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Jacqueline Rombaldoni
La hija del viento
Pilarense por adopción, la joven
Jacqueline Rombaldoni es una de las más
destacadas velocistas del país. Con 17
años recién cumplidos, está primera en
dos rankings nacionales de su especialidad,
séptima en Sudamérica y ganó varios
títulos en categorías mayores. Asegura que
el 2006 será su año de despegue mientras
sueña con participar de los Juegos
Olímpicos.
En su casa del pilarense barrio privado
La Masía, abrazada a una caja llena de
medallas y en la inseparable compañía de
su mamá Mónica, Jacqueline Rombaldoni,
joven promesa del deporte nacional dialogó
con Revista Pilar City & Countries y
aseguró que este año “será el de su
despegue”, debido a que se dedicará de
lleno a la competencia.
Así, el pasado 3 de noviembre cumplió 17
años y los festejó junto a una batería de
títulos que incluyen un séptimo puesto en
un Sudamericano, campeonatos nacionales y
medallas de oro en los Torneos Juveniles
Bonaerenses.
Por si fuera poco, Jacqueline ya había
terminado 2004 siendo primera en los
rankings metropolitanos de 100 y 200 metros
llanos y segunda en los nacionales, en la
clase Menores.
Un poco de historia
Hace algunos años que ella y su familia se
radicaron en Pilar, más o menos al mismo
tiempo en que Jacqueline decidió dejar su
deporte de la infancia, el hóckey sobre
césped, para dedicarse de lleno al
atletismo de velocidad. Y no le fue nada
mal.
Sus primeros coqueteos con el atletismo se
produjeron en 2002, cuando participó casi
sin entrenamiento de los Torneos Juveniles
Bonaerenses, representando al Colegio North
Hills, logrando la medalla de bronce en las
finales de Mar del Plata.
“Esos resultados, me convencieron para que
me federara en atletismo y empezara a
competir”, relató. A partir de entonces
inició una trayectoria que por su corta
duración hasta el momento fue más que
prolífera, de la mano del club que la
acompaña: River Plate.
Las marcas logradas por Jacqueline le
permitieron no sólo participar de
competiciones en su categoría, sino
también en campeonatos Juveniles y Mayores,
en los que obtuvo muy buenos resultados.
Rombaldoni explicó que no se siente en
inferioridad de condiciones enfrentándose
con velocistas mayores a ella; de hecho,
obtuvo el primer puesto en 100 y 200 metros
en el último Nacional Sub-23.
Sin embargo, señaló que la desigualdad se
nota cuando las oponentes son extranjeras:
“Hay una diferencia muy grande en cuanto
al entrenamiento. Sobre todo pasa con las
brasileñas, cuando se corre un sudamericano
ellas están al nivel de los mundiales”,
explicó.
Además, remarcó que “en el exterior
están todo el tiempo ayudando y dando
incentivos a los deportistas si les va bien;
acá, para que te den algo, tenés que ser,
como mínimo, campeona sudamericana”.
La institución por la que Jacqueline está
federada le brinda apoyo sólo hasta las
competencias nacionales, pero en los
sudamericanos debe contar con el aporte de
su familia y obviamente con sus condiciones.
El entrenamiento de una atleta de alto
rendimiento, como es el caso de Jacqueline,
implica muchas horas de dedicación por día
y cantidades industriales de esfuerzo. “Entreno
tres veces por semana, voy al CENARD y
después al gimnasio. Ahora empiezo la
pretemporada y ahí si es todos los días”.
Si se tiene en cuenta que además del tiempo
que le dedica a la preparación física debe
asistir a un colegio con doble escolaridad,
resulta aún más destacable la performance
de Rombaldoni. De todas maneras, admite que
no le va demasiado bien en los estudios,
porque “llego muy cansada de los
entrenamientos para ponerme a leer”.
Sin embargo, enseguida subraya que “este
año me voy a poner las pilas y entrenar
más fuerte, porque mi sueño es estar en
los Juegos Olímpicos de Pekín 2008”. A
corto plazo, sus próximos objetivos para el
2006 son los nacionales de menores,
juveniles y mayores, los sudamericanos
Sub-20 y Sub-23 y el mundial Sub-20.
Jacqueline, es veloz, aún no terminó el
Polimodal pero ya sueña en participar de
una olimpíada.
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