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13/08/04

 

 

Guerra sucia
Peligrosa lucha por el contrato de Sudamericana de Aguas

La empresa aduce que el costo de los nuevos controles sobre la calidad del líquido "no están contemplados en el actual cuadro tarifario". A la vez que presionan manifestando que "hoy es prácticamente imposible garantizar la calidad del agua". Ya estaría todo preparado para que el Gobierno les otorgue un aumento tarifario de alrededor del 30% vigente a partir del año que viene. WebPilar.com único medio con acceso a la documentación.

Casi entre sombras, sin mucho ruido, entró en su etapa final la guerra entre el Municipio y Sudamericana de Aguas por el nuevo contrato de concesión del servicio.
Desde el inicio mismo de la revisión, allá por diciembre del año pasado, los empresarios habrían aclarado en el despacho del intendente municipal, Humberto Zúccaro, que "con estos precios no se puede seguir más".
Este tema, la renovación del contrato de Sudamericana, es una de las cuestiones que más le quita el sueño al Jefe Comunal y, a su vez, el más conflictivo: El gobierno local sabe que una recomposición tarifaria es inminente, pero no halla la manera de amortiguar el "golpe en contra" que significará a la gestión Zúccaro -embebida en un aura popular- el aceptar mansamente apetencias económico/empresarias. Máxime cuando se trata de un contrato como el de Sudamericana, severamente cuestionado por distintos sectores desde su misma génesis en 1991, y del que nadie sabe a ciencia cierta si fue cumplido correctamente por la empresa. Vale recordar que incluso el actual Secretario de Medio Ambiente, Oscar Salom, fue crítico en extremo respecto de los controles de calidad del agua que venía realizando la compañía.
Sin embargo, tanta preocupación y suceptibilidad oficial tiene su correlación lógica: la empresa de Aguas halló el talón de Aquiles del que echar mano para torcer definitivamente la balanza a su favor y obtener a principios del año próximo un substancial aumento de tarifas.

La excusa perfecta picando en el área
Paralelamente a la revisión del contrato (que incluiría la extensión de la red a puntos que hoy no contempla, con financiación supeditada a créditos provinciales y nacionales), a principios de junio pasado, el gobierno, por iniciativa de su Secretaría de Medio Ambiente y con aprobación unánime del Concejo Deliberante, promulgó una Ordenanza que obliga a Sudamericana a realizar controles periódicos específicos del agua, tanto bacteriológicos como físico químicos, cuyos costos correrán por cuenta de la empresa.

Si bien para implementar los nuevos controles sanitarios -según palabras de Salom- "se habló con los empresarios y estaban de acuerdo", la aprobación de los mismos a través de una ordenanza en el deliberativo local encendió la mecha: Sudamericana pidió lisa y llanamente la revocación de la norma, aduciendo que dichos controles "no están contemplados en el contrato ni en el actual cuadro tarifario".
Expedientes a los que PilarWeek tuvo acceso en exclusiva consignan que con fecha 30 de junio -tres semanas después de promulgada la ordenanza- el Ing. Mauricio Paviotti, en representación de Sudamericana de Aguas S.A., presentó una nota ante el municipio donde hace "salvedades y reservas" de la norma pidiendo su revocación.
Los argumentos, detallados en el escrito, invocan que los controles y parámetros cualitativos dispuestos en la misma no están incluidos dentro del actual cuadro tarifario. Claramente, el expediente N° 7033 de marras expresa que las nuevas disposiciones ambientales no se ajustan a lo establecido en el contrato (sobre todo en lo que se refiere a castigos y causas de rescisión) y no admiten que se solicite como parámetro de admisibilidad de sustancias en el agua lo establecido por el Código Alimentario (mucho más rígido), sino los vigentes en las normas provinciales.
Y ni hablar del tema de tratar los nitratos (presentes en el agua de la zona), cuyo costo excede cualquier voluntarismo.
"Es prácticamente imposible garantizar la calidad del agua"
Inteligentemente, teniendo de rehén algo tan sensible como la salud pública, Sudamericana no dejó pasar la oportunidad e instó al municipio, una vez más, para que revea el cuadro tarifario.
"(...) El principal peligro que la afecta (a Sudamericana) es el desequilibrio absoluto entre costos operativos y tarifas (...)", dice uno de los párrafos del escrito y añade sin vacilaciones: "Ante este cuadro de situación cada día es más difícil (hoy prácticamente imposible) a Sudamericana seguir garantizando la calidad del agua. El problema a resolver no es técnico, sino básicamente económico y financiero".
El hermetismo del Ejecutivo y sus funcionarios -que PilarWeek supo perforar - en torno a las manifestaciones por parte de la empresa acerca del nuevo contrato y sus renegociación, tiene que ver con que ya estaría bajado el martilo para que el mismo contemple ineludiblemente un importante incremento tarifario, el cual rondará el 30%.

