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Acerca
de la inseguridad
Sr. Director:
« —Ya me habíais alertado sobre la
cantidad de bandidos que plagaban el país,
el peligro de sus caminos y lo expuesto y
arriesgado que se hace el recorrerlos y aun
vivir y tener la morada lejos de las plazas
fuertes. ¿Cómo es que el rey o las cortes
no hacen nada para mitigar tamaña desmesura
ni prevenir estos delitos? ¿No están para
ello las Hermandades? ¿Es posible que el
pueblo esté tan indefenso? -inquirió de
Salinas.
—Vuestras preguntas muestran bien a las
claras que no examináis el tema de la
manera más adecuada y ajustada a la
realidad. Desde luego que la seguridad en
los caminos y en sus propias viviendas es la
mayor preocupación de los habitantes, pero
que esto sea así, constituye también una
necesidad de los reyes. Que el hombre sea
temeroso y esté amedrentado es beneficioso
para los monarcas.
(…) los malhechores, salteadores,
facinerosos y bandoleros, como os decía,
cumplen una función de gran valor y son muy
beneficiosos para los soberanos, pues
contribuyen a que impere la inseguridad en
las calles, el desasosiego en los caminos y
en los andurriales de las plazas fuertes; y
esta actividad, al aumentar el temor,
favorece el respeto de las leyes, atempera
el ánimo de los vasallos, hace que los
pecheros paguen sus impuestos y, finalmente,
asegura la obediencia del pueblo. Para
cualquier gobierno sería un total desatino
prescindir de unos servicios como éstos,
los que, por otra parte, no traen aparejado
desembolso alguno, pues se financian ellos
mismos, por su propia industria.»
El fragmento ha sido tomado de las Págs.
38 y 39 de mi libro "El Castillo y el
Brocado". Novela histórica, en la
España de los Reyes Católicos. Presentada
en abril de 1999, en la sala M. Cané de la
Secretaría de Cultura de la Nación.
Alejandro Sicardi
Médico - escritor LE: 5172199
Docente de Salud Mental de la Facultad de
Medicina de la UBA
sicardi@sicardialejandro.com
www.sicardialejandro.com
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