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Guerra sucia
Peligrosa lucha por el
contrato de Sudamericana de Aguas
La empresa aduce que el costo de los
nuevos controles sobre la calidad del
líquido "no están contemplados en el
actual cuadro tarifario". A la vez que
presionan manifestando que "hoy es
prácticamente imposible garantizar la
calidad del agua". Ya estaría todo
preparado para que el Gobierno les otorgue
un aumento tarifario de alrededor del 30%
vigente a partir del año que viene. WebPilar.com
único medio con acceso a la
documentación.
Casi entre sombras, sin mucho ruido,
entró en su etapa final la guerra entre el
Municipio y Sudamericana de Aguas por el
nuevo contrato de concesión del servicio.
Desde el inicio mismo de la revisión, allá
por diciembre del año pasado, los
empresarios habrían aclarado en el despacho
del intendente municipal, Humberto Zúccaro,
que "con estos precios no se puede
seguir más".
Este tema, la renovación del contrato de
Sudamericana, es una de las cuestiones que
más le quita el sueño al Jefe Comunal y, a
su vez, el más conflictivo: El gobierno
local sabe que una recomposición tarifaria
es inminente, pero no halla la manera de
amortiguar el "golpe en contra"
que significará a la gestión Zúccaro
-embebida en un aura popular- el aceptar
mansamente apetencias
económico/empresarias. Máxime cuando se
trata de un contrato como el de
Sudamericana, severamente cuestionado por
distintos sectores desde su misma génesis
en 1991, y del que nadie sabe a ciencia
cierta si fue cumplido correctamente por la
empresa. Vale recordar que incluso el actual
Secretario de Medio Ambiente, Oscar Salom,
fue crítico en extremo respecto de los
controles de calidad del agua que venía
realizando la compañía.
Sin embargo, tanta preocupación y
suceptibilidad oficial tiene su correlación
lógica: la empresa de Aguas halló el
talón de Aquiles del que echar mano para
torcer definitivamente la balanza a su favor
y obtener a principios del año próximo un
substancial aumento de tarifas.
La excusa perfecta picando en el área
Paralelamente a la revisión del contrato
(que incluiría la extensión de la red a
puntos que hoy no contempla, con
financiación supeditada a créditos
provinciales y nacionales), a principios de
junio pasado, el gobierno, por iniciativa de
su Secretaría de Medio Ambiente y con
aprobación unánime del Concejo
Deliberante, promulgó una Ordenanza que
obliga a Sudamericana a realizar controles
periódicos específicos del agua, tanto
bacteriológicos como físico químicos,
cuyos costos correrán por cuenta de la
empresa.
Si bien para implementar los nuevos
controles sanitarios -según palabras de
Salom- "se habló con los empresarios y
estaban de acuerdo", la aprobación de
los mismos a través de una ordenanza en el
deliberativo local encendió la mecha:
Sudamericana pidió lisa y llanamente la
revocación de la norma, aduciendo que
dichos controles "no están
contemplados en el contrato ni en el actual
cuadro tarifario".
Expedientes a los que PilarWeek tuvo acceso
en exclusiva consignan que con fecha 30
de junio -tres semanas después de
promulgada la ordenanza- el Ing. Mauricio
Paviotti, en representación de Sudamericana
de Aguas S.A., presentó una nota ante el
municipio donde hace "salvedades y
reservas" de la norma pidiendo su
revocación.
Los argumentos, detallados en el escrito,
invocan que los controles y parámetros
cualitativos dispuestos en la misma no
están incluidos dentro del actual cuadro
tarifario. Claramente, el expediente N°
7033 de marras expresa que las nuevas
disposiciones ambientales no se ajustan a lo
establecido en el contrato (sobre todo en lo
que se refiere a castigos y causas de
rescisión) y no admiten que se solicite
como parámetro de admisibilidad de
sustancias en el agua lo establecido por el
Código Alimentario (mucho más rígido),
sino los vigentes en las normas
provinciales.
Y ni hablar del tema de tratar los nitratos
(presentes en el agua de la zona), cuyo
costo excede cualquier voluntarismo.
"Es prácticamente imposible
garantizar la calidad del agua"
Inteligentemente, teniendo de rehén algo
tan sensible como la salud pública,
Sudamericana no dejó pasar la oportunidad e
instó al municipio, una vez más, para que
revea el cuadro tarifario.
"(...) El principal peligro que la
afecta (a Sudamericana) es el desequilibrio
absoluto entre costos operativos y tarifas
(...)", dice uno de los párrafos del
escrito y añade sin vacilaciones:
"Ante este cuadro de situación cada
día es más difícil (hoy prácticamente
imposible) a Sudamericana seguir
garantizando la calidad del agua. El
problema a resolver no es técnico, sino
básicamente económico y financiero".
