|
|
Nunca Más
En toda administración pública, siempre
existieron distintas visiones sobre cómo
administrar el poder y su relación con la
sociedad.
Pareciera que buena parte del actual
gobierno local gusta de ostentar el manejo e
influencia que posee sobre los medios de
prensa y especialmente sobre algunos
periodistas. Esta parcialidad hipócrita
disfruta leyendo los titulares por los que
ellos mismos tan bien han pagado en tiempo y
forma –con dinero público, por supuesto-.
Sin embargo, para que la “cadena de la
felicidad” sea completa y no se rompa, es
requisito indispensable que todos los
actores de la prensa estén dispuestos a “venderse”
o –como última instancia- dejarse
presionar. Bastaría que uno sólo de los
potenciales cómplices mediáticos no
arregle para que la farsa caiga
indefectiblemente.
Osvaldo Pugliese, Jefe de Gabinete de la
administración Zúccaro, es el encargado de
balancear la espada de Damocles sobre las
empresas periodísticas, administrando una
estrategia de “unto” y cohersión. Él
es quien decide a qué medios favorece o
perjudica, al igual de que a qué periodista
se le paga suministro de prensa (sí, leyó
bien), qué cantidad, a quién se facilita
entrevistas y eventualmente, a qué
díscolos apretar por distintas vías.
Este funcionario, que desde su juventud la
jugó de militante de izquierda probo,
transparente y ante todo democrático, nos
resultó un reprochable hombre gris con
aires de censor y una prepotencia nacida en
su confusión de que el cargo es de origen
divino y no emanado del voto de la gente.
Antes del altercado con WebPilar.com y
PilarWeek, su manejo dictatorial sobre lo
que se debe o no escribir en la prensa fue
magistral. Pero esa estrategia, repito,
requiere de todos los actores. Y desde este
semanario pensamos distinto. Apostamos a ser
antes que periodistas, ciudadanos; deseamos
convertirnos en un verdadero agente de
cambio de la sociedad en la que vivimos.
Finalmente quedó al descubierto que su
zigzagueo político –del comunismo al
zuccarismo- no fue otra cosa que amor por el
poder antes que por el bien público. No
podemos afirmar que es corrupto, pero sus
acciones nos llaman a la duda y no vamos a
calificar su conducta dado que un juez debe
encargarse de ello.
Aceptamos las explicaciones esgrimidas por a
quien todavía damos crédito; nuestro
señor Intendente, pero eso no exhime a este
personaje -que consideramos nefasto- de dar
una disculpa pública. La estamos esperando.
Para quienes trabajamos en el Multimedio
WebPilar.com / PilarWeek este oscuro
episodio nos dejó un sabor agridulce: lo
peor fue la actitud del periodismo local; de
la inmensa cantidad de medios que existen en
la ciudad, se pueden contar con los dedos de
una mano quienes salieron a apoyarnos aunque
sólo a título personal y privado. Ningún
periodista se sintió tocado y «saltó»
cuando el intendente en conferencia de
prensa expresó que existía un medio que
había perdido el rumbo... La mayoría se
limitó a elucubrar sobre lo malo que sería
una «guerra de medios» (triste para el que
recibe regalitos) y apostar a si
arreglaríamos o no.
Paralelamente las alegrías fueron
inconmensurablemente mayores y llegaron
desde las esferas que realmente importan: la
Organización Periodistas dirigida por
Horacio Verbitsky, el diario La Nación,
Poder Ciudadano, la Defensoría del Pueblo
de Pilar, el Concejo Deliberante, la
Defensoría del Pueblo de la Nación, el
Programa Internacional Periodistas contra la
Corrupción de Probidad (con sede en El
Salvador), la comisión de libertad de
expresión de la Honorable Cámara de
Diputados del Congreso Nacional, y
podríamos seguir...... Todas estas
entidades y organismo no sólo expresaron su
«apoyo moral» sino que pusieron a
disposición nuestra todo un andamiaje
legal/administrativo para utilizar en caso
de ser necesario.
Entrar en conflicto contra un Estado
Municipal no estaba en los cálculos y sólo
nos restaba aferrarnos a nuestras
convicciones. Tal vez la mayor lección que
nos dejó este altercado es una luz de
esperanza: las instituciones de la
democracia funcionan. Sólo hay que saber
invocarlas.
|
|
|