06/08/03 WebPilar.com   
Raúl Buide
Un veterinario con historia

Hoy es el día del Veterinario y el mejor exponente de la profesión en nuestro distrito es sin dudas el señor Raúl Buide que con sus casi 90 años tiene un sinnúmero de anécdotas para relatar. Por este motivo, WebPilar.com se acercó a charlar con él para conocer un poco más de su historia.
Cuando termina sus estudios en el Colegio Carlos Pellegrini se produce un vuelco en sus aspiraciones. "Cuando egreso mi idea era ingresar a medicina, pero los ingresos se preparaban desde octubre y noviembre, y yo tenía que dar italiano en enero. Como no había ingresado a la facultad, me llamaron del servicio militar", relata varias años después.
Cuando el servicio a la patria finalizó, en el 34 se encontraba desorientado. "Una mañana leí que a fines de febrero se cerraba la inscripción en la facultad de Agronomía y Veterinaria. Algo tenía que ver, era medicina animal", revive el momento en que decide ser veterinario. De esta forma, Raúl comenzó a estudiar su carrera de veterinario en la ciudad de Buenos Aires, hacia donde se dirigía todos los días desde Pilar. En aquellos tiempos la Panamericana no existía y además el joven estudiante no contaba con ningún ingreso económico, sólo el abono y el viático y por mucho tiempo se manejó así, hasta que le ofrecieron ser instructor.

"Cuando llegué a instructor recibía una asignación de ochenta pesos, el mayor tiempo del día lo dedicaba a la Universidad, pasaron 20 años con el mismo ritmo hasta que un profesor muy amigo comenzó a llevarme a la rural donde obtuve muchos clientes de diferentes lugares de la provincia de Bs. As.", expresa.
Allí logró hacerse miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria de la ciudad de Bs. As. Actualmente es el miembro n° 25.
Es aquí donde surge la idea de abrir una veterinaria en Pilar: la primera en la zona y que aún perdura en San Martín y Tucumán.
"En aquella época, por los 40, hablar de veterinario era un consejero de carnicero aunque con el tiempo esto fue cambiando y esta profesión fue reconocida por la gente, en ese tiempo los medicamentos para los animales no existían, todo se manejaba con remedios caseros, unos de ellos era una mezcla de sedantes y antiparasitarios que se les introducían por la boca a los animales", compara.
La actividad veterinaria contaba con diferencias muy profundas respecto de su actual situación El comenzó en el momento propicio, cuenta que en el 40 apareció la enfermedad de la vaca caída, a la cual nadie le encontraba solución. Es así como el veterinario comienza a incursionar en el ámbito del campo y a solucionar los problemas con respuestas que los peones desconocían . El veterinario era considerado un mago que lograba recuperar a los animales de manera incomprensible. De a poco aparecen las vacunas, y se notan los progresos en la profesión.
En 1948, al tiempo que nacía su tercera hija, viaja nueve meses a Inglaterra para especializarse en la reproducción del caballo pura sangre de carrera, enviado por el propietario del Haras Martindale, actualmente country del mismo nombre.
Así se interioriza en el tema de la reproducción equina. Por las noches, en las vacaciones y en cualquier rato libre inicia su libro, que luego de once años se llamaría "Manejo de Haras", que ya va por su tercera edición. "Fue un libro que demandó un gran sacrificio, en él trato de compilar todo lo que sé en materia de reproducción equina, con el ABC del tema".
Para terminar quiso dejar un mensaje para todos los interesados en esta profesión:
"Para ser veterinario se necesita ser una persona que le guste el campo y los animales, que esté dispuesto a sacrificarse el resto de su vida, porque como un médico no existen los fines de semana ni los feriados, hay que estar siempre al pie del cañón para salir corriendo a atender a cualquier animal. En primer lugar le aconsejaría tener en su mente una orientación hacía la sanidad del animal ", define con estas palabras al profesional.

SU TRAYECTORIA
Se graduó en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UBA con Diploma de Honor en 1938. En esta facultad pasó de estudiante ayudante a profesor titular de la Cátedra de Anatomía Descriptiva, Comparada y Topográfica.
Dirigió el Instituto de Anatomía. Durante diez años estuvo al frente de las cátedras y del instituto, hasta que se jubiló.
Desde 1956 colaboró en la formación de la cátedra de Clínica Ambulatoria (Prácticas Rurales para los alumnos de quinto año). Desde 1962 y hasta 1969 fue profesor titular de esa cátedra.
Fue director asesor del Hospital de animales grandes de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UBA. Y director organizador del Centro Veterinario de San Isidro, perteneciente al Jockey Club de Buenos Aires, y del departamento de Clínica de la Facultad de Agronomía y Veterinaria hasta 1973.
En 1983 se lo distingue como Socio Honorario de la Asociaciónde Veterinaria Equina. En 1985 fue designado por la Universidad de Buenos Aires, Profesor Emérito de la Facultad de Ciencias Veterinarias. Al año siguiente es designado miembro de número de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria.


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