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Atrás quedaron los años en los que sus decisiones marcaban el
destino de la ciudad, mientras su nombre colmaba las páginas
de los diarios y protagonizaba los más diversos comentarios de
simpatizantes y opositores.
A tres
años de haber finalizado su gestión como intendente de Pilar
(1999-2003), Sergio Bivort retomó su profesión de abogado, y
aunque ya no se pueda hablar de anonimato, eligió cambiar la
exposición por un discreto perfil bajo.
Un par de cuadras separan su anterior despacho
como intendente de esta oficina desde donde curiosamente -al
igual que en la anterior- tiene una vista privilegiada de la
ciudad. A los 41 años, es el único abogado elegido por el
Obispo de la Diócesis Zárate-Campana para llevar adelante las
causas vinculadas al Derecho Canónico, más precisamente los
casos de nulidad matrimonial.

Católico
practicante y ex seminarista, en relación a su designación,
que no requirió de ningún título habilitante especial o
estudio anexo, pero si de un conocimiento cabal de los
principios del matrimonio católico, Sergio Bivort explicó: “en
el caso de la Diócesis no había ningún abogado designado,
entonces después de que dejé el municipio y volví a la
profesión, hablando un día con Monseñor Rafael Rey (ex obispo)
me propuso hacerme cargo de estas causas, y cuando vino
Monseñor Oscar Sarlinga me confirmó en la designación.”
Para toda la vida
Indisoluble por definición, el matrimonio eclesiástico se
constituye a partir del consentimiento de un hombre y una
mujer que deciden unir sus vidas para siempre con la firme
convicción de formar una familia.
A
diferencia del casamiento civil, que puede ser disuelto a
través de un divorcio, el católico no contempla el concepto de
separación sino el de anulación. “Declarar el matrimonio
inválido no es lo mismo que declarar el divorcio eclesiástico.
Divorcio es cuando existió un matrimonio y ese vínculo se
deshace, la Iglesia no divorcia, la Iglesia declara la
nulidad, es decir: este aparente matrimonio nunca existió”,
puntualizó el ex intendente.
Pese a lo
complejo del trámite y a los estrictos requisitos que se
solicitan para anular la unión, los casos han aumentado de
manera sostenida en el último tiempo. Tal es así que en la
Argentina hace 10 años se registraron 77 casos y sólo en 2006
hubo 161. Por esta situación, el Sumo Pontífice en su discurso
de apertura del año judicial del Vaticano, reafirmó con fervor
el carácter indisoluble del matrimonio.

Revista
Pilar City & Countries: Recientemente el Papa Benedicto XVI
reprendió a los jueces de la Sacra Rota Romana por la aparente
liviandad con la que están otorgando nulidades matrimoniales.
Como experto en la materia ¿qué opinión tiene acerca del tema?
Sergio
Bivort: No leí los fallos, con lo cual no puedo opinar
demasiado. Sólo tuve acceso a los comentarios en los diarios,
pero en realidad son muy superficiales, no conociendo el caso
es muy difícil opinar. Pero fuera de eso, acá en Argentina, mi
sensación es que se decretan menos nulidades de las que
realmente existen. Hay mucha gente que cree estar casada por
la Iglesia y en mi opinión no está casada, es decir que su
matrimonio es nulo, pero que nunca van a un Tribunal
Eclesiástico para que se lo reconozca. Debería haber muchísima
más cantidad de nulidades de las que hay, porque en definitiva
casi siempre llegan a tribunales casos de una persona que por
algún motivo tiene una vida religiosa profunda y quiere hacer
la nulidad o casos de personas que después de separadas
volvieron a formar una pareja y retomaron la vida de la fe,
entonces recién ahí se interesan por revisar si el primer
matrimonio fue válido o no.
En realidad
llegan pocos casos, en nuestra Diócesis no hay más de 6 ó 7
casos tramitando en el Tribunal Eclesiástico y no creo que
sólo haya 10 matrimonios nulos.
P C&C: ¿Cuáles son los motivos más comunes por los cuales
se otorga la nulidad?
SB:
Existen muchas causas, cuando yo me refiero a que hay más
nulidades de las que parece, normalmente tiene que ver con los
defectos en el consentimiento. Hay gente que se casa con una
inmadurez total para hacerlo, sin tener realmente conocimiento
cabal del paso que va a dar. A veces tiene que ver con
problemas de enfermedades psiquiátricas que desconoce, o
conociéndolas no le dan la importancia que tiene y esto
influye en la decisión que toma. También hay muchos cónyuges
que no viven la vida de fe y se casan no queriendo tener
hijos, o sabiendo que si se separan no importa, es decir, no
teniendo convicción de que el matrimonio es indisoluble. Y hay
otros que se casan sin el ánimo íntimo y la convicción íntima
de ser fiel, sino que tiene claro que la fidelidad puede ser
parte del matrimonio, y esa es otra causal de nulidad.
P C&C:
¿Es complicado el trámite para lograr la nulidad?
