Opinión

02/05/04

Las obras tendrán que esperar

Por Gabriel Luis Lagomarsino
glagomarsino@propilar.org.ar

La semana pasada, el Secretario de Hacienda municipal Daniel Ondarza, manifestó ante las cámaras del canal local que la recaudación tributaria estaba marchando bien, ya que en sus primeros 3 meses de vida, la recaudación había logrado incrementarse en unos 2,5 millones de pesos con relación a igual período del año anterior. Sin embargo, dos meses atrás Ondarza había admitido que la cantidad de vecinos que pagaron sus tasas había caído un 30% por efecto de la reforma, y agregó que la situación se revertiría en 6 meses.
En cambio, lo que sí aumentó de manera incomprensible fue la dotación de personal municipal: más de 500 personas según fuentes confiables. Y esto es muy preocupante, primero porque el consiguiente aumento del gasto no irá a obras como prometió el intendente a poco de aprobarse la reforma tributaria, segundo porque el mayor gasto corriente atará de manos no sólo al intendente actual sino también a quien lo suceda, y tercero porque en un municipio que adhirió a la ley provincial de emergencia económica, no parece razonable gastar en personal más del 40% del presupuesto; y menos cuando el mismo jefe comunal integró el Concejo Deliberante que aprobó la ordenanza que desde 2001 le fijó dicha limitación al departamento ejecutivo.
La relación entre el aumento de los ingresos propios dividido el aumento de los gastos en personal está lejísimos del 2,5 establecido por dicha ordenanza; más aún, ni siquiera alcanzaría a 1, lo que significa que la mayor recaudación irá a parar íntegramente a pagar nuevos sueldos. Y las obras tendrán que esperar.
El exiguo aumento nominal en la recaudación se explica holgadamente por la mayor actividad económica que beneficia a nuestro país, y que repercute en los ingresos por la tasa de seguridad e higiene que pagan los comercios. En cambio, en la tasa por mantenimiento de la vía pública y servicios generales (ex ABL), la situación es bien distinta. Si se hubiera mantenido igual número de contribuyentes cumplidores, la recaudación debería haber sido al menos un ochenta por ciento mayor que el año pasado, pero resulta que, según las palabras de Ondarza, el aumento (nominal) en la recaudación fue de sólo del treinta por ciento.

Con respecto a la cantidad de empleados, el propio intendente dijo en diciembre que con los 1.700 empleados con los que Bivort dejó al municipio, sobraba gente, y con esa afirmación justificó su decisión de despedir a centenares de trabajadores, aunque luego aceptó dar marcha atrás con algunos casos, porque -se justificó- los telegramas de despido habían sido enviados "por error".
Resulta difícil establecer si los 2.300 empleados con los que cuenta ahora la municipalidad, representan el número más adecuado para realizar las tareas a su cargo, pero en todo caso, preocupa la magnitud del incremento. Sobre todo cuando el mismo intendente se molestó en aclarar, desde que ganó las elecciones del 14 de septiembre pasado, que la planta de personal municipal estaba "sobredimensionada".
De todos modos, hasta que Pilar no cuente con herramientas de participación moderna, como el acceso a la información pública propuesto por ProPilar y esperando aún el despacho favorable de la Comisión de Legislación del HCD, toda este tipo de análisis que comparto con usted, lector, estarán sujetos a los cuestionamientos y desmentidas del funcionario de turno, quien dispondrá a voluntad sobre qué cosas difunde y cuáles silencia.

 


Correo de Lectores 

 

 

 

 

 

 

 

Copyright 2004 Webpilar.com / 02322-631115