Revista Pilar C&C

11/09/05

 

 

Julia Elena Dávalos en el Lope de Vega

El próximo viernes 16 de Septiembre a las 21 hs el Teatro Lope de Vega de Pilar será escenario del espectáculo “Dávalos por Dávalos” , en Pedro Lagrave 725. En esta oportunidad, Julia Elena Dávalos interpretará los temas de su padre, el poeta Jaime Dávalos, acompañada por la guitarra de Gerardo Macchi Falú. En el show se podrán ver también imágenes de la vida del poeta salteño. Antes mantuvo una charla exclusiva con Revista Pilar City & Countries.

Pilar C&C:¿Qué recuerdos tiene de su Salta natal?
Julia Elena:
Un niño es todo en la vida. Uno tiene que prever cuando es padre que esa edad es tan fuertemente fotográfica y después el ser humano es tan fiel a esa fotografía que lo que uno no cuide de esa inocencia se verá reflejado en el ser humano que después vamos a conocer como adulto. Entonces yo en Salta fui una niña que estuvo cerquita, en una Salta llena de magia y de sortilegio. Iba a la quermés de la Virgen Del milagro que duraba todos los nueve días de la novena. En las parroquias barriales se vendían los numeritos de la quermés y era una fiesta. Yo vivía con mi abuelita que era la mamá de Jaime Dávalos y de siete tíos varones más. Vivíamos en una casa que era como la de la película Fama; una especie de maravilla de artistas, de creativos.
Después tuve un tiempo de la niñez en el Valle Calchaquí, porque mi Tata quería plantar y cosechar pero el clima no lo ayudó y eso lo hizo sufrir mucho. Yo tenía una sola yegua para ir a la escuela que era una percherona Mora. En ella llevaba a mis tres hermanitos. Todos los días hacíamos ocho kilómetros para ir a estudiar. Esa era la riqueza de mi primera infancia. Una infancia linda.

P. C&C: ¿Cómo definiría a su padre Jaime?
JE:
Un poeta muy sensible que le ponía el ojo a una flor, a la cosa más pequeña que había a su alrededor, pero también al que se le pasaba la cuenta del almacenero; entonces en esa dualidad hemos visto muchas veces el apremio. De alguna manera se burlaba de él. Le importaba un rábano todos los convencionalismos, pero en el fondo yo se que hubiera querido prodigarnos todos esos convencionalismos que él desechaba. Mi padre era un gran amador. Tenía toda la fuerza. Un chiflado formidable. Un oso cariñoso. Un ser de una voluptuosidad, de una maternidad que no sólo se prodigaba en nosotros sino en los amigos. Entonces todo el mundo quería apropiarse de mi papá. Todos pensábamos que lo teníamos un poco pero él era de nadie. Él era irreverentemente libre y rebelde. Tenía un corazón muy noble, no premeditaba, no hacía nada medido.

P. C&C: ¿Por qué motivos se vino a Buenos Aires? ¿Qué recuerda de esa llegada?
JE:
Yo terminé el primario, mi mamá tenía que trabajar todo el día, mi papá no estaba en casa y no era fácil que alguien se encargue de una chiquilina, bonita adolescente, que en un barrio era seguro problema para miles de cosas. Entonces mi papá dijo; “lo mejor es que estudien en Buenos Aires en un colegio”, y vinimos pupilas al colegio María Auxiliadora. Después fui al colegio Misericordia y viví con mis hermanos en un departamento en Peña y Ayacucho. Yo hacía de mamá de todos en este Buenos Aires tan grande y misterioso.

P. C&C:¿Cómo ingresó en el mundo de la música?
JE:
Era mi mundo. Cuando mi papá estaba en Buenos Aires se juntaba con mucha gente que después fue mi compañera pero que en realidad yo en un primer momento las conocía y las quería como hija de Jaime. Estuve en un segundo Cosquín como hija, sin cantar. Fue en el Colegio donde arranqué y desde ese momento nunca más me alejé de la música.

P. C&C:¿Cómo se siente en Pilar?
JE:
Primero Tata Dios me pegó una zamarreada y yo desesperada por encontrar una casa vine a Pilar y me encontré con ésta. Vine por seis meses y ya hace cinco años que estoy acá. Si bien es cierto que uno tiene el sueño de volver al lugar de donde es, yo no podría cambiarle la vida a mis hijos, a mis nietos. Mi corazón ya está acostumbrado a este cimbronazo que significa no estar en tu tonada. Pero acá yo siento que hay un poco de mi tonada. Hay un poco ese ritmo lento, y me gusta eso caserito que tiene Pilar. Me siento querida y a veces te digo que sólo esa es una razón para quedarse en un sitio. Siempre está eso de que Pilar es un centro de grandes amores criollitas. Veo que hay tantos chicos que aprenden danzas criollas, participo de las Fiestas Patronales. Son cosas que a mis ojos no pasan inadvertidas. Dejo a Salta como un sueño, como una utopía, como una esperanza, pero aquí estoy muy bien.

P.C&C:¿De qué habla su canción referida a nuestro Partido?
JE:
Es una rancherita que dice que “era una paloma herida que a La Lonja vino a dar y aquí me la paso todo el tiempo entre trabajo y pensar. Por no dar brazo a torcer igual que palo podado, volveré a reverdecer y aquí frutos voy a dar.

P C&C:¿Cuál de sus veintiún discos le gustó más?
JE:
Son como hijos. Oí decir a muchos artistas que siempre el último es el más querido. En los primeros diez eran como una vocecita que yo decía “cómo me salió esto” pero el último que hice que se llama Chacamiaguis tiene todas canciones mías y como nadie me ofertaba y no estaba en una compañía discográfica ni tenía obligaciones con nadie más que con los músicos que me acompañaban, fui nada más que esclava mía. Entonces hice las canciones que hace años tenía armaditas y que nunca había espacio para ellas y me di el gusto de hacer el disco de los 60. Entonces ese es un disco muy querido para mí. Porque tiene más mérito. Cuando descubrís que la voz te responde es muy fuerte. Es una especie de Apocalipsis, de glorioso nirvana. Decís: después de esto viene la muerte.

P.C&C:¿Cuál es su canción preferida?
JE:
Se llama “Canción para dormir una muñeca”. Es un tema que mi papá hizo para nosotras un día que mi mamá se fue al cine y lo dejó cuidándonos. Dice: “Muñeca chiquitita granito de café, si me pides la vida, la vida te daré, trayendo de la luna tajadas de melón para que se te endulce de luz el corazón...”

P.C&C:¿Cuál es su visión acerca del negocio de la música?
JE:
Ser famoso y entrar en este negocio es algo durísimo de sobrellevar. Es como que ya no podrás ser más una persona común. Yo veo cómo avanza la sociedad pero también cómo aumenta el morbo sobre los escándalos y sobre la concupiscencia de la vida y los excesos. Por eso siempre digo que si me quieren confundir con alguien común prefiero ser común. No me gusta que para ser artista tengas que transgredir.

P.C&C: ¿Cómo se definiría a los 60 años de edad?
JE:
Cada vez que se me vienen los pajaritos a la cabeza para preservar rasgos de la juventud digo que no hay que quedarse enamorado de la edad de la plenitud porque vejez significa añejamiento. Vejez significa alcanzar un territorio donde ya tenés la solvencia de lo vivido. Yo ya tengo la edad con la que murió mi padre pero cuando la vida nos mantiene vivos es tan imperceptible la muerte, tan imposible de premeditarse que sólo trato de cauterizar las heridas. La vida se gasta merced a las pasiones vividas.

 


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