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Entrevista a Valeria Mazza, madrina del
Hospital Austral
“La solidaridad es la manera de hacer que
las cosas cambien”
Tan bella como comprometida con la
comunidad, Valeria Mazza aceptó ser madrina
del Hospital Universitario Austral.
Encabezó la campaña para recolectar los
fondos que permitieron la inauguración del
quinto piso del Hospital, destinado a alta
complejidad pediátrica. Con los pies en la
tierra y las ideas claras, Valeria explica
sus razones para colaborar y muestra con su
propio ejemplo que no se debe mirar hacia
otro lado a la hora de ayudar.
El
mundo en el que se mueve cotidianamente
Valeria Mazza es aquel que toda mujer –y,
con algunos ajustes obvios, todo hombre
también- concebiría como “el” ideal
de vida. A los 20 años, ya desfilaba para
Gianni Versace en Milán. Seis años después
-tras una intesa carrera- también se la vió
paseando su figura con sorprendente soltura
por los escenarios del célebre festival de
San Remo, como exitosa conductora.
Sus comienzos fueron un
verdadero cuento de princesas. Pese a que su
mamá (una de las personas más influyentes en
su vida) la impulsaba a estudiar danza, ella
prefirió la natación y se destacó en su
ciudad de crianza, Paraná, en la provincia
de Entre Ríos.
La
insistencia de su primer novio y el metro 76
que había desarrollado a la corta edad de 13
años la convencieron de participar, como un
juego más que nada, en un desfile en su
ciudad. Dio la casualidad que allí estaba
para verla nada menos que Roberto Giordano
y, apenas la descubrió, no dudó y la llevó a
su ciclo televisivo “Video Moda.”
Apenas terminó la secundaria, cuando aún
quería estudiar magisterio, viajó a Buenos
Aires convocada por Pancho Dotto para dar
una prueba. El resto es historia conocida.
Los desfiles
internacionales, convocatorias para campañas
publicitarias de las empresas más
prestigiosas del mundo, la conducción de
televisión en España, Italia y Argentina, su
propia línea de cosmética... En síntesis, el
sueño que cualquier mujer de 34 años como
ella (nació el 17 de febrero de 1972 en
Rosario, Santa Fe), compraría a ojos
cerrados si pudiera.
Pero
tal vez sus orígenes de chica del interior
le inculcaron determinados valores,
fundamentales para no perderse en un mundo
tan sinuoso como el de las pasarelas. Así,
también pudo formar y sostener una familia
ejemplar, con su marido Alejandro Gravier
(están juntos hace 16 años) y sus hijos
Balthazar, Tiziano y Benicio.
Será por eso que,
además de excepcionales cualidades
profesionales que no valdría la pena enumerar
de tan evidentes, Valeria cuenta con una
virtud mucho más loable, que sólo ostentan
los grandes de verdad: la de haber llegado
tan alto y no perder la perspectiva para
mirar hacia el suelo. Su mundo de hadas
nunca alejó su vista de la cruda realidad
social, que si bien no la toca de cerca,
sabe que existe y quiere cambiarla.
Valeria
repite siempre que los dos personajes de la
Historia a quienes más admira son la Madre
Teresa de Calcuta y Mahatma Ghandi. Y de
ambos rescata un sentimiento primordial: la
solidaridad.
Según sus propios
amigos, Valeria piensa más en los demás que
en ella misma y por esa razón tiene un
fuerte compromiso con la comunidad a través
de distintas vías.
Entre otras ONG, forma parte de la Fundación
Kennedy, que ayuda a los discapacitados
físicos y psíquicos; es madrina de la Nueva
Organización de Olimpíadas Especiales (NOEA),
que organiza competencias deportivas para
chicos y jóvenes con capacidades mentales
diferentes. Más recientemente, aceptó ser
madrina del Hospital Universitario Austral,
de Pilar.
En
ese contexto, el pasado 8 de septiembre
visitó nuestra ciudad, momento en el que se
produjo esta entrevista con Revista Pilar
City & Countries. Tras un largo período de
trabajo para recolectar fondos, Mazza
inauguró junto a los directivos de tan
prestigiosa institución el quinto piso del
Austral para atención pediátrica. Un logro
más de una mujer que parece vivir una vida
de ensueño, pero que –a diferencia de muchas
fábulas protagonizadas por personalidades de
carne y hueso- está bien conectada con la
realidad.
Revista Pilar City & Countries: -¿Qué
sensaciones te genera esta inauguración de
la que sos parte importante?
Valeria Mazza: -Finalmente, logramos
terminar el quinto piso del Hospital
Austral. Estoy contentísima, porque hace un
año y medio que estamos trabajando en este
proyecto y hoy, gracias a la donación de
muchos pacientes, amigos, empresas y mucha
gente, se hizo posible y podemos celebrar
esta inauguración. Es un placer enorme,
porque uno aprende a conocer realidades que
no todos los días ve cuando está arriba de
la pasarela. Me sirve para aprender más del
ser humano, para saber qué es lo que quiero
y cómo quiero educar a mis hijos.
P C&C:-¿Por qué esa tendencia recurrente
a ayudar a los demás en tu vida?