Léanme los labios
Diversas aristas de esta realidad se podían advertir desde hace tiempo en distintas declaraciones oficiales; bastaba con leer entre líneas cada vez que un funcionario concedía una entrevista u osaba hablar de renegociaciones para que las ambigüedades hagan salir la situación a la luz.
De hecho, en una entrevista exclusiva concedida a PilarWeek por el propio Humberto Zúccaro, obviamente sin nombrarla, dejó implícita la posibilidad de un incremento tarifario para el 2005: "Vamos a revisar todos los contratos y me comprometo a que durante este año no se aumenten las tarifas", palabras más palabras menos, el intendente dejó en evidencia que al menos no habrá aumentos "durante este año..." nada habló del que viene.
En otra oportunidad, cuando Zúccaro llevó al Concejo los detalles de la rescisión con TMA -avalada horas después por el deliberativo- adelantó que se avanzaría sobre Transur, Lesko y Sudamericana. Fue entonces que un edil de la oposición se le acercó y le preguntó si pensaba en algún aumento de tarifas, a lo que Zúccaro respondió: "Me comprometo a estar del lado de la gente y que no habrá aumento de tarifas"
El edil, algo desconfiado, volvió a insistir. "¿Nada de aumentos?" ante lo que el primer mandatario comunal respondió: "Me comprometo que no habrá aumentos en el caso de Transur y Lesko...", dejando sugestivamente a Sudamericana fuera de las promesas. Claro como el agua.

Que el Concejo también pague el costo
Es común que cuando lo cree oficioso, Zúccaro deje de lado su marcado personalismo, para que el Concejo Deliberante "juegue" a ser un poder soberano. De hecho, cuando las tratativas con la UTE Tecsa se complicaban, el propio intendente se reunió en más de una oportunidad con la totalidad de los ediles y les pidió "apoyo" para las decisiones que se iban a tomar.
Sucede que alguien como Zúccaro, cuyo carisma y ejecutividad probablemente le perfilen un futuro político fuera de los límites de Pilar, gusta de quedarse con todos los méritos y salir en la foto. Pero cuando el tema no viene fácil y los resultados no siempre son los mejores (recordar que la UTE amagó más de una vez con terminar en los estrados judiciales), el intendente hace participar al Concejo, -sólo hasta donde él quiere- para no cargar solo con el peso del descontento popular.
El pedido de revocación de la Ordenanza que inició Sudamericana, paralelo a la renegociación, es uno de esos casos. En una nota fechada el 19/07/2004 el intendente junto a su Jefe de Gabinete le "patean la pelota" al Presidente del HCD y a los ediles para que en la masividad del cuerpo diluyan la responsabilidad frente a la sociedad ante el eventual aumento de tarifas.
El expediente, que en menos de 2 semanas recorrió a la velocidad de la luz cinco oficinas del Ejecutivo, llegó al Concejo Deliberante el 23 de julio, pero aún no fue analizado en ningunas de las comisiones pertinentes (Legislación, Medio Ambiente y Obras Públicas). Sin embargo, ya fue leído por algunos de los Concejales. De hecho, alguno ya tiene en mente solicitar el "contrato y todas sus fojas", no solamente para saber si lo que dice Sudamericana es verdad, sino también si la empresa ha incurrido en incumplimiento y, de esa manera, intentar que se caiga la concesión.
"Lo que hizo el gobierno con esto es tirarnos la pelota para que, con el pretexto de que tienen que hacer controles bastantes caros terminemos dando el respaldo político a un aumento de tarifas, que luego tendrá que pasar por el Concejo", explicó un estrecho colaborador de uno de los pocos bloques opositores que aún hoy sobreviven en el deliberativo y añadió: "lo que hay que hacer es pedir el contrato y ver si ellos (Sudamericana) cumplieron. Pero no creo que hoy nadie se atreva a revocarles el contrato".
Hoy, en el deliberativo -que en términos generales responde devotamente al Ejecutivo- están esperando "las directivas" del intendente, sin medir que hay una sociedad afuera que los mira, esperando que el mandato de representación otorgado se cumpla, y en este caso más que nunca. Se trata de la salud y la vida de las personas.

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