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Julia
Elena Dávalos en el Lope de Vega
El
próximo viernes 16 de Septiembre a las 21
hs el Teatro Lope de Vega de Pilar será
escenario del espectáculo “Dávalos por
Dávalos” , en Pedro Lagrave 725. En esta
oportunidad, Julia Elena Dávalos
interpretará los temas de su padre, el
poeta Jaime Dávalos, acompañada por la
guitarra de Gerardo Macchi Falú. En el show
se podrán ver también imágenes de la vida
del poeta salteño. Antes mantuvo una charla
exclusiva con Revista Pilar City &
Countries.
Pilar
C&C:¿Qué recuerdos tiene de su Salta
natal?
Julia Elena: Un niño es todo en la
vida. Uno tiene que prever cuando es padre
que esa edad es tan fuertemente fotográfica
y después el ser humano es tan fiel a esa
fotografía que lo que uno no cuide de esa
inocencia se verá reflejado en el ser
humano que después vamos a conocer como
adulto. Entonces yo en Salta fui una niña
que estuvo cerquita, en una Salta llena de
magia y de sortilegio. Iba a la quermés de
la Virgen Del milagro que duraba todos los
nueve días de la novena. En las parroquias
barriales se vendían los numeritos de la
quermés y era una fiesta. Yo vivía con mi
abuelita que era la mamá de Jaime Dávalos
y de siete tíos varones más. Vivíamos en
una casa que era como la de la película
Fama; una especie de maravilla de artistas,
de creativos.
Después tuve un tiempo de la niñez en el
Valle Calchaquí, porque mi Tata quería
plantar y cosechar pero el clima no lo
ayudó y eso lo hizo sufrir mucho. Yo tenía
una sola yegua para ir a la escuela que era
una percherona Mora. En ella llevaba a mis
tres hermanitos. Todos los días hacíamos
ocho kilómetros para ir a estudiar. Esa era
la riqueza de mi primera infancia. Una
infancia linda.
P.
C&C: ¿Cómo definiría a su padre
Jaime?
JE: Un poeta muy sensible que le ponía
el ojo a una flor, a la cosa más pequeña
que había a su alrededor, pero también al
que se le pasaba la cuenta del almacenero;
entonces en esa dualidad hemos visto muchas
veces el apremio. De alguna manera se
burlaba de él. Le importaba un rábano
todos los convencionalismos, pero en el
fondo yo se que hubiera querido prodigarnos
todos esos convencionalismos que él
desechaba. Mi padre era un gran amador.
Tenía toda la fuerza. Un chiflado
formidable. Un oso cariñoso. Un ser de una
voluptuosidad, de una maternidad que no
sólo se prodigaba en nosotros sino en los
amigos. Entonces todo el mundo quería
apropiarse de mi papá. Todos pensábamos
que lo teníamos un poco pero él era de
nadie. Él era irreverentemente libre y
rebelde. Tenía un corazón muy noble, no
premeditaba, no hacía nada medido.
P.
C&C: ¿Por qué motivos se vino a Buenos
Aires? ¿Qué recuerda de esa llegada?
JE: Yo terminé el primario, mi mamá
tenía que trabajar todo el día, mi papá
no estaba en casa y no era fácil que
alguien se encargue de una chiquilina,
bonita adolescente, que en un barrio era
seguro problema para miles de cosas.
Entonces mi papá dijo; “lo mejor es que
estudien en Buenos Aires en un colegio”, y
vinimos pupilas al colegio María
Auxiliadora. Después fui al colegio
Misericordia y viví con mis hermanos en un
departamento en Peña y Ayacucho. Yo hacía
de mamá de todos en este Buenos Aires tan
grande y misterioso.
P.
C&C:¿Cómo ingresó en el mundo de la
música?
JE: Era mi mundo. Cuando mi papá estaba
en Buenos Aires se juntaba con mucha gente
que después fue mi compañera pero que en
realidad yo en un primer momento las
conocía y las quería como hija de Jaime.
