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Educación
y cultura
Los
más jóvenes no leen ni un libro por año
Los
chicos y adolescentes de Pilar, como la
mayoría en el país, prefieren sentarse
horas frente a una computadora que ante las
páginas de un libro. Un relevamiento en
librerías de la zona revela que sólo
compran volúmenes obligatorios para la
escuela. Y que son muy pocos los que
eligieron un libro como acompañante en las
vacaciones.
Un
informe de la Cámara Argentina del Libro
(CAL) reveló que cerca del 30 por ciento de
la población escolar de la Argentina -más
de 3 millones de niños- no llega a leer un
libro por año. En Pilar, si bien no hay
estadísticas formadas en este sentido, la
situación resulta igualmente decepcionante.
Consultadas varias librerías de la zona,
sale a la luz la realidad de que los más
chicos -y en especial los adolescentes- han
dejado de lado el papel y las letras para
entretenerse con otras formas más
"electrónicas" y menos
educativas.
En efecto, varios comerciantes del ramo
aseguran que los jóvenes locales se
encargan de leer solamente los textos para
aprobar materias y a veces ni siquiera eso.
"No hay gusto por la lectura, y eso lo
vemos porque la mayoría de los chicos
vienen a preguntar por libros pedidos por la
escuela, pero casi nada por otro tipo de
categorías", explicó a Revista
Pilar City & Countries Claudio
Gerzyb, de la casa Todolibro.
El comerciante señaló que lo único que se
llevan los adolescentes es literatura
juvenil y libros de texto, pero aclaró que
los compran "porque son obligatorios
para la aprobación de las materias".
Para Sandra Grisolía, de la sucursal Pilar
de Organización Escolar San Miguel (OESM),
a los adolescentes les cuesta mucho juntar
la voluntad para leer, incluso las lecturas
obligatorias para la escuela, porque
"se dejan llevar por otras actividades,
como las computadoras".
Igualmente, consideró que "durante
2005 se vendieron más libros porque los
docentes están dejando a un lado las
recomendaciones de no gastar en libros, muy
común en los años de crisis, y ahora
"están pidiendo varias obras y siempre
títulos nuevos". Además, indicó que
surgieron editoriales más económicas que
permiten a los maestros pedir la
adquisición de libros que antes eran muy
costosos.
Vacaciones
y modas
Durante el año, las tiendas de libros
reciben asiduamente la visita de
adolescentes y chicos con sus padres en
búsqueda de ejemplares requeridos por los
programas escolares.
El panorama se modifica sustancialmente
durante el verano, cuando ver un adolescente
en las librerías se convierte en un
espectáculo singular -mientras que los
cibers han debido crear salas de espera-.
"Son muy pocos, un porcentaje muy
minoritario, los que durante las vacaciones
vinieron a comprar un libro. Tal vez alguno
se lleva una novela de suspenso o aventura
para leer en el viaje o en la playa",
subrayó Grisolía. De todas maneras,
destacó que "muchos padres están
tomando conciencia de que deben fomentar la
lectura, porque en Navidad compraron muchos
libros juveniles para regalar".
En todos los comercios consultados, los
textos para los más chicos más vendidos
del año pasado fueron los relacionados con
alguna mega producción de Hollywood, como
las colecciones de "El Señor de los
Anillos", "Harry Potter" y
"Las Crónicas de Narnia".
Para Boutique del Libro, ubicada en Las
Palmas del Pilar Shopping, la literatura
juvenil ocupa entre un 10 y un 12 por ciento
de su total de ventas y Alexis, su
encargado, reconoce que el surgimiento de
las películas relacionadas con los libros
aumentó el caudal de ventas fuera de la
época escolar.
"Si no fuera por las películas, el
sector estaría más caído. El caso de las
Crónicas de Narnia es un ejemplo, porque
ese libro es un clásico y se empezó a
vender bien cuando se estrenó el
film", señaló el comerciante.
En el caso de la casa Cúspide Libros,
ubicada en Village Pilar, su mayor
porcentaje de ventas -tiene la
particularidad de estar junto a un complejo
de cines- se relaciona con estos títulos.
Fernando Duarte -encargado del local-
destaca que "la mayoría de nuestras
ventas están relacionadas con la lectura
infantil y juvenil, por lo que no podemos
coincidir con este informe de la CAL".
El responsable de ese comercio aseguró que
la mayoría de sus clientes tienen entre 6 y
14 años y que, de los más grandes, no
todos vienen acompañados de sus padres.
Aunque aclaró que los familiares de su
público -compuesto en gran parte por
familias de countries y barrios cerrados que
poseen varios hijos- inculcan a los más
chicos el hábito de la lectura.
No obstante, la realidad mostrada por la
mayoría de las librerías de Pilar es
diferente, lo mismo que informes realizados
a nivel nacional, que indican un preocupante
desinterés de los jóvenes por la lectura.
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