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Escribiendo
boludeces
Hacia
el final de la reunión mantenida por el
jefe comunal con un grupo de vecinos del
Barrio Pellegrini, a la que asistí para
apoyarlos en sus reclamos, Zúccaro se
incomodó por mis palabras: "a las
boludeces que escribís, me las banco como
un duque", dijo. Aquí le entrego,
estimado lector, una nueva
"boludez".
Humberto
Zúccaro ya había sido maltratado una
semana atrás por los ofuscados habitantes
de la calle Savio y alrededores; no era para
menos: tras años de reclamar, nada había
cambiado; o mejor dicho, todo había
empeorado: al negativo impacto ambiental de
una tosquera, se sumaban las calles
destruidas, los pastizales sobrepasando la
altura de una persona, el alumbrado público
deteriorado, y hasta una reciente antena de
telefonía celular de altura incalculable.
Para este segundo encuentro, los vecinos
habían consolidado una posición que no
estaban dispuestos a negociar: "la
tosquera se cierra sí o sí".
Por su lado, Zúccaro venía con varios
"ases" en su manga: lo primero que
hizo, luego de haber llegado media hora
tarde, fue pedir disculpas por su
impuntualidad. Después intentó
descalificar a quienes no vivimos en el
Barrio Pellegrini (medios de prensa
incluidos), quizás por aquello de
"divide y reinarás". Su tercera
carta es todo un clásico (quienes tuvimos
la ¿suerte? de participar de varios de
estos conflictivos encuentros lo sabemos):
miró a su ansioso auditorio y dijo:
"bueno vecinos... los escucho".
Fue evidente - por la expresión de su
rostro- que jamás esperó que una vecina le
devolviera la mirada diciendo: "No,
señor intendente, la semana pasada usted
nos prometió una solución, así que
nosotros lo escuchamos a usted".
El retruco no se hizo esperar; después de
todo, lo que más se le reconoce al actual
intendente es su habilidad para pisar brasas
sin quemarse: "vecinos, yo esperaba que
el abogado de ustedes venga en la semana a
reunirse con los abogados del municipio,
pero no vino"; la trampa no resultó:
más de veinte vecinos le
"recordaron" a Zúccaro cuál
había sido su compromiso, que por supuesto
no fue que ningún abogado de los vecinos se
reuniera durante la semana con nadie, sino
que todos (vecinos, jefe comunal y abogados)
se juntaran en ese nuevo encuentro.
Finalmente, luego de innumerables
"chicanas" políticas de Zúccaro
y de su Explicador, de esas que le
permitieron permanecer durante doce largos
años en el ámbito del siempre poco
transparente Concejo Deliberante, los
vecinos lograron lo que habían ido a
buscar: el compromiso del intendente a
cerrar la tosquera "mañana
mismo"; y esta vez, con los
trabajadores de prensa como testigos.
Vuelco
en la recta final
En el final de la reunión, se trató el
tema de la inadmisible instalación de una
antena de telefonía celular en el barrio.
Zúccaro, que es médico, afirmó que las
antenas no provocan ninguna afectación a la
salud; el intendente se contradice una vez
más (y van...), porque las ordenanzas que
él convalidó dicen claramente que las
antenas de telefonía celular pueden
ocasionar "riesgos para la salud de la
población".
Recordarle esto me valió un
"elogio" del señor intendente,
que sin ponerse colorado dijo: "a las
boludeces que escribís, me las banco como
un duque". Lo que no debe haber pensado
en ese momento, es que columnas de opinión
como ésta son semana a semana leídas por
miles de personas, incluso por muchas que
confiaron en él, y que ahora son
descalificadas con autoritarismo autista.
Inclusive muchos lectores son mujeres, que
deben sentirse ahora discriminadas, ya que
por obvias diferencias de género, no pueden
merecer tan "elogioso" adjetivo.
La
única verdad
Creo que mejor que descalificar a quienes no
pensamos como él, a Zúccaro le convendría
empezar a hacer "gestión", porque
para eso se lo eligió, y como él ya sabe,
"la única verdad es la realidad".
No voy a extenderme más en esta columna, no
por falta de espacio, ni de tiempo mío, ni
suyo, sino porque ahora que sé que el
intendente también me lee, no quisiera que
se distraiga demasiado, sino termina tomando
decisiones apresuradas, y después tiene que
estar de reunión en reunión dando
explicaciones.
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