|
|
Hasta
nuevo aviso, se fuma
En
un estallido de divisiones, el Concejo
Deliberante le bajó el pulgar a la Ley antitabaco
El
tratamiento de la polémica ordenanza que
impulsaba la prohibición del consumo del
cigarrillo en lugares de acceso público en
Pilar derivó en la división más marcada
que pueda recordarse con esta conformación
del Concejo Deliberante.
La ordenanza no se aprobó, sino que el
propio oficialismo la envió como
comunicación al Departamento Ejecutivo para
que la revisara. Es que, según se
advirtió, no habría contado con las manos
necesarias para sancionarla, incluso por la
reprobación de varios de sus pares.
La negativa anticipada de al menos tres
oficialistas, más la de los ediles de la
oposición, habrían persuadido al edil
Roberto Fernández, impulsor de la norma, a
sacarla de circulación antes de exponerla a
votación. Y solicitó que fuera como
comunicación al Gobierno.
Pero no se esperaba que Miguel Saric -el
concejal más enfrentado con Fernández,
pese a ser compañeros de bloque-
contraatacara con la solicitud de que en
lugar de esa legislación se enviara un
pedido a la intendencia para instar al
cumplimiento de la ordenanza N° 29/89, que
prohíbe el uso del cigarrillo en las
oficinas municipales (claro está, ni el
propio Humberto Zúccaro la cumple) y es
autoría del veterano edil.
Esa jugada de Saric no hizo más que quitar
el velo a una situación que ya se venía
vislumbrando desde hace algunos meses, se
profundizó en las últimas semanas con el
proyecto de ordenanza antitabaco y terminó
de estallar el jueves en la sesión: el
oficialismo legislativo está partido en dos
y el hilo se cortó por el lado de
Fernández.
Es que los que en el bloque zuccarista
están los que siguen al presidente de la
Comisión de Transporte -los que habitúan
su oficina, caso Marta Centenari, Carmen
Rivera, Héctor Carrión y Alberto Zapata- y
los que decididamente tomaron la postura de
enfrentarlo -Saric a la cabeza, Luisa
Carpegna, Dardo Herrera y Osvaldo Galera-.
Así pasó. En el momento que se puso en
consideración optar por la propuesta de
Saric o la de Fernández, ganó la de este
último por dos votos: apoyaron la moción
del ex vecinalista -además de él mismo-
Carpegna, Galera, Herrera, Lucrecia Saulle y
Juan Zapata.
Fue
la demostración de fractura interna más
pronunciada que evidenció el bloque
oficialista desde que Humberto Zúccaro es
intendente, y fue por un proyecto en el que
el propio jefe comunal también había
puesto sus reparos.
Ahora será el Ejecutivo el que termine
decidiendo sobre el futuro de un proyecto de
legislación que, para muchos, sólo
terminará siendo el intento de un
mediático golpe de efecto.
Repercusiones
El desarrollo de los hechos en la
sesión del jueves pasado disparó distintas
visiones de lo sucedido, según el
"bando" que aportara su punto de
vista.
En diálogo con WebPilar.com Luisa
Carpegna no sólo criticó duramente a
Fernández y su proyecto, sino que
cuestionó con firmeza la actitud de varios
concejales de la oposición: "El
pattismo se borró, no sé por qué se
abstuvo de votar, si teníamos el voto de
ellos tal vez hubiéramos ganado la
votación y hubiera salido la comunicación
por el proyecto de Saric, que hace casi 20
años que está vigente y no se
cumple", disparó la edil, quien
dedicó un párrafo aparte para la
kirchnerista no zuccarista Isabel Arata:
"En el momento que tenía que votar
este proyecto se levantó y se fue al baño,
y volvió cuando ya había terminado la
sesión, eso no se hace, somos concejales y
tenemos que legislar".
Sobre el proyecto, opinó que "hasta el
intendente que está mal aprobarlo así como
así a las apuradas, que hay que revisarlo y
consultar a mucha gente" y que
"las ordenanzas están para legislar y
no para buscar réditos políticos".
Por su parte, el autor de la controvertida
normativa antitabaco explicó que "lo
único que se hizo fue derivar el proyecto
al área de Inspección y Comercio para que
lo revisen y le hagan las correcciones
necesarias, así después no hay que empezar
a vetar cosas".
El edil oficialista informó que entre
mañana y el miércoles saldrá el
expediente del HCD para que el Ejecutivo
emita su dictamen, conforme a lo solicitado
en la comunicación al Municipio que se
aprobó en sesión.
Acerca de la ordenanza 29/89, Fernández
respondió en forma concluyente: "Saric
quería que en lugar de mi proyecto saliera
una comunicación por el suyo, pero yo no lo
dejé".
Aunque suene paradójico, esta vez el humo
-del cigarrillo- no entorpeció la visión,
sino que fue determinante para aclarar el
panorama: el oficialismo legislativo está
fracturado. Sólo el tiempo dirá cuánta
sangre llega al río.
|
|