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27/07/04

 

 

Sr. Intendente municipal Dr. Humberto Zuccaro:
Hace un año atrás una persona llamó la atención a más de un vecino que pasara por la municipalidad al verlo portar un cartel y agitar una campanilla, en su singular protesta buscaba que alguien lo ayudara a recuperar su sano medio ambiente que le fue arrebatado por inescrupulosos empresarios, ellos son los titulares de la firma ENERPOS S.A., que bajo el amparo de funcionarios municipales y provinciales en manifiesta connivencia permitieron que la empresa siga contaminando al entorno de diversas maneras -a Ud. le consta, ya que fue médico de la firma y pudo corroborar esto al atender a los obreros que allí trabajan-.
Hace un año Juan Carlos Aiello falleció, tras haber sido sancionado por el pseudo delito de desacato, cuando en realidad fue castigado por haber reclamado algo que le pertenecía: su calidad de vida.
Sin embargo, no bastó esta muerte, ni los operarios contaminados, ni las reiteradas clausuras del predio industrial por haber puesto en riesgo la salud de los vecinos, esta planta (indebidamente habilitada en esa zona) hoy está más activa que nunca, tras haber efectuado algunas reformas meramente formales.
Al igual que muchos, creí que con su llegada como la del actual Secretario de Medio ambiente, las cosas iban a cambiar, sin embargo, veo con total decepción que las políticas ambientales siguen siendo las mismas, y se sigue bastardeando la vida de los particulares que vivimos allí hace más de 30 años.
Al leer diferentes notas periodísticas, observo que el caso Enerpos no es un hecho aislado, sin duda alguna las políticas de protección ambiental empleadas no son las apropiadas, es más, permiten que las empresas contaminantes vean más conveniente afrontar el pago de alguna multa irrisoria y no realizar las inversiones necesarias para adecuarse a su entorno.
Empresas como la mencionada se ven permanentemente privilegiadas con el otorgamiento de innumerables oportunidades para restablecer el delicado equilibrio ambiental, mientras que nosotros somos empujados a vivir en una especie de ruleta rusa sin saber en que momento vamos a perder nuestro único patrimonio: nuestra salud.
Es sugestivo y a la vez provocativo que a los pocos minutos de llamar a la policía ambiental de la municipalidad para denunciar a la empresa (por ruidos molestos, por dar un ejemplo) la actividad de la planta se paraliza automáticamente y sus operarios raudamente desalojan el establecimiento para continuar sus trabajos una vez que el móvil se retira del lugar.
Como mi padre, recorrí todas las oficinas y departamentos municipales y provinciales, tras lo cual llegué a la conclusión que este problema tiene una solución política, la solución a este conflicto la tiene Ud. en sus manos.
Si realmente cree en "un Pilar para todos" sería bueno que de una vez por todas se piense en la gente que vive en él.
Pablo A. Aiello
D.N.I. 16.597.204


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