El hermetismo del Ejecutivo y sus
funcionarios -que PilarWeek supo perforar -
en torno a las manifestaciones por parte de
la empresa acerca del nuevo contrato y sus
renegociación, tiene que ver con que ya
estaría bajado el martilo para que el mismo
contemple ineludiblemente un importante
incremento tarifario, el cual rondará el
30%.
Léanme los labios
Diversas aristas de esta realidad se podían
advertir desde hace tiempo en distintas
declaraciones oficiales; bastaba con leer
entre líneas cada vez que un funcionario
concedía una entrevista u osaba hablar de
renegociaciones para que las ambigüedades
hagan salir la situación a la luz.
De hecho, en una entrevista exclusiva
concedida a PilarWeek por el propio Humberto
Zúccaro, obviamente sin nombrarla, dejó
implícita la posibilidad de un incremento
tarifario para el 2005: "Vamos a
revisar todos los contratos y me comprometo
a que durante este año no se aumenten las
tarifas", palabras más palabras menos,
el intendente dejó en evidencia que al
menos no habrá aumentos "durante este
año..." nada habló del que viene.
En otra oportunidad, cuando Zúccaro llevó
al Concejo los detalles de la rescisión con
TMA -avalada horas después por el
deliberativo- adelantó que se avanzaría
sobre Transur, Lesko y Sudamericana. Fue
entonces que un edil de la oposición se le
acercó y le preguntó si pensaba en algún
aumento de tarifas, a lo que Zúccaro
respondió: "Me comprometo a estar del
lado de la gente y que no habrá aumento de
tarifas"
El edil, algo desconfiado, volvió a
insistir. "¿Nada de aumentos?"
ante lo que el primer mandatario comunal
respondió: "Me comprometo que no
habrá aumentos en el caso de Transur y
Lesko...", dejando sugestivamente a
Sudamericana fuera de las promesas. Claro
como el agua.
Que el Concejo también pague el costo
Es común que cuando lo cree oficioso,
Zúccaro deje de lado su marcado
personalismo, para que el Concejo
Deliberante "juegue" a ser un
poder soberano. De hecho, cuando las
tratativas con la UTE Tecsa se complicaban,
el propio intendente se reunió en más de
una oportunidad con la totalidad de los
ediles y les pidió "apoyo" para
las decisiones que se iban a tomar.
Sucede que alguien como Zúccaro, cuyo
carisma y ejecutividad probablemente le
perfilen un futuro político fuera de los
límites de Pilar, gusta de quedarse con
todos los méritos y salir en la foto. Pero
cuando el tema no viene fácil y los
resultados no siempre son los mejores
(recordar que la UTE amagó más de una vez
con terminar en los estrados judiciales), el
intendente hace participar al Concejo,
-sólo hasta donde él quiere- para no
cargar solo con el peso del descontento
popular.
El pedido de revocación de la Ordenanza que
inició Sudamericana, paralelo a la
renegociación, es uno de esos casos. En una
nota fechada el 19/07/2004 el intendente
junto a su Jefe de Gabinete le "patean
la pelota" al Presidente del HCD y a
los ediles para que en la masividad del
cuerpo diluyan la responsabilidad frente a
la sociedad ante el eventual aumento de
tarifas.
El expediente, que en menos de 2 semanas
recorrió a la velocidad de la luz cinco
oficinas del Ejecutivo, llegó al Concejo
Deliberante el 23 de julio, pero aún no fue
analizado en ningunas de las comisiones
pertinentes (Legislación, Medio Ambiente y
Obras Públicas). Sin embargo, ya fue leído
por algunos de los Concejales. De hecho,
alguno ya tiene en mente solicitar el
"contrato y todas sus fojas", no
solamente para saber si lo que dice
Sudamericana es verdad, sino también si la
empresa ha incurrido en incumplimiento y, de
esa manera, intentar que se caiga la
concesión.
"Lo que hizo el gobierno con esto es
tirarnos la pelota para que, con el pretexto
de que tienen que hacer controles bastantes
caros terminemos dando el respaldo político
a un aumento de tarifas, que luego tendrá
que pasar por el Concejo", explicó un
estrecho colaborador de uno de los pocos
bloques opositores que aún hoy sobreviven
en el deliberativo y añadió: "lo que
hay que hacer es pedir el contrato y ver si
ellos (Sudamericana) cumplieron. Pero no
creo que hoy nadie se atreva a revocarles el
contrato".
Hoy, en el deliberativo -que en términos
generales responde devotamente al Ejecutivo-
están esperando "las directivas"
del intendente, sin medir que hay una
sociedad afuera que los mira, esperando que
el mandato de representación otorgado se
cumpla, y en este caso más que nunca. Se
trata de la salud y la vida de las personas.
Exclusivo:
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el Expediente
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