Estuve en un segundo Cosquín como hija, sin
cantar. Fue en el Colegio donde arranqué y
desde ese momento nunca más me alejé de la
música.
P.
C&C:¿Cómo se siente en Pilar?
JE: Primero Tata Dios me pegó una
zamarreada y yo desesperada por encontrar
una casa vine a Pilar y me encontré con
ésta. Vine por seis meses y ya hace cinco
años que estoy acá. Si bien es cierto que
uno tiene el sueño de volver al lugar de
donde es, yo no podría cambiarle la vida a
mis hijos, a mis nietos. Mi corazón ya
está acostumbrado a este cimbronazo que
significa no estar en tu tonada. Pero acá
yo siento que hay un poco de mi tonada. Hay
un poco ese ritmo lento, y me gusta eso
caserito que tiene Pilar. Me siento querida
y a veces te digo que sólo esa es una
razón para quedarse en un sitio. Siempre
está eso de que Pilar es un centro de
grandes amores criollitas. Veo que hay
tantos chicos que aprenden danzas criollas,
participo de las Fiestas Patronales. Son
cosas que a mis ojos no pasan inadvertidas.
Dejo a Salta como un sueño, como una
utopía, como una esperanza, pero aquí
estoy muy bien.
P.C&C:¿De
qué habla su canción referida a nuestro
Partido?
JE: Es una rancherita que dice que “era
una paloma herida que a La Lonja vino a dar
y aquí me la paso todo el tiempo entre
trabajo y pensar. Por no dar brazo a torcer
igual que palo podado, volveré a reverdecer
y aquí frutos voy a dar.
P
C&C:¿Cuál de sus veintiún discos le
gustó más?
JE: Son como hijos. Oí decir a muchos
artistas que siempre el último es el más
querido. En los primeros diez eran como una
vocecita que yo decía “cómo me salió
esto” pero el último que hice que se
llama Chacamiaguis tiene todas canciones
mías y como nadie me ofertaba y no estaba
en una compañía discográfica ni tenía
obligaciones con nadie más que con los
músicos que me acompañaban, fui nada más
que esclava mía. Entonces hice las
canciones que hace años tenía armaditas y
que nunca había espacio para ellas y me di
el gusto de hacer el disco de los 60.
Entonces ese es un disco muy querido para
mí. Porque tiene más mérito. Cuando
descubrís que la voz te responde es muy
fuerte. Es una especie de Apocalipsis, de
glorioso nirvana. Decís: después de esto
viene la muerte.
P.C&C:¿Cuál
es su canción preferida?
JE: Se llama “Canción para dormir una
muñeca”. Es un tema que mi papá hizo
para nosotras un día que mi mamá se fue al
cine y lo dejó cuidándonos. Dice: “Muñeca
chiquitita granito de café, si me pides la
vida, la vida te daré, trayendo de la luna
tajadas de melón para que se te endulce de
luz el corazón...”
P.C&C:¿Cuál
es su visión acerca del negocio de la
música?
JE: Ser famoso y entrar en este negocio
es algo durísimo de sobrellevar. Es como
que ya no podrás ser más una persona
común. Yo veo cómo avanza la sociedad pero
también cómo aumenta el morbo sobre los
escándalos y sobre la concupiscencia de la
vida y los excesos. Por eso siempre digo que
si me quieren confundir con alguien común
prefiero ser común. No me gusta que para
ser artista tengas que transgredir.
P.C&C:
¿Cómo se definiría a los 60 años de
edad?
JE: Cada vez que se me vienen los
pajaritos a la cabeza para preservar rasgos
de la juventud digo que no hay que quedarse
enamorado de la edad de la plenitud porque
vejez significa añejamiento. Vejez
significa alcanzar un territorio donde ya
tenés la solvencia de lo vivido. Yo ya
tengo la edad con la que murió mi padre
pero cuando la vida nos mantiene vivos es
tan imperceptible la muerte, tan imposible
de premeditarse que sólo trato de
cauterizar las heridas. La vida se gasta
merced a las pasiones vividas.
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