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Campo
Grande
Naturalmente Country
El
country club Campo Grande, en muchos
aspectos, cumple holgadamente con las reglas
de características que posee la mayoría de
las urbanizaciones cerradas de su estilo;
viviendas de clase, amplia gama de servicios
e infraestructura, espacios comunes,
seguridad...
No obstante, este emprendimiento ubicado en
el corazón de la localidad pilarense de
Villa Rosa -rodeado de countries y barrios
privados- es absolutamente único en su
especie.
Sucede
que, tal como indica su nombre, el club
está estrechamente relacionado con la
realidad que se vive dentro del mismo; una
realidad que -como en todo campo- respira
naturaleza y lleva a sus habitantes a
convivir en armonía con ella... pero sin
descuidar las comodidades buscadas a la hora
de elegir un barrio cerrado para radicarse.
Es que Campo Grande es dueño de un
ecosistema natural inédito en la zona
gracias a la ventaja de contar con un curso
de agua límpido que atraviesa sus terrenos.
Se trata del arroyo Burgueño, que con una
correcta preservación que se le ha otorgado
a través de los años, resulta un atractivo
ineludible para cientos de especies de aves,
peces, reptiles y mamíferos acuáticos;
conformando en su entorno una verdadera
reserva natural dentro del country.
Tanto
es así, que en el club existe un extenso
sector de verde que para la Dirección de
Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires
se considera área natural protegida. Esta
franja verde de 70 metros de radio -tomando
el Burgueño como punto de referencia- es el
lugar elegido por animales y plantas
autóctonas para desarrollarse en total
libertad.
Así,
el vecino puede recorrer las orillas del
arroyo –sin molestar al ecosistema- y
observar a las nutrias nadando libremente,
los martín pescador alimentándose o los
teros anidando. Si bien no se trata de una
norma explícita, es una regla tácita que
los habitantes del club respetan y hacen
respetar a los visitantes: la naturaleza
forma parte del lugar, por lo que, ademas de
ser aceptada, debe ser rigurosamente
preservada.
Sin
embargo, este sector, retirado de la zona de
viviendas, no está ajeno a las actividades
de los habitantes de Campo Grande. Una
alternativa distinta al común de las
opciones que ofrecen otros clubes de campo
para sus propietarios es el corredor
aeróbico. Se trata de un camino que
precisamente bordea el Burgueño y que los
residentes utilizan para sus caminatas y
otras actividades físicas, teniendo como
marco el correr del agua y el canto de las
aves. Un lugar, en definitiva, donde se
puede pasar un buen momento en contacto
permanente con el entorno natural.
De
todas maneras, no es sólo ese sitio del
club el apropiado para tomar contacto con la
naturaleza. En prácticamente la totalidad
del emprendimiento es habitual encontrar
liebres corriendo por las mismas calles
utilizadas por los vehículos para
transitar, así como observar en el suelo
lechuzas custodiando sus cuevas o teros
construyendo sus nidos.
En sintonía con el aire campestre que
inspira, en Campo Grande se puede pasear
disfrutando de frondosas arboledas, que
nutren al club de álamos, robles y pinos
entre otras especies. También,
estratégicamente se han dejado varias
calles internas sin pavimentar y con
gramilla, al estilo de las antiguas
estancias, lo que favorece el particular
estilo que se le intenta dar al country.
“Campo
Grande es un lugar ideal para tomar contacto
con el verde, estar tranquilo y no sentirse
comprimido por los ladrillos, porque ésa es
la intención del club de campo”, expresó
a Revista Pilar City & Countries
Roberto Alí, titular de Alí Broker, la
firma de bienes raíces comercializadora del
emprendimiento, quien además aclara: “No
se van a encontrar con una reserva
ecológica, aunque hay una considerable
variedad de flora y fauna”.
De hecho, esta es una de las ventajas que
posee Campo Grande a la hora de atraer
potenciales propietarios; porque no en todos
los emprendimientos se puede vivir lo
natural tan de cerca.
Espacios
comunes
En sintonía con la filosofía de Campo
Grande, el 54 por ciento de las 80
hectáreas que posee la urbanización están
destinadas a espacios comunes y, en la
mayoría, a espacios verdes.
Para tener una idea, sólo el campo de golf,
que posee 9 hoyos, está diseñado sobre un
área silvestre de 24 hectáreas y posee
seis lagunas artificiales que son utilizadas
por varias especies de aves acuáticas.