VM:-Yo creo que la esencia del ser humano en
general lo lleva a ser generoso y solidario.
Pero una, que tiene un trabajo que le
permite ser figura pública, sabe que tiene
la posibilidad de usar ese lugar para hacer
el bien a los demás. Y como yo hay
muchísimos; después está la decisión de cada
uno para ponerlo en práctica. Por mi parte,
desde los 13 años estoy colaborando con las
Olimpíadas Especiales. En ese momento fue
una inquietud personal y tal vez un poco
inculcado por mi madre, pero desde entonces
trato siempre de apoyar y de ayudar cuando
se me necesita. En el caso de los
madrinazgos, siempre que me ofrecen un cargo
así me es muy difícil aceptar porque es una
gran responsabilidad, y por eso muchas veces
dije que no porque en realidad no me podía
hacer cargo de semejante cosa. Pero esta
vez, por varios motivos, decidí aceptar y
aquí estoy, tratando de asumirlo con la
mayor responsabilidad y el mayor compromiso
que pueda poner de mí.
P C&C: -¿Creés que sos un caso especial
en el ambiente de las modelos?
VM: -No, para nada. Modelo, no modelo, yo
hablo del ser humano en general, no importa
el trabajo que uno haga. Yo nunca me puse a
pensar por qué ayudo si soy modelo, todos
podemos ayudar sin importar lo que hacemos.
Las modelos empiezan muy chicas, a esa edad
no tenés mucha conciencia social; pero lo
importante es que en algún momento se
enciende esa lucecita dentro de uno y se
empiezan a hacer cosas. La solidaridad es un
valor que hay que difundir y es, para mí, la
manera de hacer que las cosas cambien. Es
trabajar sumando, participando y haciendo
que los demás participen.
P C&C-¿Cómo te sumaste al proyecto de
madrinazgo del Austral?
VM:
-Todo empezó con el doctor Manuel Rivarola,
que es el pediatra de mis niños; el me
convocó al proyecto. Mi rol como madrina
empezó hace un año y medio, cuando me sumé a
la campaña de recolección de fondos. Así que
me senté a levantar el teléfono y hablar con
amigos, empresas y mucha gente para que se
sumaran en este proyecto. Al principio,
intentamos que sean empresas de Pilar por la
simple razón de que es en Pilar y que va a
beneficiar a la gente de Pilar... es un
hospital de Pilar, la gente lo hace suyo,
entonces era buena la idea que colabore la
gente de acá. Después, en segundo término,
se buscaron también empresas a nivel
nacional. Y hay muchas más personas que nos
van a ayudar, porque esto sigue, queremos
extender el proyecto y para eso hacen falta
muchísimas más donaciones.
P C&C: -¿Costó conseguir donaciones?
VM: -En general, el
pueblo argentino es muy solidario, pero a
veces cuesta convencer o conseguir las
grandes donaciones, que son las que hacen el
cambio. Tuve gratas sorpresas y otras no
tanto, pero lo importantes es sumar y hay
mucha gente que sí ayudó.
P C&C: -A través de un trabajo solidario, el
Austral recibe a chicos de Pilar muy
carenciados. ¿Tomaste contacto por medio del
Hospital con la pobreza que hay en nuestro
distrito?
VM: -Sí, conocí
bastante cuando me acerqué al Hospital. Es
ingrato sorprenderse con estas cosas porque
cuando piensa en Pilar piensa en un
crecimiento impresionante, en los barrios
privados y el estilo de vida de una clase
social pudiente. Sin embargo, Pilar es una
de las zonas más necesitadas donde hay
muchas necesidades en educación y salud. Por
eso, estamos tratando que la gente que puede
se solidarice, porque ellos también usan el
Hospital.
Una de las cosas que más me agrada es la
unidad pediátrica móvil, que va donde la
gente está. Llega hasta la gente que tal vez
nunca ha visto antes un doctor, les hace su
historia clínica y los trae hasta el
Hospital cuando es necesario, o los deriva.
Yo siempre digo que el cambio no es
emparchar, sino un trabajo de hormiga que,
de a uno, va cambiando el todo. Y a eso
tenemos que apuntar desde el Hospital.
P C&C: -¿Te ofrecieron alguna vez
trabajar en política?
VM: -Jamás me ofrecieron participar en
política y jamás lo aceptaría. Lo repito
siempre: todos podemos hacer algo desde el
lugar que ocupamos. La decisión de empezar a
hacer y saber cómo hacerlo está en nosotros,
pero siempre desde el lugar que a uno le
toca; no soy partidaria de andar buscando
espacios que no me corresponden.
P C&C:-¿Cómo sigue la ayuda solidaria para
el Austral?
VM:-En noviembre, vamos
a organizar una comida a beneficio del
hospital, en la que se va a rematar el
vestido de Benito Fernández que me obsequió
por haber participado de su desfile. También
se va a subastar un marco que Juan Carlos
Pallarols donó para el hospital. En ese
evento esperamos poder contar con muchas más
caras famosas, muchas modelos y gente de la
comunidad de Pilar.
Queremos que sea algo
muy positivo para el Hospital, queremos que
sea en grande. |
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