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Susana Wildner
Torres
Latidos de una artista
Sin color no podría vivir. La alimenta una
y otra vez, le da acogimiento y funciona
como el combustible perfecto. Para Susana
Wildner, artista plástica radicada en
Pilar, el color le da sentido a todo. Luego
de una extensa trayectoria, la mujer acaba
de editar -junto a su marido- su primer
libro: "El latido del aire".
Conjugando imágenes y textos, "El
latido..." es fruto de la labor que
Wildner llevó a cabo en los últimos años.
"Mi pintura es muy heterogénea
-indica, a modo de presentación-: trabajo
con óleo, acrílico, imágenes digitales,
barro, collage, textura, etc. En definitiva,
con lo que sea". Un componente es
infaltable: el color. "Necesito ver las
cosas con color", asegura, mientras
afirma con humor que "puede decirse que
soy una pintora compulsiva".
Susana Wildner creció en Entre Ríos, en
medio de la libertad que sólo la vida
campestre puede brindar. Ingresó a la
escuela recién a los 8 años, luego de una
infancia sin rejas, balcones ni edificios.
Esa sensación de libertad se transmite en
su obra, despojada de moldes y
encasillamientos.
Una persona clave en la realización de
libro es su marido, Jorge Torres, quien
además de ingeniero y administrador de
empresas es también un amante de la
cultura, escritor y pianista. Precisamente,
Torres entregó a Susana unos 25 textos,
entre cuentos y poemas, que había escrito a
partir de sus pinturas, los que tras una
selección especial ocupan un sitio de
preponderancia en "El latido del
aire". Además, prácticamente todos
los escritos incluyen alguna cita bíblica,
producto de la profunda religiosidad de su
autor.
El libro es editado por Pórtico Azul,
empresa editorial que tiene 3 años de vida
y que está dirigida por dos mujeres, de 76
y 72 años, inmersas en el mundo de la
cultura. "Un dato no menor es que
leyeron antes el libro -señala Wildner-: en
otras editoriales, sólo preguntan por la
cantidad de páginas y por la calidad del
papel, sin centrar la importancia en la
obra".
Ella misma se encargó de diagramar,
diseñar y armar el libro, que se
comercializa en los locales de Cúspide.
"De todas formas, no tiene sentido
comercial -sostiene-. Publico y exhibo
porque las obras tienen que continuar en la
retina de otro".
Artista plástica desde los 14 años, Susana
estudió en Entre Ríos, Buenos Aires,
Honduras, EEUU y Francia.
Su hogar es casi
una galería de arte, donde los cuadros se
exhiben en casi todas las paredes, blancas a
más no poder "donde no hay luz no hay
energía", asegura. Enamorada del arte
en todas sus manifestaciones, Wildner
afirma: "viajé por el mundo y no
conozco ningún shopping, y museos, muy
pocos. Me la paso en plazas y paseos de
artistas. Siempre prefiero estar entre
artistas".
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