el proyectil
disparado por el anterior, en la garganta.
El malviviente mientras intentaba escapar
por un tapial cubierto de madreselvas, cayó
herido de muerte, mientras que su compañero
logró huir.
Tras la presurosa intervención Policial,
Don Francisco Basiglio queda detenido
durante 24 horas, tiempo en el que el juez
de la causa determina su arresto
domiciliario por un lapso de 30 días.
El cuerpo inerte del asaltante, fue
depositado y expuesto para su
identificación en la morgue (que funcionaba
en el cementerio local) donde por aquellos
años trabajaban: Hernández, “Corcho”
Patiño y Televo Liberé. Una custodia
policial se dispuso al efecto de hacer
cumplir la condena impuesta a Don Basiglio.
Durante ese lapso no se pudo determinar la
filiación de los delincuentes, aunque se
supone que no eran de la ciudad, dadas las
versiones circulantes.
Plan malogrado
Según transcendidos, los dos malhechores,
habían estado la noche anterior cenando en
el ya desaparecido restaurante “El Aldeano“,
ubicado en la calle Belgrano 770, cuyo
propietario fue Don Juan Bansembock. Otra,
versión que circuló en aquel verano, fue
que los asaltantes se habían confundido, ya
que al ser foráneos desconocían la curiosa
similitud edilicia de la casa de Don
Francisco y la Farmacia Del Globo que se
encontraba, y actualmente existe, en
diagonal al almacén. Sin duda alguna, el
autor intelectual del hecho conocía el
movimiento de los habitantes del Pueblo, ya
que el día anterior el almacenero había
retirado una fuerte suma de dinero del Banco
Provincia. Una vez superado el mal trago, y
ya cerrado el sumario, Don Basiglio, abuelo
de Lidia y Alicia Bonfanti y de Marisú y
Victorio Vergani, pudo circular con libertad
por las calles de Pilar sin custodia
policial, momento en que los vecinos
aprovecharon para hacer presente su
adhesión por la difícil circunstancia
vivida.
Esto es uno de los innumerables momentos “curiosos”
que acontecieron en nuestro “Pilar de
otrora” y que aún hoy todos los vecinos
lo recuerdan.
Anécdota
A partir de lo acontecido, por haber dado
muerte al malviviente, la justicia
determinó para Don Francisco arresto
domiciliario por 30 días.
Pero ni la situación vivida, ni el castigo,
pudieron con sus compromisos contraídos
antes, teniendo su palabra de por medio como
un verdadero caballero.
Así, los vecinos de aquel Pilar lo veían a
Don Francisco acompañado del vigilante
encargado del arresto, rumbo a la casa de su
sobrina Hortensia de Cambiasso, para darle
de comer a las gallinas o dirigirse al
Barrio del Central Buenos Aires (llamado
también el Abrojal) para hacer la huerta de
su hija Ailéen, que junto a su esposo, Don
Ismael Vergani, atendían el Almacén “El
Nuevo” (abierto de 1942 hasta 1990).
Por último, debo reseñar que ambas
familias fueron y siguen siendo forjadoras
de la historia y del destino de nuestro
querido Pilar.
|