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Entrevista
al presidente de la AAP
Francisco
Dorignac, el “Sr. Polo”
Revista
Pilar City & Countries dialogó con
Francisco Dorignac, presidente de la
Asociación Argentina de Polo y del Country
Club Tortugas.
Si
alguien conoce profundamente y al detalle la
historia del polo en la Argentina,
seguramente es este hombre que hace más de
20 años tiene la responsabilidad de
administrar el club de campo en el que se
juega uno de los tres campeonatos más
importantes del país: el Abierto de
Tortugas.
Francisco Dorignac asumió a fines del año
pasado la presidencia de la Asociación
Argentina de Polo (AAP) por segunda vez en
su trayectoria, ya que realizó una gestión
anterior entre 1987 y 1991.
Dorignac también ha sido un polista
sobresaliente. Alcanzó los 10 goles de
handicap y ganó tres Abiertos Argentinos de
Palermo con el club Santa Ana.
El presidente de la AAP recibió a Revista
Pilar City & Countries en su oficina del
country. Sobre el torneo, su gestión al
frente de la AAP y su historia personal, por
todos los ángulos vinculada a los tacos y
caballos, abunda en un diálogo en el que
recorre el pasado, presente y futuro del
deporte.
El
Abierto y la Asociación
Haciendo un poco de historia, Dorignac
cuenta que el Abierto de Tortugas es
organizado por el club y que la copa “Emilio
de Anchorena” es potestad de la
Asociación Argentina de Polo. Esta se juega
desde 1907, pero en 1930 la asociación se
la dio al Tortugas para que se la adjudique
al equipo campeón del Abierto. Es un torneo
único en el mundo en cuanto al handicap de
sus equipos participantes, con 34 de
promedio.
Revista
Pilar City & Countries -¿En que momento
pasó Tortugas a formar parte de la Triple
Corona?
Francisco Dorignac -Fue cuando se
unificó Indios con Tortugas y con Horacio
Heguy quedamos en hacer un solo campeonato.
Tortugas, Hurlingham y el Abierto de Palermo
quedaron como las tres copas más
importantes. Y los que quedan afuera de la
clasificación para el Abierto de Palermo
juegan la Copa Cámara de Diputados.
PC&C:
-¿Cuáles son las novedades para el Abierto
de Palermo?
FD: -Inauguraremos vestuarios para los
jugadores con duchas, sala de masajes y
sauna. Además ya se han instalado 1150
butacas numeradas en la cancha 2. En cuanto
a lo deportivo, además de los mejores del
país, para el próximo Abierto se ha
clasificado un equipo compuesto por tres
ingleses y un chileno. Jugar en Palermo es
lo máximo a lo que un polista de cualquier
parte del mundo puede aspirar.
PC&C:
-¿Qué destaca de la anterior gestión de
la Asociación?
FD: -El anterior presidente, Gonzalo
Tanoira, mudó las oficinas de la AAP, de
Hipólito Yrigoyen 636 a Palermo, lo que
realmente fue un acierto. Otra medida
importante que se ha tomado fue firmar con
el Ejército Argentino un convenio para que
a requerimiento de la Asociación se
realicen inspecciones en los caballos de
polo. Esto, con el fin de prevenir la
anemia, una enfermedad contagiosa que esta
más esparcida en el interior del país,
pero que está llegando a Buenos Aires.
PC&C:
-¿Cómo se instaló la sede Pilar de la
AAP?
FD: -La sede de Pilar, que tiene nueve
canchas, se compró a la familia Pando con
la recaudación de dos partidos de la Copa
de las Américas que se jugaron en Palermo
en el año 1966. Esta copa fue lo más
importante que jugó la Argentina a nivel
internacional pero es difícil que se vuelva
a jugar, porque los torneos que organiza la
Federación Internacional de Polo son de
otro nivel y con otras limitaciones.
Pilar es una zona elogiable, no como las
canchas de Palermo, que se construyeron
sobre una zona inundable y hubo que levantar
un metro el terreno.
El
jugador
PC&C: -¿Cómo recuerda sus comienzos?
FD: -Empecé a competir en los
intercolegiales, épocas en que todo era a
pulmón. Traíamos con un amigo caballos a
tiro desde Monte Grande y se quedaban en
Tortugas hasta que terminaba la copa, no fue
nada fácil.
PC&C:
-¿Las cosas eran muy diferentes al polo de
la actualidad?
FD: -Sí, absolutamente. Ahora los
jugadores tienen todas las comodidades; en
nuestra época, nos poníamos las rodilleras
sentados en el pasto y por todo confort nos
daban una toallita. En cuanto a lo
deportivo, era un juego mucho más clásico
y sobrio, sin tanto malabarismo de bocha.
PC&C:
-Para terminar: Cómo era antes un día de
la final de Palermo
FD: -Era un día completamente distinto
a cualquier otro. Durante la semana anterior
nos quedábamos aquí, en Tortugas, jugando
al golf o haciendo cosas para distraernos
porque nos poníamos nerviosos. Santa Ana
con Coronel Suárez fue un clásico durante
dos décadas, con una división de tribunas
increíble: se estaba a favor de Santa Ana o
se estaba en contra.
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