Además, el circuito está amalgamado
perfectamente con el arroyo y la zona
natural.
Si
se lo compara con el espacio destinado a los
espacios comunes edificados, lo reservado
para la naturaleza es decididamente un
sector de privilegio.
El Club House de Campo Grande, que se está
terminando de erigir, contará con 500
metros cuadrados de superficie y en él
funcionarán un gimnasio, un salón de
encuentros, un restaurante y dos piletas,
entre otros servicios.
El importante espacio destinado a sectores
compartidos se completa con la presencia de
canchas de vóley, fútbol, tenis y hóckey
sobre césped, donde los habitantes del club
hallan una respuesta total a sus necesidades
de esparcimiento no sólo los fines de
semana.
“Además, el club utiliza sus
instalaciones deportivas para brindarles una
opción de entretenimiento a los más chicos
a través de colonias de verano en las que
practican fútbol y tenis; también se está
comenzado a organizar actividades culturales
y artísticas”, detalló Alí.
Por estas características, el desarrollador
comercial de Campo Grande considera que el
perfil de cliente que se lleva bien con este
estilo de emprendimiento se enmarca dentro
del target ABC1, pero buscando “algo
familiar; con todos los servicios pero sin
ostentaciones”.
Tierras
con historia
Rodeada de forestación añosa, la
parcela en la que se emplazó Campo Grande
fue adquirida en el año 1928 por dos
familias bonaerenses, Ferrari y Casanova,
que en sus orígenes pensaron al lugar como
una estancia.
Con el correr de los años, los herederos de
los propietarios originales decidieron
convertir al predio en un emprendimiento
privado, pero respetando en el mayor de los
porcentajes las cualidades originales del
lugar, en particular la presencia
ominpresente de la naturaleza.
Así,
cuando comenzaba la década del ’90,
fueron delineados 350 lotes en los 80.000
metros cuadrados; se los dotó de servicios
y comenzó la etapa de comercialización.
Todo el emprendimiento fue diseñado por los
propietarios de las tierras, que impregnaron
el lugar de su huella personal.
Efectivamente,
al ingresar al country por la entrada que da
a la ruta 25 puede observarse la casona de
la primera familia, que data de 1928 y está
en perfecto estado de conservación. Allí
funciona actualmente el house, pero al
terminar la nueva construcción éste
servirá como espacio de encuentro cultural.
El desarrollo inmobiliario del
emprendimiento se organizó en dos etapas.
La primera comenzó en el ’92 y culminó
con la comercialización del 50 por ciento
de los lotes, según detalló Alí. La
segunda, precisó el inmobiliario, “la
iniciamos hace tres años y medio y
esperamos terminar con la venta todos los
lotes este año”. Actualmente, hay más de
200 terrenos con dueño y más de 160 casas.
La
venta se vio beneficiada por una obra que
dotó al club de una cualidad muy buscada
por quienes buscan mudarse a una
urbanización privada: accesibilidad. La
habilitación de una entrada al Kilómetro
45 de la Panamericana permitió optimizar el
ingreso al predio e incrementar su
seguridad: “La entrada al club está a 15
cuadras de la Panamericana, por un camino
que a un lado linda con Campo Chico y en el
otro con Los Lagartos y La Lomada, por lo
que la seguridad de cada uno de estos
emprendimientos se combina con la propia y
así ese camino está fuertemente custodiado”,
remarcó Alí. Justamente, este recorrido
cuenta con una guardia móvil durante las 24
horas, mediante un acuerdo de todos los
countries.
Con
grandes expectativas para el año que
vendrá en cuanto a comercialización, y con
proyectos de expansión en infraestructura,
Campo Grande se erige en Pilar como una
alternativa para los que disfrutan de la
vida bien cerca de la naturaleza, pero
también con todas las comodidades y
seguridad que puede brindar una
urbanización cerrada de alta gama.
Ficha
Técnica
Ubicación:
Panamericana Km. 45 - Pilar
Superficie total: 80 hectáreas
Cantidad de Lotes: 350
Lotes comercializados: 200
Casas: 160
Viviendas permanentes: 140
Lotes en construcción: 54
Superficie por lote: de 800 a 2.100
m2
Valor del lote: entre 45.000 y
110.000 dólares
Deportes: dos canchas de vóley,
cinco de tenis, cancha de golf de 9 hoyos,
cancha de fútbol y hóckey sobre césped,
piletas.
Expensas: 400 pesos en promedio.
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