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 Pilar - Bs. As. Argentina

Actualizado el 27/07/03
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13/07/03

Colaboración Mathías D´Auría

El asalto que se convirtió en Historia

Pilar (B) 15 de Enero de 1959

Corría el verano de 1959, esa calurosa noche todo el mundo descansaba en el apacible y calmo Pueblo.
En su casa, Don Francisco Basiglio y su esposa Antonia Olivero dormían tranquilamente (donde antes se asentaba el almacén de ramos generales cito en la esquina de Lorenzo López y San Martín actualmente Banco Boston). El almacén ocupó un lugar de privilegio en el histórico paisaje de nuestro Pilar.
Algún ladrido de perro, algún trasnochado conductor que transitaba las calles, cigarras y grillos cortaban el inquietante silencio pueblerino.
Pronto el cansancio, sumado a la somnolencia que provoca el calor y el arduo trabajo cotidiano envolvieron a Don Francisco en un cálido y placentero abrazo.
Fue durante altas horas de la madrugada, cuando unos extraños ruidos distrajeron del sueño a Don Francisco. Dos asaltantes habían ingresado a la finca, presuroso Don Francisco tomó su revolver, tras el ruido de vidrios rotos y mucho alboroto, decidió salir a su encuentro. Así, se enfrentó con los malhechores, contra los que sin vacilar efectuó un disparo, mientras uno de ellos desenfundaba el arma y hacía lo mismo.
En el interior de la propiedad se produjo un fugaz tiroteo en el que Don Francisco sorprendió a uno de los asaltantes.
Como consecuencia, Don Basiglio resultó levemente herido en el abdomen, en tanto que uno de los ladrones recibió el proyectil disparado por el anterior, en la garganta. El malviviente mientras intentaba escapar por un tapial cubierto de madreselvas, cayó herido de muerte, mientras que su compañero logró huir.
Tras la presurosa intervención Policial, Don Francisco Basiglio queda detenido durante 24 horas, tiempo en el que el juez de la causa determina su arresto domiciliario por un lapso de 30 días.
El cuerpo inerte del asaltante, fue depositado y expuesto para su identificación en la morgue (que funcionaba en el cementerio local) donde por aquellos años trabajaban: Hernández, “Corcho” Patiño y Televo Liberé. Una custodia policial se dispuso al efecto de hacer cumplir la condena impuesta a Don Basiglio. Durante ese lapso no se pudo determinar la filiación de los delincuentes, aunque se supone que no eran de la ciudad, dadas las versiones circulantes.

Plan malogrado
Según transcendidos, los dos malhechores, habían estado la noche anterior cenando en el ya desaparecido restaurante “El Aldeano“, ubicado en la calle Belgrano 770, cuyo propietario fue Don Juan Bansembock. Otra, versión que circuló en aquel verano, fue que los asaltantes se habían confundido, ya que al ser foráneos desconocían la curiosa similitud edilicia de la casa de Don Francisco y la Farmacia Del Globo que se encontraba, y actualmente existe, en diagonal al almacén. Sin duda alguna, el autor intelectual del hecho conocía el movimiento de los habitantes del Pueblo, ya que el día anterior el almacenero había retirado una fuerte suma de dinero del Banco Provincia. Una vez superado el mal trago, y ya cerrado el sumario, Don Basiglio, abuelo de Lidia y Alicia Bonfanti y de Marisú y Victorio Vergani, pudo circular con libertad por las calles de Pilar sin custodia policial, momento en que los vecinos aprovecharon para hacer presente su adhesión por la difícil circunstancia vivida.
Esto es uno de los innumerables momentos “curiosos” que acontecieron en nuestro “Pilar de otrora” y que aún hoy todos los vecinos lo recuerdan.

Anécdota
A partir de lo acontecido, por haber dado muerte al malviviente, la justicia determinó para Don Francisco arresto domiciliario por 30 días.
Pero ni la situación vivida, ni el castigo, pudieron con sus compromisos contraídos antes, teniendo su palabra de por medio como un verdadero caballero.
Así, los vecinos de aquel Pilar lo veían a Don Francisco acompañado del vigilante encargado del arresto, rumbo a la casa de su sobrina Hortensia de Cambiasso, para darle de comer a las gallinas o dirigirse al Barrio del Central Buenos Aires (llamado también el Abrojal) para hacer la huerta de su hija Ailéen, que junto a su esposo, Don Ismael Vergani, atendían el Almacén “El Nuevo” (abierto de 1942 hasta 1990).
Por último, debo reseñar que ambas familias fueron y siguen siendo forjadoras de la historia y del destino de nuestro querido Pilar.

 


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