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Duda
cruel de hombre común
Aunque
parezca terrible, no es anormal que un grupo
de delincuentes se asocie para estafar o
robar. Lo que sí resulta sugestivamente
intolerable e insólito es que un hecho como
el comentado siga ocurriendo impunemente
luego de haber sido denunciado ante la
Justicia con todos los recaudos que la ley
exige.
En este caso: ¿Cuántos afectados son
víctimas de los estafadores y cuántos de
la lentitud y la inoperancia judicial?
¿Quién se hace cargo de las decenas de
personas de bajos recursos que pasaron por
Villa Rosa a dejar sus 10 pesos cuando la
Justicia tiene todo desde hace meses para
detener este accionar criminal?
Héctor Daniel Ponce, uno de los
perjudicados nos planteó una duda que si
bien es difícil de probar, no suena tan
ilógica: "cuando fui (al local de
Villa Rosa) había gente de todos lados...
imaginate, a 10 pesos por cabeza, se hacían
de buenos ingresos... Estoy seguro que hay
una combinación con la policía, sino cómo
se explica que sigan atendiendo".
Más allá de lo razonable que suena esta
reflexión, a nuestro entender Ponce se
quedó corto trazando su "línea de
responsabilidades".
Estos malhechores HOY continúan operando al
amparo de la acción u omisión del Fiscal
Marcelo Vaiani.
Es posible que después de esta nota lleguen
las explicaciones y hasta tal vez alguna
carta documento a nuestra redacción; lo
cierto es que algunos representantes de la
Justicia tienen tiempos y prioridades
distintas a las del hombre común.
Y los hombres comunes muchas veces nos
negamos a entender cada vez que el derecho
no cierra con el sentido común.
En vez de ello solemos preguntamos hasta
qué punto la lentitud, la inoperancia o la
ineptitud de un funcionario judicial apegado
ciegamente a lo meramente administrativo no
rozan con la complicidad.
fmartinez@webpilar.com
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