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28º
Aniversario de la Inauguración del Centro
Cultural Lope de Vega
"Cuna del Teatro Pilarense"
El
19 de octubre de 1975 se inauguraba el
Centro Cultural Lope de Vega durante la
Intendencia de Don Daniel Alberto Ponce de
León acompañado en su mandato por el
Secretario de Bienestar Social Sr. Rogelio
Rodríguez y el conocido Sr. Angel Pablo
Alonso como Director de Cultura.
La primera obra que se presentó en el “Lope
de Vega” fue una puesta en escena de
Israfel de Abelardo Castillo.
La obra se inspiró en la vida del creador
de la narrativa fantástica Edgar Allan Poe,
a pesar de que él mismo se encargó de no
minimizar el profundo drama teatral
catalogándola de “invención teatral”.
Participaron especialmente en Israfel la
Sra. Milagros de La Vega (María Clemn) y el
primer actor Alfredo Iglesias (Georges
Lippard).
Los
actores locales que completaban el elenco
eran: Jorge “Tití” Villar (Poe), Manuel
Vázquez (Thomas Belling y Mr. Kennedy),
Francisco Runco (Tabernero), Esteban
Ourmañan (Amigo), Félix Cassano (Tío
Nilsson), Virginia Lombardo (Virginia
Clemn), Alberto Cattan (Rufus Griswo1d y el
Obrero), Patricia Caresi (Sra. Graham) –
Mabel Almanza (Doña Zenobia), Oscar
Fernández (Escribiente), Andrés Moreyra
(Cadete), Horacio Heit (Marinero), Martín
H. Faure (político).
Este numeroso elenco fue asistido por Oscar
F. Corrales en escenografía, Raúl Widerman
en luminotécnia, Hector Mattar en sonido,
Santiago Muller Jefe de Maquinistas, la
utilería de Casa Puig, Teresa en el
maquillaje, Armando Mathías D’Auría y
Oscar Villagra en peinados, pelucas y
postizos, Mabel Almanza como ayudante de
dirección y en la puesta en escena
colaboró Angel Pablo Alonso.
¿Por
que tomó el nombre Lope de Vega?
Por su talento que caracterizó el Siglo de
Oro español transcendiendo todas las
fronteras. Gracias a él el teatro español
afirmó su idiosincrasia, pletórico de la
espontánea alegría de la invención
escénica, sin olvidar su función
pedagógica que el arte escénico tuvo
siempre.
Su rasgo más perceptible estribó en
recurrir a temas suministrados por el
folklore, la religión, la historia, la
literatura, etc. El motivo del honor ocupó
el centro que en los trágicos griegos
tenía el de la fatalidad.
Lope
de Vega impuso varias cosas al teatro
español aceptadas sin discusión por sus
seguidores e imitadores. La primera fue la
modificación del número de partes en que
se dividían las piezas (jornadas, actos).
Estableció tres fijos, cada uno de los
cuales servía para desarrollar el argumento
de modo lógico: exposición, nudo o crisis,
y desenlace.
Estipuló que el verso era la única forma
idónea para expresar la trama, acomodando
la marcha de la acción y los diálogos a la
verificación corriente en su tiempo. Así
se creó una literatura dramática por
completo distinta de la existente, que
reflejó el temperamento español: inventiva
inagotable, riqueza de los argumentos,
situaciones ingeniosas, emoción y
refinamiento de las pasiones.
La
«Máscara» del ‘Lope de Vega’
Las clásicas máscaras de la tragedia y la
comedia griega fueron suplantadas en el
Teatro ‘Lope de Vega’ por una de
definidos caracteres americanos. En la
representación se buscó el soporte
simbólico que representara la voluntad que
anima al teatro, y todo el vigor que
expresara el drama y la comedia; al mismo
tiempo una cierta agresividad pese a la
delicadeza de su composición. Es una audaz
estilización geométrica de las máscaras
griegas, pero utilizando los elementos
autóctonos.
El
Edificio
La construcción del Centro Cultural Lope de
Vega demandó 18 meses y la obra fue
dirigida por el Arquitecto Arona.
Se refaccionó en la década de los ’80
durante la Intendencia de Ricardo López
Herrero. En el año 1993 se lo calefaccionó
y en 1995 se le cambió el piso del
escenario.
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