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Sr. Intendente municipal Dr. Humberto
Zuccaro:
Hace un año atrás una persona llamó la
atención a más de un vecino que pasara por
la municipalidad al verlo portar un cartel y
agitar una campanilla, en su singular
protesta buscaba que alguien lo ayudara a
recuperar su sano medio ambiente que le fue
arrebatado por inescrupulosos empresarios,
ellos son los titulares de la firma ENERPOS
S.A., que bajo el amparo de funcionarios
municipales y provinciales en manifiesta
connivencia permitieron que la empresa siga
contaminando al entorno de diversas maneras
-a Ud. le consta, ya que fue médico de la
firma y pudo corroborar esto al atender a
los obreros que allí trabajan-.
Hace un año Juan Carlos Aiello falleció,
tras haber sido sancionado por el pseudo
delito de desacato, cuando en realidad fue
castigado por haber reclamado algo que le
pertenecía: su calidad de vida.
Sin embargo, no bastó esta muerte, ni los
operarios contaminados, ni las reiteradas
clausuras del predio industrial por haber
puesto en riesgo la salud de los vecinos,
esta planta (indebidamente habilitada en esa
zona) hoy está más activa que nunca, tras
haber efectuado algunas reformas meramente
formales.
Al igual que muchos, creí que con su
llegada como la del actual Secretario de
Medio ambiente, las cosas iban a cambiar,
sin embargo, veo con total decepción que
las políticas ambientales siguen siendo las
mismas, y se sigue bastardeando la vida de
los particulares que vivimos allí hace más
de 30 años.
Al leer diferentes notas periodísticas,
observo que el caso Enerpos no es un hecho
aislado, sin duda alguna las políticas de
protección ambiental empleadas no son las
apropiadas, es más, permiten que las
empresas contaminantes vean más conveniente
afrontar el pago de alguna multa irrisoria y
no realizar las inversiones necesarias para
adecuarse a su entorno.
Empresas como la mencionada se ven
permanentemente privilegiadas con el
otorgamiento de innumerables oportunidades
para restablecer el delicado equilibrio
ambiental, mientras que nosotros somos
empujados a vivir en una especie de ruleta
rusa sin saber en que momento vamos a perder
nuestro único patrimonio: nuestra salud.
Es sugestivo y a la vez provocativo que a
los pocos minutos de llamar a la policía
ambiental de la municipalidad para denunciar
a la empresa (por ruidos molestos, por dar
un ejemplo) la actividad de la planta se
paraliza automáticamente y sus operarios
raudamente desalojan el establecimiento para
continuar sus trabajos una vez que el móvil
se retira del lugar.
Como mi padre, recorrí todas las oficinas y
departamentos municipales y provinciales,
tras lo cual llegué a la conclusión que
este problema tiene una solución política,
la solución a este conflicto la tiene Ud.
en sus manos.
Si realmente cree en "un Pilar para
todos" sería bueno que de una vez por
todas se piense en la gente que vive en él.
Pablo A. Aiello
D.N.I. 16.597.204
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