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Mario
"Pacho" O´Donnell
"Siempre
me inspiró lo que la realidad oculta"
Mario “Pacho” O’ Donnell eligió Pilar para
asentarse definitivamente en su afán de
continuar con la búsqueda del sentido de la
vida. En una época de mucha actividad local
en la que brindó conferencias sobre el
Tratado del Pilar o el Che Guevara, mientras
continúa dirigiendo las charlas abiertas con
los grandes maestros de la Pintura y la
Escultura Rioplatense en su lugar de
residencia, Pilar Golf, ese importante
referente de la cultura dialogó en exclusiva
con Pilar City & Countries.
P C&C: ¿Cómo se definiría?
MO: Un buscador, creo que lo mio es una
desesperada búsqueda por encontrarle algún
sentido a esto de estar vivo. Es algo que
desde muy chiquito, desde mis primeros
pensamientos, me preguntaba qué sentido
tenía todo esto.
Una vez me preguntaron por mi epitafio, y
yo dije: me gustaría que dijera “aquí yace
alguien que buscó, no encontró, pero buscó”
P C&C: ¿Todavía no encontró?
MO: No, ni voy a encontrar.
P C&C: ¿Y qué busca exactamente?
MO: Algo que, dentro de esta cosa excelsa
y ridícula, me diga qué es la vida.
En este momento se acercan a ofrecerle su famoso whisky. “Con un poquito
de soda”. La copa acompañó durante toda la
entrevista.
P C&C: Ud. es médico, ¿cómo fue que
empezó a estudiar medicina?
MO: Por una cuestión familiar: era médico
mi padre, mi hermano es médico y me permito
un psicologismo: creo que Medicina eran las
ganas de dialogar con mi padre, yo tenía
dificultad en hablar con él y la fantasía
era que si estudiaba medicina iba a poder
lograrlo.
P C&C:
¿Fue sólo una fantasía?
MO: En realidad pude hablar con mi padre,
tuvo la generosidad de ser longevo y tuvimos
la oportunidad de decirnos y hacernos todas
las preguntas. Así que empecé medicina y era
la época en que, vengo de una familia
formal, había que elegir una carrera a
seguir. Me parecía que medicina era la que
más cuadraba.
P C&C: ¿Ejerció?
MO: Ejercí como médico psiquiatra y sigo
siendo docente. Después elegí la
especialidad más humanitaria, que es el
psicoanálisis
P C&C: ¿Cómo se desvió a historiador?
MO: Bueno, desviarme me desvié a varios
lugares antes. Siempre me interesó la
historia, en realidad a mi siempre me
inspiró lo que la realidad oculta, aquello que escriben no es
lo más importante, por eso me interesa mucho
la arqueología, si pudiera volver a nacer
sería arqueólogo. Y cuando leo la historia
lo que más me interesa es aquello que
oculta. La historia es una versión siempre
interesada de los hechos, una versión
ideologizada, que responde a ciertos intereses relacionados con el poder de
determinado modelo económico, social,
cultural, entonces a mi me interesa
contraponer una versión de la historia más
popular y nacional a la versión de la
historia que siempre nos dieron como que era
la versión inobjetable. Pero es la versión
que escribieron los vencedores de las
guerras civiles, una historia oportunista,
machista, liberal, oligárquica.
P C&C: ¿Qué resultado obtuvo desocultando
la realidad?
MO: Es muy fascinante, tiene sus costos,
hay gente a la que no le gusta. Hay gente
que de alguna
manera cree en esa historia, que tiene
asentado su vida de
catedrático y respeta la historia
tradicional por lo tanto no son muy adeptos
a poder revisar aquello que de alguna manera
implica sacrificio académico y económico.
P C&C: ¿Cómo se inserta esta otra versión
de la historia en la educación formal?
MO: Precisamente es esta historia oficial
la que se da en la escuela, donde se habla
de ciertos próceres buenos y otros no tanto.
En ese momento, se instala un modelo de
ciudadano que es funcional al modelo
hegemónico del poder. Pero creo que va
ganando adeptos la otra versión, justamente
di una charla en Bariloche y maestras se
acercaron para decirme que ya había cambios
en los textos y en los chicos,. Los chicos
ya no están tan seguros que Rosas haya sido
tan malo o que Rivadavia haya sido tan
bueno, entonces cuestionan. Todo eso creo
que está pasando por una etapa muy
interesante de debate.
