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Se
abrió la polémica
Disparidad
entre los dueños de bares y concejales por
una ley antitabaco
Mientras
en la Capital Federal ya rige la ley
antitabaco para los bares y restaurantes,
los comerciantes siguen despotricando frente
a cualquier cámara o micrófono y los
fumadores buscan nuevos lugares donde
satisfacer su necesidad, en Pilar se
disparó la polémica sobre una posible
implementación en el distrito de una
normativa similar.
Ante
la medida tomada por la Legislatura
porteña, algunos diputados y senadores
bonaerenses vieron con buenos ojos la
posibilidad de desarrollar una medida
equivalente en el ámbito provincial. Ante
esa virtual posibilidad, en Pilar existe una
llamativa disparidad de conceptos, tanto
entre las autoridades legislativas
consultadas como entre los mismos
propietarios de los locales que se verían
afectados.
En concreto, mientras algunos se quejan por
las consecuencias negativas en la clientela
que acarrearía la prohibición de fumar,
otros aseguran que no hay por qué
preocuparse.
Y
al tiempo que algunos concejales se muestran
a favor de las leyes antitabaco, otros ponen
reparos en coartar la libertad individual de
fumar al ciudadano común, tanto como al
comerciante de ofrecer en su propio espacio
privado las características que él
prefiera como propietario del negocio.
Consultado
por WebPilar.com Mariano Gobbo,
encargado del bar-restaurant "Lo de
Carlitos", aseguró que "estoy de
acuerdo con la ley que se implementó en
Capital; es más, ya tengo los carteles de
'prohibido fumar' para colocarlos en un
sector que será para no fumadores. Por
ahora voy a dividir el salón, aunque es
medio complicado porque igualmente es un
mismo ambiente. Pero si se aplica la ley
acá estaré totalmente de acuerdo en
acatarla".
Asimismo,
consideró que "los que le protestan a
los dueños de los bares que no les permiten
fumar son unos irrespetuosos, tanto con el
comerciante como con el resto de los
clientes que no tienen por qué fumar lo que
él fuma, y menos cuando están comiendo,
que es algo realmente molesto". Y
contó: "El otro día me pasó algo
así, tuve que pedirle a un señor que
apague el cigarrillo, por suerte lo tomó
bien".
Los
chicos
Un punto importante en la cuestión de
permitir o no fumar en un lugar cerrado es
la presencia o no de chicos en los salones.
Dependiendo del lugar, la cantidad de
menores es un aliciente considerable para no
permitir cigarrillos encendidos, aunque sea
en un lugar no prevalentemente destinado
para ellos, como podría ser un local de
comidas rápidas, donde sí está prohibido
fumar salvo en algunos
"corralitos" completamente
cerrados con vidrio.
Pero,
de aplicarse la medida, alcanzaría
indiscriminadamente a bares y restaurantes
con presencia absoluta o inexistente de
menores. Este último es el caso de
"Estribos", bar ubicado en el
edificio de Bomberos de Pilar, cuya
clientela se compone en un 100 por ciento
por abogados que realizan trámites en la
Fiscalía ubicada en dicho edificio:
obviamente, fumadores empedernidos.
"Nos
perjudicaría mucho, creo, una medida así,
porque todos los 'cafeteros' son fumadores.
Con una disposición tal, lo que ocurriría
es que la gente tomaría un café y se iría
rápido para fumar afuera, se perdería la
posibilidad de que consuma algo más",
opinó Juan Manuel Granda, responsable del
café.
Asimismo, propuso que una medida alternativa
y algo más justa a su entender, podría ser
que cada bar tomara la decisión de permitir
o no fumar en sus instalaciones: "Cada
bar, como propiedad privada, debería
escoger si quiere ser apto para fumadores o
no, y que la gente decida también quedarse
donde le guste", remarcó.
Por
su parte, Humberto Barrios, del café
"Delicity", se mostró a favor de
la medida antitabaco. "Para mi la norma
está muy bien, y creo que no modificaría
en nada el nivel de mi clientela si no se
permitiera fumar en los locales",
consideró.
Necesidades
y posibilidades
Por el lado de los concejales, las
opiniones también son dispares. Para Hugo
Quintero (Paufe) la posibilidad de
implementar una medida antitabaco similar a
la que rige en la ciudad de Buenos Aires es
poco viable, por la naturaleza misma de la
legislación.
"Yo
estoy de acuerdo con que se preserve la
salud de las personas y que se resguarde a
los no fumadores, pero hay varias
condiciones que se dan en Capital y que no
se dan en Pilar, por lo que se hace inviable
la aplicación de la medida así tal cual
está", remarcó el concejal.
En ese sentido, profundizó su postura al
asegurar que "en Pilar, casi no existen
bares con más de 100 metros cuadrados de
superficie como para que puedan hacer
remodelaciones para subdividir el
lugar" y que "esa cuestión deriva
en que una restricción como la que hay en
Buenos Aires se convierta en Pilar en casi
una prohibición total, y no estoy de
acuerdo con eso".
No obstante, consideró que debería tomarse
alguna medida con el mismo fin que la de
Capital, aunque con medios diferentes:
"Debería hacerse una campaña de
concientización, o encontrarle alguna
vuelta, es algo sobre lo que hay que
trabajar", señaló.
Isabel
Arata (kirchnerista), presidenta de la
comisión de Salud, se mostró a favor de
sancionar una ordenanza que regule en el
distrito los espacios para fumadores y no
fumadores, aunque "cuidando de no hacer
sentirse discriminado al fumador".
Según explicó, en el HCD "todavía no
se empezó a trabajar sobre el tema pero
seguramente en poco tiempo más vamos a
comenzar con esto, porque es algo sobre lo
que no se debe dejar de actuar".
Sobre
la posible medida a tomar en Pilar, la
concejal advirtió que "supongo sería
algo más progresivo, no tan radical como lo
de Buenos Aires, porque acá no hay lugares
tan grandes; además habría que hacer
primero un relevamiento". De todas
maneras, consideró que "lo más
importante es la protección de la salud de
la gente, y por eso hay que tomar medidas
que apunten a reducir el consumo del
cigarrillo".
Por
otro lado, Miguel Saric (Frente para la
Victoria) es uno de los ediles que más
fervientemente atacó el consumo del
cigarrillo en ámbitos oficiales, al punto
que redactó un proyecto de ordenanza cuando
ni siquiera había asumido como concejal
(aunque ya había sido electo). Es más,
cuando hace más de 15 años había ocupado
una banca por primera vez, había buscado la
aplicación de una medida similar.
Con esos antecedentes, la posición no
podía ser otra que apoyar las restricciones
al consumo del tabaco. "Me parece que
hay que tomar medidas al respecto, los que
no fuman tienen derecho a no hacerlo tampoco
indirectamente", señaló.
Cuando
la aplicación de la ley antitabaco en
Capital Federal ya esté más asentada y se
conozca más ciertamente cuáles son sus
implicancias, repercusiones y consecuencias
en la práctica, el tema rebotará en el
poder legislativo pilarense, y aparentemente
con bastante fuerza. A partir de entonces,
sólo quedará esperar para conocer hasta
qué punto llegará la polémica con los
comerciantes del distrito.
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