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Mediante
una ley provincial
Lanzan controles policiales para evitar la
venta ilegal de metales
A
partir de esta semana, la Policía
Bonaerense comenzará a controlar los
locales que comercialicen metales no
ferrosos, con el fin de colocarle un cerrojo
al mercado ilegal que fomenta el robo de
elementos metálicos.
Fundamentalmente, los procedimientos
apuntarán a prevenir el vandalismo y los
hurtos sobre cableado público, placas de
monumentos y bocas de tormenta, entre otros
objetos que habitualmente son sustraídos de
la vía pública para ser comercializados en
el circuito negro.
Los
comercios de este rubro deberán rubricar un
libro de registros en la Policía, en el que
deberán detallar cada operación que
realicen, así como cada artículo de
mercadería que ingrese a sus negocios,
indicando procedencia y destino. Además,
obviamente, deberán adjuntar la
documentación de habilitación del
establecimiento.
Las nuevas normas establecen que la fuerza
policial de la jurisdicción correspondiente
al negocio deberá realizar inspecciones
cada 20 días en los mismos, pudiendo multar
e incluso clausurar el negocio si no cumplen
con la actualización del libro o si en las
verificaciones se encuentra mercadería no
declarada.
Recientemente,
la Legislatura de la Provincia de Buenos
Aires aprobó la ley N° 13.564, que
reglamenta una serie de controles y
regulaciones para los comercios que trabajen
con metales como el cobre, el bronce y el
estaño, las aleaciones más buscadas por
los ladrones debido a su alto precio (el
kilogramo de bronce ronda los 7 pesos y el
cobre los 13 pesos).
Por tal motivo, el hurto de esos artículos
y en particular la sustracción de cables se
ha vuelto un inconveniente sin solución
para las fuerzas de seguridad de toda la
provincia, y Pilar no escapa a la media.
En
diálogo con WebPilar.com el capitán
Fernando Marques, titular de la comisaría
Primera de Pilar, admitió que "el tema
de este delito en los últimos tiempos se
nos vino complicando; creo que esta
jurisdicción debe ser una de las más
perjudicadas".
El problema radicaría en que el robo de
cables es tratado por la Justicia como un
hurto convencional y, por lo tanto, el que
es sorprendido en la comisión de un delito
de ese tipo es detenido, pero una vez que se
les abrió una causa y si no tiene
antecedentes, es dejado en libertad. El
funcionario remarcó que, durante su mandato
en la comisaría de Villa Rosa -Marques
llegó a Pilar hace un mes- se realizaron 14
operativos en los que se detuvo personas y
se secuestraron materiales robados, aunque
actualmente ninguno está preso.
La
ley provincial N° 13.564 toma el espíritu
de la N° 13.081, que establece desde hace
tres años controles similares para los
comercios relacionados con las autopartes,
con el fin de erradicar los desarmaderos de
vehículos robados.
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