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¿Y
si se cae la operación qué? Por
el Dr. Pablo A. Aiello*
La
venta de calles y terrenos fiscales siempre
fue un tema controvertido y en muchas
ocasiones este tipo de operaciones ha
sembrado sospechas sobre quienes
participaron en ellas. En especial cuando
son tratadas por el cuerpo del HCD, con
sorprendente asistencia perfecta a la hora
de estudiar un expediente como el de ventas
de calles.
Una vez debemos presenciar un bochornoso
espectáculo en el que los responsables de
diferentes emprendimientos urbanísticos se
presentan como la solución ideal para que
la gestión municipal actual cristalice sus
ansias de obras públicas, demoradas por sus
ya crónicos problemas financieros.
Por otra parte algunos ediles tratan de
diferenciarse del Ejecutivo al sugerir sólo
una corrección en pocos centavos al precio
otorgado a los más de 1 millón de metros
cuadrados que se pretenden enajenar, en vez
de fijar un valor real y equitativo para las
tierras. Por último están los que desde el
gobierno se autojustifican al rescatar
similares cotizaciones de la anterior
gestión.
Es in-entendible que si en muchos de estos
clubes de campo el metro cuadrado de tierra
promedia los 60 dólares, que el gobierno se
entusiasme por una oferta irrisoria cercana
a los 7 pesos por metro cuadrado.
Se ha tratado de aclarar desde esferas
oficiales que las tierras tienen como
destino exclusivo el ser espacios verdes y
por eso su bajo precio. Sin embargo hay que
destacar que indirectamente los countries se
ven beneficiados por el valor agregado que
estas parcelas les trae aparejadas como lo
es la construcción de campos de golf sobre
ellas.
El fundamento que esgrime el gobierno a la
hora de apoyar esta venta, es que necesitan
dinero para pavimentar calles y sugiere que
no presionar a los countries para que la
operación no se caiga, puesto que de
ocurrir ésto, nos quedamos sin el vital
dinero y por ende los tan esperados
pavimentos.
Por consiguiente, a quienes se enrolan en la
búsqueda de un mejor precio para las calles
y terrenos fiscales o a quienes procuran
otra alternativa más idónea, se los
intenta mostrar como saboteadores de la
ilusión de los vecinos.
¿La venta de estas calles y parcelas es la
única alternativa? Por supuesto que no.
Con seguridad, quien ocupa un espacio y no
lo puede comprar como mínimo lo debe
alquilar; ésta sería la manera correcta de
proteger al patrimonio municipal y
mejoraría el estado del erario comunal.
Lógicamente que las expectativas del
gobierno están puestas en la percepción de
un gran volumen de dinero (hay que hacer las
obras lo más rápido posible) y no en
recibirlo en pequeñas dosis (como puede
ocurrir por medio de un contrato de
locación) lo que demoraría la concreción
de las obras públicas prometidas y
encuentre a un intendente con las manos
vacías de cara a las próximas elecciones.
*Abogado
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