Revista Pilar C & C

11/02/06

 

Nacho Rizzi, Corazón Valiente

Aunque a veces la vida pone obstáculos a simple vista insalvables, la fortaleza y tenacidad para sobreponerse de quienes se cruzan con ellos puede alterar las situaciones, hasta convertirlos en elementos útiles para sus pares y para la sociedad toda.
Es el caso de Ignacio “Nacho” Rizzi, ex jugador del SIC y de Villeneuve-sur-Lot, y de su Fundación Rugby Amistad.
A principios de la década de 1990 en Francia, lo que era una promisoria carrera en el rugby internacional se truncó abruptamente debido a una lesión cervical, que dejó a Nacho cuadripléjico e imposibilitado de continuar jugando el deporte que lo apasionaba.
Sin embargo, luego de una larga rehabilitación, el espíritu de lucha propio de quien juega al rugby pudo más: en 1992, ante la situación de abandono que hasta hace unos años sufrían los deportistas con lesiones de esta naturaleza, Rizzi fundó Rugby Amistad, junto a un grupo de jugadores afectados por la misma problemática: Fernando Pantín Colombo, Francisco Maggio y Martín Pinieiro.
La meta principal de la entidad es “asistir y ayudar a jugadores que padecieron lesiones graves jugando al rugby”. Básicamente, la Fundación ayuda económicamente a quienes sufrieron cuadriplejías, paraplejías o lesiones graves con secuelas de incapacidades totales o permanentes durante la práctica de este juego.
“Rugby Amistad se fundó con el objetivo de sensibilizar tanto a los jugadores como a los dirigentes, al periodismo, a los cuerpos médicos y a la opinión pública en general sobre las reglas de fair play, las condiciones de seguridad, la prevención de accidentes y la asistencia a los accidentados en el rugby”, explica Rizzi a Revista Pilar City & Countries en su casa de un club de campo pilarense.

La entidad ideada por Nacho también asesora y colabora en la compra de elementos ortopédicos y clínicos, y en la adquisición de todo lo necesario para la Supresión de las Barreras Arquitectónicas existentes. Además, la activa participación social y la rehabilitación espiritual son estimuladas en forma constante.
Hoy, Ignacio Rizzi es empleado del Ministerio de Trabajo y está casado con Agustina, tiene dos hijos: Felipe y Guadalupe. Optimista por naturaleza, Nacho es divertido, algo despistado y muy inquieto. Cada vez que puede “se escapa” hasta San Isidro para ver al SIC de sus amores, como lo hizo en la última final del Torneo de URBA. “Lamentablemente, mi trabajo me impide dedicarle al rugby la cantidad de horas que quisiera”, indica con sorprendente vitalidad, mientras acuna un sueño: ver, en un futuro, a su hijo jugando con la tricolor del SIC.

Jugar, a pesar de todo
Este año, los integrantes de Rugby Amistad parecen haber hallado un motivo más para llevar a cabo su accionar: el Quad Rugby, nueva actividad que no pasó inadvertida por estos fanáticos del deporte de la ovalada.

Las reglas de este nuevo deporte son las siguientes: los equipos forman con cuatro jugadores por lado, que no pueden sumar más de ocho puntos de handicap entre ellos (los puntajes van de 0.5 a 3.5). Los puntos son determinados por un médico, luego de hacer una evaluación de la funcionabilidad de sus miembros.
Se juega con una pelota de vóley, en sillas “defensivas” y “ofensivas”, disputándose cuatro tiempos de ocho minutos. Los jugadores pueden avanzar en un plazo no mayor a los diez segundos, tiempo en el que deben pasar o tirar al arco.
“Empezamos en mayo –cuenta Nacho-. En este momento, las potencias mundiales son, entre otras, Australia y Estados Unidos, nosotros recién estamos conociendo la disciplina”.
En total, el grupo de jugadores está conformado por diez personas, aunque no todas ellas provienen del rugby, sino que integran la Fundación Vida Independiente, de la que Nacho también es parte.
Los jugadores ya asistieron a una clínica dictada por un entrenador y un jugador de los Estados Unidos, y un grupo de ellos viajó a Brasil en octubre, en donde se disputó el Mundial. “Pero sólo fuimos a ver –aclaró-, ya que aún no estamos preparados para competir”.

El apoyo de Los Pumas
Un momento muy especial se vivió a fines de 2005, cuando un grupo de jugadores presenció un encuentro con Los Pumas, que en ese momento concentraban en un hotel de Pilar. Allí, tanto Nacho como Fernando Pantín Colombo, Martín Arregui, Juan Foa, Rodrigo Erdozain, Alejandro López, Matías Cardozo y Daniel Villegas compartieron su experiencia con las estrellas del rugby nacional.
En el encuentro, Nacho presentó el Quad Rugby ante Agustín Pichot, Manuel Contepomi, Juan Martín Hernández y los demás Pumas. Y hasta Felipe Contepomi e Ignacio Fernández Lobbe probaron chocar en las sillas especialmente diseñadas.
“Estamos admirados: pese a las dificultades, los chicos se reencuentran con su deporte. Si ellos están contentos, nosotros también”, indicó Mario Ledesma.
“Pudimos reunir a dos grupos de grandes seres humanos”, resumió el entrenador, Marcelo Loffreda.
El intercambio de abrazos, camisetas firmadas y anécdotas ligadas al rugby, sumado a la excelente predisposición que tuvieron los jugadores de los Pumas en la víspera del test-match ante Sudáfrica, dejó en claro que los integrantes de la Fundación están logrando paulatinamente los objetivos soñados.

 

 


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