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Insólito
I:
¡Volvé
Jaques Cousteau!
Otro
de los tópicos sobre los que preguntamos a
Elías tiene que ver con las descomunales
dimensiones del cráter de la tosquera.
Anticipamos al señor lector que este breve
diálogo textual que reproducimos NO es
chiste; hay testigos:
WebPilar.com: -Aunque nos echaron,
pudimos llegar a la tosquera y sacar
fotos.... ¿no le parece que es un poquito
grande para una ´lagunita´?
Elías: -Sabés qué pasa? Nosotros pensamos
en una laguna donde se haga náutica, buceo,
etc. y si la hacemos de 2 ó 3 metros de
profundidad las algas que crezcan van a
crecer casi hasta la superficie y van a
molestar; por eso la profundidad (para que
las algas que crezcan queden muy, muy
profundo).
Insólito
II:
"Tenemos
que hacer una vaquita"
WebPilar.com consultó en exclusiva a
Angel José Elías sobre si en vez de llegar
a este punto de conflicto sin retorno con
los vecinos, no hubiese sido mejor hacer
realidad las promesas incumplidas acerca de
que Laguna Dorada S.A. iba a mejorar
notablemente la iluminación, el pavimento,
etc. del acceso a la tosquera. Elías
justificó la no realización de las obras
comprometidas respondiendo algo que dejó
atónito a nuestro cronista: "no es
cuestión que nosotros paguemos todo; acá
tenemos que juntarnos todos los vecinos y
´hacer una vaquita´... qué se yo, las
luminarias cuestan $3000? Bueno, que lo
dividamos entre todos y, en caso que alguien
no pueda pagar, entonces tal vez sí Laguna
Dorada pague su parte. Lo mismo pasa con la
calle, no vamos a pagar todo cuando hay
vecinos que sí pueden..."
Maestro:
Airoldi atento a todo
Entre
diálogos ásperos y el nerviosismo
reinante, se destacó la firmeza del
coordinador de inspectores Roberto Airoldi
quien siempre mantuvo su postura de
representante oficial y estuvo a la altura
de las circunstancias.
Un episodio risueño aconteció luego de un
intercambio de palabras entre el funcionario
comunal y el dueño de la tosquera, Angel
Elías, cuando éste último se hallaba
ofuscado a varios metros de Airoldi lanzando
en voz alta frases irónicas contra la
administración y legislación municipal que
prohíbe la actividad minera en el distrito.
Despectivamente, viendo la inminencia de las
fajas de clausura, Elías expresó a viva
voz: "en lugar de ser empresario, voy a
poner una bailanta".
Airoldi, ni lento ni perezoso y conocedor de
la normativa vigente, al instante se dio
vuelta y le aconsejó: "no la ponga
porque también se la voy a clausurar".
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