P C&C: ¿Qué cualidades tiene que tener un
personaje para que se ponga a investigarlo y
desenmascarar ese otro costado que no
conocemos?
MO: En general estoy muy interesado en
los personajes maltratados por la historia,
por eso escribí la
biografía de Rosas, la de Monteagudo, la de
Juana Azurduy que de alguna manera
reivindicó el papel de la mujer, una
biografía sobre el Che Guevara, me interesan
los
personajes polémicos, maltratados por la
historia y trago de descifrar ¿por qué fue
así?
P C&C: ¿Qué personaje lo fascinó más?
MO: Todos, en general los personajes que la historia que nos cuentan
maltratan son aquellos personajes que han
tenido el visto bueno de los sectores
populares y han amenazado el poder desde el
lugar del predicamento de la chusma como se
dice. Como Dorrego, Artigas, Güemes, grandes
jefes populares, y disimulados, ocultos,
givarizados en la historia.
P C&C: En su faceta de periodista o en
las entrevistas para sus investigaciones,
¿qué personajes entrevistó que más lo
fascinó y más lo conmovió?
MO: Lo que más me conmovió es haber
estado con el asesino del Che Guevara, ser
el único biógrafo que estuvo con él. Es un
hombre que vive oculto. Yo era embajador en
Bolivia, entonces los militares me tenían un
cierto respeto y me contaron cosas que no me
deberían haber contado porque me
consideraban más como embajador que
investigador y
arreglaron una cita con él. Era el Sargento
Mario Terán. Fue muy conmovedor encontrarme
con ese personaje tan importante de la
historia, ese instrumento de la historia
como lo fue Judas
P C&C: ¿A quién le hubiese gustado
entrevistar?
MO: (piensa un buen rato) Me gustaría
entrevistar a alguna persona que haya estado
en el centro de las decisiones mundiales, me
gustaría tener una charla muy sincera con
Clinton.
P C&C: ¿Y qué le preguntaría?
MO: Le preguntaría lo que nunca se hizo
público, cómo se toman las decisiones,
cuáles son las razones, las cuestiones
ocultas, las equivocaciones, las
motivaciones religiosas, que tienen más que
ver con ese aspecto personal, más simple.
P C&C:
Cree que cuando se escriba la
historia contemporánea, en el futuro habrá
alguien como ud?
MO: Siempre hay, el historiador del
futuro va a tener un enorme problema porque
no hay forma de acceder a la intimidad
porque gran parte de la investigación
histórica está basada en las cartas, como ya
no hay más cartas, con los mails la
información se pierde. Pensá en las cartas
de Sarmiento a Mitre, de San Martín a Guido
ahí se puede reconstruir la historia, los
diarios, la memoria del General Paz, de
Iriarte, memorias escritas con absoluta
franqueza, no había miedo al juicio por
injurias.
P C&C: ¿Con qué personaje histórico le
hubiese gustado tomar un whisky?
MO: Un personaje histórico que me
fascina, al que la historia no le ha dado el
lugar que se merece es Dorrego, el
fusilamiento de Dorrego es uno de los hechos
más claves de nuestra historia.
San Martín es otro, es una figura que
mientras uno más lo investiga es más
luminoso y se lo ha maltratado mucho. La
historia oculta el pensamiento, no nos dice
qué pensaba, uno sabe fechas, lugares,
batallas, cómo se llamaban los pasos, pero
no sabe por qué San Martín se quiere
exiliar, por qué lo odian Rivadavia,
Belgrano. La historia se ocupaba de no
contar eso porque comprometía a quienes la
escribían, a los intereses porteños
básicamente.
Graduado como Doctor en Medicina en la
Universidad de Buenos Aires, se especializó
en psicoanálisis. Como escritor publicó
libros de ficción, novelas, ensayos y
biografías. En 1976 se exilió en España. Con
el advenimiento democrático, fue nombrado
Secretario de Cultura de Buenos Aires. Luego
ocupó el cargo de Agregado Cultural de la
Embajada Argentina en España; más tarde se
desempeñó como Embajador en Panamá y luego
en Bolivia. Fue Secretario de Cultura de la
Nación y Senador de la Nación por la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires y diputado
en la Ciudad de Buenos Aires por el Partido
Justicialista.
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