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29/12/05

 

Mercado Inmobiliario veraniego
Alquileres en lo alto

Para estas vacaciones de verano, el mercado inmobiliario de Pilar se ha movido con la intensidad esperada en lo que concierne al alquiler de inmuebles en clubes de campo, barrios cerrados y casaquintas. Al mismo tiempo, ya no es ningún secreto que la temporada estival 2005-2006 llegó con severos aumentos en los precios: los cuales en algunos casos treparon al 20%.
Consultadas varias inmobiliarias de la zona, todas coincidieron en señalar que tradicionalmente noviembre es el mes que más se reservan alquileres y que las consultas y pedidos se inician habitualmente en octubre (y aún a finales de septiembre). Pero a diferencia de años anteriores, en 2005 los alquileres se dispararon recién en este mes.

Debido a este retraso, la tendencia se modificó ligeramente: en temporadas anteriores, aguardar hasta diciembre era sinónimo de no conseguir lo que se pretendía, aspecto que hoy parece no ser atendido por quien viene a alquilar. A la hora de explicar este nuevo fenómeno, el empleado de una inmobiliaria céntrica eplicó que "el aumento de precios provocó que la gente medite su decisión por más tiempo. Muchos, al oír los valores, huyeron espantados, o terminaron alquilando algo que estaba por debajo de sus aspiraciones iniciales. Varios, con el dinero que pensaban gastar, no podían hacer absolutamente nada".

"Tratamos de mantener los precios del año pasado, pero es difícil ya que los propietarios quieren aumentar los alquileres -precisó Leandro Nóbile, de Haydee Burgueño y Asociados-. La situación es complicada, ya que el ingreso familiar no se ha incrementado mucho que digamos", expresó.
"Los alquileres rondan entre un 10 o 20% más caros que el año pasado. Tenemos que aceptar que hubo una devaluación, aunque nos quieran vender otra cosa. Los precios de enero van a estar de 3.500 pesos para arriba", coincidieron en la inmobiliaria. "Una casa quinta que el año pasado estaba en $2.800, ahora cuesta cerca de $3.500 -ejemplificó por su parte Jorge Vallier (de Vallier Propiedades)-. Además, las casas estándar en barrios cerrados, se alquilan en cifras que promedian los 2.000 dólares, mucho más caro que una quinta". En este sentido, remarcó que "hacía muchos años que no se alquilaba en dólares, de la misma forma que ocurre en lugares como Punta del Este o Pinamar".

En cuanto a las casaquintas, su demanda ha repuntado, debido a los altos valores pedidos en las urbanizaciones cerradas. Las zonas más buscadas son La Lonja, Villa Rosa y las inmediaciones del club Golfer´s.
En este sentido, los expertos en bienes raíces locales coincidieron en que el alquilar durante octubre o principios de noviembre hubiera significado a los clientes un importante ahorro de dinero. "En esa altura del año -indicó Abel González, de González Propiedades- se consiguen mejores valores, debido a que no hay tanta competencia". Por su parte, Vallier aseguró que "es perjudicial esperar hasta diciembre para alquilar, porque después el dueño pide lo que quiere. Como es poco lo que queda, suele costar un 30 o 40% más caro".

A pesar de la baja oferta y de los costos elevados, todo parece indicar que el verano traerá consigo un gran caudal de turistas. Recordando lo sucedido en 2004, Bianchi manifestó: "el año pasado fue una locura; las quintas llegaron a valer $4.000 por mes, y el mercado realmente no dio a vasto". Con la voz de la experiencia, Vallier anticipó que "tendremos una temporada muy buena: Pilar se ha convertido en un centro turístico impresionante. Se habla de un verano con 400 mil personas asentándose en el Partido, algo realmente increíble".

Verano cerrado
Para los jugadores del negocio inmobiliario, suele resultar cada vez más difícil concretar el alquiler de una quinta: éstas han perdido un importante terreno en las últimas temporadas, a manos de las residencias ubicadas dentro de barrios cerrados o clubes de campo. Pero, con miras al verano 2006, el aumento en el valor de los arrendamientos en esta última logró que tengan un repunte con respecto a la demanda en años anteriores.

Las quintas "se han visto relegadas porque la gente busca, ante todo, seguridad -expresó Nóbile-. Además, el barrio cerrado ofrece otras ventajas, como el asfalto o el agua corriente". Por su parte, González reconoció que "es difícil encontrar quintas que estén en las mismas condiciones que las casas de los barrios cerrados. Si bien son más caras, las segundas están en mejor estado y, sobre todo, ofrecen seguridad, algo que el cliente busca como prioridad".

 

 

 


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