Revista Pilar C & C

23/03/06

 

Educación y cultura
Los más jóvenes no leen ni un libro por año

Los chicos y adolescentes de Pilar, como la mayoría en el país, prefieren sentarse horas frente a una computadora que ante las páginas de un libro. Un relevamiento en librerías de la zona revela que sólo compran volúmenes obligatorios para la escuela. Y que son muy pocos los que eligieron un libro como acompañante en las vacaciones.

Un informe de la Cámara Argentina del Libro (CAL) reveló que cerca del 30 por ciento de la población escolar de la Argentina -más de 3 millones de niños- no llega a leer un libro por año. En Pilar, si bien no hay estadísticas formadas en este sentido, la situación resulta igualmente decepcionante.
Consultadas varias librerías de la zona, sale a la luz la realidad de que los más chicos -y en especial los adolescentes- han dejado de lado el papel y las letras para entretenerse con otras formas más "electrónicas" y menos educativas.
En efecto, varios comerciantes del ramo aseguran que los jóvenes locales se encargan de leer solamente los textos para aprobar materias y a veces ni siquiera eso. "No hay gusto por la lectura, y eso lo vemos porque la mayoría de los chicos vienen a preguntar por libros pedidos por la escuela, pero casi nada por otro tipo de categorías", explicó a Revista Pilar City & Countries Claudio Gerzyb, de la casa Todolibro.
El comerciante señaló que lo único que se llevan los adolescentes es literatura juvenil y libros de texto, pero aclaró que los compran "porque son obligatorios para la aprobación de las materias".
Para Sandra Grisolía, de la sucursal Pilar de Organización Escolar San Miguel (OESM), a los adolescentes les cuesta mucho juntar la voluntad para leer, incluso las lecturas obligatorias para la escuela, porque "se dejan llevar por otras actividades, como las computadoras".
Igualmente, consideró que "durante 2005 se vendieron más libros porque los docentes están dejando a un lado las recomendaciones de no gastar en libros, muy común en los años de crisis, y ahora "están pidiendo varias obras y siempre títulos nuevos". Además, indicó que surgieron editoriales más económicas que permiten a los maestros pedir la adquisición de libros que antes eran muy costosos.

Vacaciones y modas
Durante el año, las tiendas de libros reciben asiduamente la visita de adolescentes y chicos con sus padres en búsqueda de ejemplares requeridos por los programas escolares.
El panorama se modifica sustancialmente durante el verano, cuando ver un adolescente en las librerías se convierte en un espectáculo singular -mientras que los cibers han debido crear salas de espera-.
"Son muy pocos, un porcentaje muy minoritario, los que durante las vacaciones vinieron a comprar un libro. Tal vez alguno se lleva una novela de suspenso o aventura para leer en el viaje o en la playa", subrayó Grisolía. De todas maneras, destacó que "muchos padres están tomando conciencia de que deben fomentar la lectura, porque en Navidad compraron muchos libros juveniles para regalar".
En todos los comercios consultados, los textos para los más chicos más vendidos del año pasado fueron los relacionados con alguna mega producción de Hollywood, como las colecciones de "El Señor de los Anillos", "Harry Potter" y "Las Crónicas de Narnia".
Para Boutique del Libro, ubicada en Las Palmas del Pilar Shopping, la literatura juvenil ocupa entre un 10 y un 12 por ciento de su total de ventas y Alexis, su encargado, reconoce que el surgimiento de las películas relacionadas con los libros aumentó el caudal de ventas fuera de la época escolar.
"Si no fuera por las películas, el sector estaría más caído. El caso de las Crónicas de Narnia es un ejemplo, porque ese libro es un clásico y se empezó a vender bien cuando se estrenó el film", señaló el comerciante.
En el caso de la casa Cúspide Libros, ubicada en Village Pilar, su mayor porcentaje de ventas -tiene la particularidad de estar junto a un complejo de cines- se relaciona con estos títulos.
Fernando Duarte -encargado del local- destaca que "la mayoría de nuestras ventas están relacionadas con la lectura infantil y juvenil, por lo que no podemos coincidir con este informe de la CAL".
El responsable de ese comercio aseguró que la mayoría de sus clientes tienen entre 6 y 14 años y que, de los más grandes, no todos vienen acompañados de sus padres. Aunque aclaró que los familiares de su público -compuesto en gran parte por familias de countries y barrios cerrados que poseen varios hijos- inculcan a los más chicos el hábito de la lectura.
No obstante, la realidad mostrada por la mayoría de las librerías de Pilar es diferente, lo mismo que informes realizados a nivel nacional, que indican un preocupante desinterés de los jóvenes por la lectura.

 

 

 


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