Por Gabriel Lagomarsino

27/03/05

 

 

Escribiendo boludeces

Hacia el final de la reunión mantenida por el jefe comunal con un grupo de vecinos del Barrio Pellegrini, a la que asistí para apoyarlos en sus reclamos, Zúccaro se incomodó por mis palabras: "a las boludeces que escribís, me las banco como un duque", dijo. Aquí le entrego, estimado lector, una nueva "boludez".

Humberto Zúccaro ya había sido maltratado una semana atrás por los ofuscados habitantes de la calle Savio y alrededores; no era para menos: tras años de reclamar, nada había cambiado; o mejor dicho, todo había empeorado: al negativo impacto ambiental de una tosquera, se sumaban las calles destruidas, los pastizales sobrepasando la altura de una persona, el alumbrado público deteriorado, y hasta una reciente antena de telefonía celular de altura incalculable.
Para este segundo encuentro, los vecinos habían consolidado una posición que no estaban dispuestos a negociar: "la tosquera se cierra sí o sí".
Por su lado, Zúccaro venía con varios "ases" en su manga: lo primero que hizo, luego de haber llegado media hora tarde, fue pedir disculpas por su impuntualidad. Después intentó descalificar a quienes no vivimos en el Barrio Pellegrini (medios de prensa incluidos), quizás por aquello de "divide y reinarás". Su tercera carta es todo un clásico (quienes tuvimos la ¿suerte? de participar de varios de estos conflictivos encuentros lo sabemos): miró a su ansioso auditorio y dijo: "bueno vecinos... los escucho". Fue evidente - por la expresión de su rostro- que jamás esperó que una vecina le devolviera la mirada diciendo: "No, señor intendente, la semana pasada usted nos prometió una solución, así que nosotros lo escuchamos a usted".
El retruco no se hizo esperar; después de todo, lo que más se le reconoce al actual intendente es su habilidad para pisar brasas sin quemarse: "vecinos, yo esperaba que el abogado de ustedes venga en la semana a reunirse con los abogados del municipio, pero no vino"; la trampa no resultó: más de veinte vecinos le "recordaron" a Zúccaro cuál había sido su compromiso, que por supuesto no fue que ningún abogado de los vecinos se reuniera durante la semana con nadie, sino que todos (vecinos, jefe comunal y abogados) se juntaran en ese nuevo encuentro.
Finalmente, luego de innumerables "chicanas" políticas de Zúccaro y de su Explicador, de esas que le permitieron permanecer durante doce largos años en el ámbito del siempre poco transparente Concejo Deliberante, los vecinos lograron lo que habían ido a buscar: el compromiso del intendente a cerrar la tosquera "mañana mismo"; y esta vez, con los trabajadores de prensa como testigos.

Vuelco en la recta final
En el final de la reunión, se trató el tema de la inadmisible instalación de una antena de telefonía celular en el barrio. Zúccaro, que es médico, afirmó que las antenas no provocan ninguna afectación a la salud; el intendente se contradice una vez más (y van...), porque las ordenanzas que él convalidó dicen claramente que las antenas de telefonía celular pueden ocasionar "riesgos para la salud de la población".
Recordarle esto me valió un "elogio" del señor intendente, que sin ponerse colorado dijo: "a las boludeces que escribís, me las banco como un duque". Lo que no debe haber pensado en ese momento, es que columnas de opinión como ésta son semana a semana leídas por miles de personas, incluso por muchas que confiaron en él, y que ahora son descalificadas con autoritarismo autista. Inclusive muchos lectores son mujeres, que deben sentirse ahora discriminadas, ya que por obvias diferencias de género, no pueden merecer tan "elogioso" adjetivo.

La única verdad
Creo que mejor que descalificar a quienes no pensamos como él, a Zúccaro le convendría empezar a hacer "gestión", porque para eso se lo eligió, y como él ya sabe, "la única verdad es la realidad".
No voy a extenderme más en esta columna, no por falta de espacio, ni de tiempo mío, ni suyo, sino porque ahora que sé que el intendente también me lee, no quisiera que se distraiga demasiado, sino termina tomando decisiones apresuradas, y después tiene que estar de reunión en reunión dando explicaciones.

 


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