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Alberto
"Chiche" Vimercati
Pasión sobre rieles
Alberto Vimercati es un porteño humilde
y trabajador que nació en Saavedra, pero
vivió toda su vida en el barrio La Loma, de
Del Viso. Cuando era chico, siempre le
regalaban trenes de juguete para su
cumpleaños. "De pibe me encantaban, mi
viejo me llevaba en tren a su taller de
Bulogne y yo siempre estaba dibujando
trenes", recuerda nostálgico
"Chiche".
Los años pasaron y el destino lo trajo a
Del Viso, donde formó una familia de cuatro
hijos junto a su mujer, Marta. En su morada
de La Loma (donde muy gentilmente recibió a
PilarWeek) tiene un taller dedicado
exclusivamente a sus "otras
hijas", las maquetas. Allí es donde
dedica horas de creatividad, esfuerzo e
imaginación al ferromaquetismo.
Su más preciada obra, comenzada hace 4
años y aún no terminada, retrata la zona
fronteriza entre España y Francia,
precisamente donde se encuentran los
Pirineos. "Representa una escena
clásica regional de mediados del siglo XIX.
Era una zona comercial de ferrocarriles que
usaban vagones furgones; en cambio ahora se
reemplazaron por los contenedores, que
llevan más carga", apunta Vimercati en
tono pausado y muy comprensible.
Con respecto a los vagones, el apasionado
por los trenes comenta: "son todos
europeos, porque acá nunca se
fabricaron", y sobre su origen dice que
"la mayoría los compré durante los
'90, porque ahora son carísimos".
Estos trenes miniatura están hechos con
"un detalle y una precisión que valen
la pena", asegura el delvisense por
adopción.
No sólo los vagones son caros, sino
también los materiales necesarios para la
confección del paisaje y lo que rodea a la
estación. Es por esto que
"Chiche" hace gran uso de su
imaginación para armar sus maquetas.
"No tiro nada porque todo puede
servir", comenta humildemente
Vimercati, quien utiliza bandejas de
plástico, bolsas, cartuchos de lapiceras,
telgopores, pinturas acrílicas, botellas y
todo tipo de materiales descartables que
evidentemente a él le sirven.
"El ferromaquetismo corre por cuenta de
la imaginación del artista y cada maqueta
tiene un costado particular", afirma
Vimercati. Su maqueta de la zona de los
Pirineos "tiene tres costados: el
espiritual, donde hay una Iglesia; el del
progreso, donde se encuentra la autopista; y
el industrial, donde se ubica una
destilería".
Además de esta magnífica maqueta,
"Chiche" diseñó un diorama (una
maqueta más pequeña) de "un antiguo
yacimiento carbonífero de los años '60 en
Gran Bretaña que se usaba, entre otras
cosas, como depósito de locomotoras a
vapor", que terminó de armar a fines
del año pasado.
Su sueño: Del Viso
Más allá de estas obras, Alberto Vimercati
todavía tiene un sueño pendiente, un
trabajo aún no realizado: "recrear la
estación de Del Viso en la época en que yo
la viví (años '50), donde pasaba el tren
lechero", recuerda el talentoso
maquetista.
La idea surge porque la estación está por
cumplir 100 años y le trajo muchas memorias
alegres. Asegura que le va a "sacar un
lagrimón a más de un nostálgico".
Pero este hermoso proyecto tiene una
barrera; lo económico. "Una maqueta
lleva muchísimo tiempo y, sobre todo se
necesita mucho dinero", afirma en un
tono desanimado.
Pero él no pierde las esperanzas.
Consiguió algunos fondos (TelViso le
concedió una sume importante de dinero) y
está decidido a superar todas las barreras
para concretar ese gran sueño. Mientras
tanto, va a comenzar a vender maquetas por
encargo. "Un Spa de Bella Vista me
pidió que recreara el tren de las nubes de
Salta, pero no está definido
todavía", comenta esperanzado.
Por último adelantó a PilarWeek que, junto
con un amigo "que entiende de
computadoras", lanzará su página de
Internet. Para aquellos amantes del
ferromomaquetismo como "Chiche",
podrán conocer interesantes historias o
tener su propia maqueta en casa ingresando
próximamente a:
www.ferromaquetismo.com.ar
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