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Nacho Rizzi, Corazón Valiente
Aunque a veces la vida pone obstáculos a
simple vista insalvables, la fortaleza y
tenacidad para sobreponerse de quienes se
cruzan con ellos puede alterar las
situaciones, hasta convertirlos en elementos
útiles para sus pares y para la sociedad
toda.
Es el caso de Ignacio “Nacho” Rizzi, ex
jugador del SIC y de Villeneuve-sur-Lot, y
de su Fundación Rugby Amistad.
A principios de la década de 1990 en
Francia, lo que era una promisoria carrera
en el rugby internacional se truncó
abruptamente debido a una lesión cervical,
que dejó a Nacho cuadripléjico e
imposibilitado de continuar jugando el
deporte que lo apasionaba.
Sin embargo, luego de una larga
rehabilitación, el espíritu de lucha
propio de quien juega al rugby pudo más: en
1992, ante la situación de abandono que
hasta hace unos años sufrían los
deportistas con lesiones de esta naturaleza,
Rizzi fundó Rugby Amistad, junto a un grupo
de jugadores afectados por la misma
problemática: Fernando Pantín Colombo,
Francisco Maggio y Martín Pinieiro.
La meta principal de la entidad es “asistir
y ayudar a jugadores que padecieron lesiones
graves jugando al rugby”. Básicamente, la
Fundación ayuda económicamente a quienes
sufrieron cuadriplejías, paraplejías o
lesiones graves con secuelas de
incapacidades totales o permanentes durante
la práctica de este juego.
“Rugby Amistad se fundó con el objetivo
de sensibilizar tanto a los jugadores como a
los dirigentes, al periodismo, a los cuerpos
médicos y a la opinión pública en general
sobre las reglas de fair play, las
condiciones de seguridad, la prevención de
accidentes y la asistencia a los
accidentados en el rugby”, explica Rizzi a
Revista Pilar City & Countries en su
casa de un club de campo pilarense.
La entidad ideada por Nacho también asesora
y colabora en la compra de elementos
ortopédicos y clínicos, y en la
adquisición de todo lo necesario para la
Supresión de las Barreras Arquitectónicas
existentes. Además, la activa
participación social y la rehabilitación
espiritual son estimuladas en forma
constante.
Hoy, Ignacio Rizzi es empleado del
Ministerio de Trabajo y está casado con
Agustina, tiene dos hijos: Felipe y
Guadalupe. Optimista por naturaleza, Nacho
es divertido, algo despistado y muy
inquieto. Cada vez que puede “se escapa”
hasta San Isidro para ver al SIC de sus
amores, como lo hizo en la última final del
Torneo de URBA. “Lamentablemente, mi
trabajo me impide dedicarle al rugby la
cantidad de horas que quisiera”, indica
con sorprendente vitalidad, mientras acuna
un sueño: ver, en un futuro, a su hijo
jugando con la tricolor del SIC.
Jugar, a pesar de todo
Este año, los integrantes de Rugby Amistad
parecen haber hallado un motivo más para
llevar a cabo su accionar: el Quad Rugby,
nueva actividad que no pasó inadvertida por
estos fanáticos del deporte de la ovalada.
Las reglas de este nuevo deporte son las
siguientes: los equipos forman con cuatro
jugadores por lado, que no pueden sumar más
de ocho puntos de handicap entre ellos (los
puntajes van de 0.5 a 3.5). Los puntos son
determinados por un médico, luego de hacer
una evaluación de la funcionabilidad de sus
miembros.
Se juega con una pelota de vóley, en sillas
“defensivas” y “ofensivas”,
disputándose cuatro tiempos de ocho
minutos. Los jugadores pueden avanzar en un
plazo no mayor a los diez segundos, tiempo
en el que deben pasar o tirar al arco.
“Empezamos en mayo –cuenta Nacho-. En
este momento, las potencias mundiales son,
entre otras, Australia y Estados Unidos,
nosotros recién estamos conociendo la
disciplina”.
En total, el grupo de jugadores está
conformado por diez personas, aunque no
todas ellas provienen del rugby, sino que
integran la Fundación Vida Independiente,
de la que Nacho también es parte.
Los jugadores ya asistieron a una clínica
dictada por un entrenador y un jugador de
los Estados Unidos, y un grupo de ellos
viajó a Brasil en octubre, en donde se
disputó el Mundial. “Pero sólo fuimos a
ver –aclaró-, ya que aún no estamos
preparados para competir”.
El apoyo de Los Pumas
Un momento muy especial se vivió a fines de
2005, cuando un grupo de jugadores
presenció un encuentro con Los Pumas, que
en ese momento concentraban en un hotel de
Pilar. Allí, tanto Nacho como Fernando
Pantín Colombo, Martín Arregui, Juan Foa,
Rodrigo Erdozain, Alejandro López, Matías
Cardozo y Daniel Villegas compartieron su
experiencia con las estrellas del rugby
nacional.
En el encuentro, Nacho presentó el Quad
Rugby ante Agustín Pichot, Manuel
Contepomi, Juan Martín Hernández y los
demás Pumas. Y hasta Felipe Contepomi e
Ignacio Fernández Lobbe probaron chocar en
las sillas especialmente diseñadas.
“Estamos admirados: pese a las
dificultades, los chicos se reencuentran con
su deporte. Si ellos están contentos,
nosotros también”, indicó Mario Ledesma.
“Pudimos reunir a dos grupos de grandes
seres humanos”, resumió el entrenador,
Marcelo Loffreda.
El intercambio de abrazos, camisetas
firmadas y anécdotas ligadas al rugby,
sumado a la excelente predisposición que
tuvieron los jugadores de los Pumas en la
víspera del test-match ante Sudáfrica,
dejó en claro que los integrantes de la
Fundación están logrando paulatinamente
los objetivos soñados.
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