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Mercado
Inmobiliario veraniego
Alquileres
en lo alto
Para
estas vacaciones de verano, el mercado
inmobiliario de Pilar se ha movido con la
intensidad esperada en lo que concierne al
alquiler de inmuebles en clubes de campo,
barrios cerrados y casaquintas. Al mismo
tiempo, ya no es ningún secreto que la
temporada estival 2005-2006 llegó con
severos aumentos en los precios: los cuales
en algunos casos treparon al 20%.
Consultadas varias inmobiliarias de la zona,
todas coincidieron en señalar que
tradicionalmente noviembre es el mes que
más se reservan alquileres y que las
consultas y pedidos se inician habitualmente
en octubre (y aún a finales de septiembre).
Pero a diferencia de años anteriores, en
2005 los alquileres se dispararon recién en
este mes.
Debido a este retraso, la tendencia se
modificó ligeramente: en temporadas
anteriores, aguardar hasta diciembre era
sinónimo de no conseguir lo que se
pretendía, aspecto que hoy parece no ser
atendido por quien viene a alquilar. A la
hora de explicar este nuevo fenómeno, el
empleado de una inmobiliaria céntrica
eplicó que "el aumento de precios
provocó que la gente medite su decisión
por más tiempo. Muchos, al oír los
valores, huyeron espantados, o terminaron
alquilando algo que estaba por debajo de sus
aspiraciones iniciales. Varios, con el
dinero que pensaban gastar, no podían hacer
absolutamente nada".
"Tratamos de mantener los precios del
año pasado, pero es difícil ya que los
propietarios quieren aumentar los alquileres
-precisó Leandro Nóbile, de Haydee
Burgueño y Asociados-. La situación es
complicada, ya que el ingreso familiar no se
ha incrementado mucho que digamos",
expresó.
"Los alquileres rondan entre un 10 o
20% más caros que el año pasado. Tenemos
que aceptar que hubo una devaluación,
aunque nos quieran vender otra cosa. Los
precios de enero van a estar de 3.500 pesos
para arriba", coincidieron en la
inmobiliaria. "Una casa quinta que el
año pasado estaba en $2.800, ahora cuesta
cerca de $3.500 -ejemplificó por su parte
Jorge Vallier (de Vallier Propiedades)-.
Además, las casas estándar en barrios
cerrados, se alquilan en cifras que
promedian los 2.000 dólares, mucho más
caro que una quinta". En este sentido,
remarcó que "hacía muchos años que
no se alquilaba en dólares, de la misma
forma que ocurre en lugares como Punta del
Este o Pinamar".
En cuanto a las casaquintas, su demanda ha
repuntado, debido a los altos valores
pedidos en las urbanizaciones cerradas. Las
zonas más buscadas son La Lonja, Villa Rosa
y las inmediaciones del club Golfer´s.
En este sentido, los expertos en bienes
raíces locales coincidieron en que el
alquilar durante octubre o principios de
noviembre hubiera significado a los clientes
un importante ahorro de dinero. "En esa
altura del año -indicó Abel González, de
González Propiedades- se consiguen mejores
valores, debido a que no hay tanta
competencia". Por su parte, Vallier
aseguró que "es perjudicial esperar
hasta diciembre para alquilar, porque
después el dueño pide lo que quiere. Como
es poco lo que queda, suele costar un 30 o
40% más caro".
A pesar de la baja oferta y de los costos
elevados, todo parece indicar que el verano
traerá consigo un gran caudal de turistas.
Recordando lo sucedido en 2004, Bianchi
manifestó: "el año pasado fue una
locura; las quintas llegaron a valer $4.000
por mes, y el mercado realmente no dio a
vasto". Con la voz de la experiencia,
Vallier anticipó que "tendremos una
temporada muy buena: Pilar se ha convertido
en un centro turístico impresionante. Se
habla de un verano con 400 mil personas
asentándose en el Partido, algo realmente
increíble".
Verano
cerrado
Para
los jugadores del negocio inmobiliario,
suele resultar cada vez más difícil
concretar el alquiler de una quinta: éstas
han perdido un importante terreno en las
últimas temporadas, a manos de las
residencias ubicadas dentro de barrios
cerrados o clubes de campo. Pero, con miras
al verano 2006, el aumento en el valor de
los arrendamientos en esta última logró
que tengan un repunte con respecto a la
demanda en años anteriores.
Las quintas "se han visto relegadas
porque la gente busca, ante todo, seguridad
-expresó Nóbile-. Además, el barrio
cerrado ofrece otras ventajas, como el
asfalto o el agua corriente". Por su
parte, González reconoció que "es
difícil encontrar quintas que estén en las
mismas condiciones que las casas de los
barrios cerrados. Si bien son más caras,
las segundas están en mejor estado y, sobre
todo, ofrecen seguridad, algo que el cliente
busca como prioridad".
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