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Raúl
Buide
Un
veterinario con historia
Hoy
es el día del Veterinario y el mejor
exponente de la profesión en nuestro
distrito es sin dudas el señor Raúl Buide
que con sus casi 90 años tiene un
sinnúmero de anécdotas para relatar. Por
este motivo, WebPilar.com se acercó
a charlar con él para conocer un poco más
de su historia.
Cuando termina sus estudios en el Colegio
Carlos Pellegrini se produce un vuelco en
sus aspiraciones. "Cuando egreso mi
idea era ingresar a medicina, pero los
ingresos se preparaban desde octubre y
noviembre, y yo tenía que dar italiano en
enero. Como no había ingresado a la
facultad, me llamaron del servicio
militar", relata varias años después.
Cuando el servicio a la patria finalizó, en
el 34 se encontraba desorientado. "Una
mañana leí que a fines de febrero se
cerraba la inscripción en la facultad de
Agronomía y Veterinaria. Algo tenía que
ver, era medicina animal", revive el
momento en que decide ser veterinario. De
esta forma, Raúl comenzó a estudiar su
carrera de veterinario en la ciudad de
Buenos Aires, hacia donde se dirigía todos
los días desde Pilar. En aquellos tiempos
la Panamericana no existía y además el
joven estudiante no contaba con ningún
ingreso económico, sólo el abono y el
viático y por mucho tiempo se manejó así,
hasta que le ofrecieron ser instructor.
"Cuando
llegué a instructor recibía una
asignación de ochenta pesos, el mayor
tiempo del día lo dedicaba a la
Universidad, pasaron 20 años con el mismo
ritmo hasta que un profesor muy amigo
comenzó a llevarme a la rural donde obtuve
muchos clientes de diferentes lugares de la
provincia de Bs. As.", expresa.
Allí logró hacerse miembro de la Academia
Nacional de Agronomía y Veterinaria de la
ciudad de Bs. As. Actualmente es el miembro
n° 25.
Es aquí donde surge la idea de abrir una
veterinaria en Pilar: la primera en la zona
y que aún perdura en San Martín y
Tucumán.
"En aquella época, por los 40, hablar
de veterinario era un consejero de carnicero
aunque con el tiempo esto fue cambiando y
esta profesión fue reconocida por la gente,
en ese tiempo los medicamentos para los
animales no existían, todo se manejaba con
remedios caseros, unos de ellos era una
mezcla de sedantes y antiparasitarios que se
les introducían por la boca a los
animales", compara.
La actividad veterinaria contaba con
diferencias muy profundas respecto de su
actual situación El comenzó en el momento
propicio, cuenta que en el 40 apareció la
enfermedad de la vaca caída, a la cual
nadie le encontraba solución. Es así como
el veterinario comienza a incursionar en el
ámbito del campo y a solucionar los
problemas con respuestas que los peones
desconocían . El veterinario era
considerado un mago que lograba recuperar a
los animales de manera incomprensible. De a
poco aparecen las vacunas, y se notan los
progresos en la profesión.
En 1948, al tiempo que nacía su tercera
hija, viaja nueve meses a Inglaterra para
especializarse en la reproducción del
caballo pura sangre de carrera, enviado por
el propietario del Haras Martindale,
actualmente country del mismo nombre.
Así se interioriza en el tema de la
reproducción equina. Por las noches, en las
vacaciones y en cualquier rato libre inicia
su libro, que luego de once años se
llamaría "Manejo de Haras", que
ya va por su tercera edición. "Fue un
libro que demandó un gran sacrificio, en
él trato de compilar todo lo que sé en
materia de reproducción equina, con el ABC
del tema".
Para terminar quiso dejar un mensaje para
todos los interesados en esta profesión:
"Para ser veterinario se necesita ser
una persona que le guste el campo y los
animales, que esté dispuesto a sacrificarse
el resto de su vida, porque como un médico
no existen los fines de semana ni los
feriados, hay que estar siempre al pie del
cañón para salir corriendo a atender a
cualquier animal. En primer lugar le
aconsejaría tener en su mente una
orientación hacía la sanidad del animal
", define con estas palabras al
profesional.
SU
TRAYECTORIA
Se graduó en la Facultad de Agronomía y
Veterinaria de la UBA con Diploma de Honor
en 1938. En esta facultad pasó de
estudiante ayudante a profesor titular de la
Cátedra de Anatomía Descriptiva, Comparada
y Topográfica.
Dirigió el Instituto de Anatomía. Durante
diez años estuvo al frente de las cátedras
y del instituto, hasta que se jubiló.
Desde 1956 colaboró en la formación de la
cátedra de Clínica Ambulatoria (Prácticas
Rurales para los alumnos de quinto año).
Desde 1962 y hasta 1969 fue profesor titular
de esa cátedra.
Fue director asesor del Hospital de animales
grandes de la Facultad de Agronomía y
Veterinaria de la UBA. Y director
organizador del Centro Veterinario de San
Isidro, perteneciente al Jockey Club de
Buenos Aires, y del departamento de Clínica
de la Facultad de Agronomía y Veterinaria
hasta 1973.
En 1983 se lo distingue como Socio Honorario
de la Asociaciónde Veterinaria Equina. En
1985 fue designado por la Universidad de
Buenos Aires, Profesor Emérito de la
Facultad de Ciencias Veterinarias. Al año
siguiente es designado miembro de número de
la Academia Nacional de Agronomía y
Veterinaria. |
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