SB:
Primero se entrega un interrogatorio, un formulario bastante
largo que sirve para que haga un examen de conciencia profundo
sobre toda la historia de su noviazgo y su matrimonio, que
vuelva a revivir todos los hechos, los antecedentes
familiares, posibles enfermedades. Sobre esta base evaluamos
si en esa historia tal como está contada efectivamente puede
haber una causal de nulidad y a partir de ahí, seguimos
trabajando para iniciar una demanda. Después el juicio puede
demorar entre 1 y 3 o 4 años, dependiendo de muchas
circunstancias.
Hasta que
la Iglesia los separe
Inmadurez
afectiva a causa del narcisismo, del egoísmo o del
individualismo llevado a niveles patológicos que impiden a uno
de los esposos evaluar el significado del matrimonio, así como
la incapacidad de asumir compromisos a largo plazo, son las
causas más frecuentes de anulación según el Tribunal
Eclesiástico, creado en el país en el año 1983.
Asimismo, se
registraron casos curiosos que obtuvieron la nulidad, como el
de una mujer fumadora empedernida, un marido muy dependiente
de la madre, un esposo obsesivamente celoso y una pareja que
optó por pasar por el altar a cambio de un viaje.
P C&C: ¿Usted cree que hay ciertos motivos que son un poco
disparatados para otorgar la nulidad de matrimonio?
SB:
No conozco el tema específico de lo que salió publicado, te
diría que detrás de esos casos, como el del fumador
empedernido, habría que ver qué trastornos de la personalidad
se pudieron probar en ese juicio, y si esos trastornos tienen
la entidad suficiente para hallar un error en la persona, que
es una causal de nulidad.
P C&C: ¿No
se está disolviendo un Sacramento…?
SB: No, la Iglesia está diciendo que no hubo Sacramento
P C&C:
¿Pero no es responsabilidad de uno arriesgarse a casarse con
alguien que prácticamente no conoce, como para que la Iglesia
disuelva el vínculo?
SB:
Para que haya vínculo tiene que haber un consentimiento dado
por ambas partes en las condiciones que la Iglesia pide.
P C&C:
Me refiero a que si esto no degrada de alguna manera el
Sacramento del matrimonio, “yo me caso, total si me equivoco
la Iglesia me lo anula”
SB:
No, te puedo asegurar que atiendo mucha gente que a la que
lisa y llanamente le digo que ni comience. Si yo no estoy
convencido de que hay elementos suficientes, yo no lo empiezo.
Cuando un matrimonio con dos personas sanas mentalmente, que
han tenido una convivencia de muchísimos años, con una vida
relativamente fiel, que termina separándose porque por
distintos motivos de la vida van perdiendo ese amor inicial,
esa gente no tiene un matrimonio nulo, tiene un matrimonio
fracasado. Lo que no hay que olvidarse es que mucha gente se
va a casar a la Iglesia por costumbre, hay mucha gente que no
pisa la Iglesia durante 20 años. Un día va, le dan una charla
de media hora… y se casa. Mi pregunta es: ¿esa gente está en
condiciones de casarse? ¿tienen conciencia real de lo que va a
hacer?
P C&C:
¿La Iglesia no debería estar más atenta?
SB: Lo
que pasa es que cómo hace la Iglesia para prohibirle a esa
gente que se case, si son bautizados.
P C&C:
Quizás a través de la preparación…
SB:
Si, tal vez se podría ser más estricto en la preparación, pero
lo que quiero decir es que en definitiva hay mucha gente que
habría que revisar hasta qué punto cuando se casó tenía
conciencia de que el matrimonio es uno solo.
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NULIDADES
INSÓLITAS
Aunque lo
que está en juego es la anulación de un Sacramento, no son
pocas las causas de nulidad matrimonial que rozan con lo
disparatado. Parecen extraídas de una revista de noticias
insólitas, éstos son algunos ejemplos:
En Italia, un matrimonio quedó disuelto porque el hombre
era demasiado mammone, es decir, tenía una dependencia de
la madre tan fuerte que le impedía autonomía y capacidad
de tomar decisiones solo.
Otro, en cambio, terminó anulado porque ella, que fumaba
demasiado y antes de casarse le había prometido al marido
que iba a dejar su vicio, tras las nupcias no sólo no dejó
de fumar, sino que pasó de un paquete y medio de
cigarrillos por día a dos.
-También fue motivo de disolución del vínculo el hecho de
que una esposa, que de novia era muy seductora, después de
tener a su primer hijo cambió abruptamente no sólo en su
aspecto físico, sino que pasó a tener argumentos de
conversación poco interesantes y noches poco lujuriosas.
El tribunal eclesiástico accedió al pedido y decretó la
nulidad por "repentino y sustancial cambio de carácter" o
"engaño".
- Una pareja de obreros de la región del Veneto se casó
porque el abuelo de la esposa, muy religioso, sufría
porque ellos convivían, y entonces les prometió que si se
casaban por Iglesia les regalaba un mes de vacaciones en
Estados Unidos. Tras la luna de miel y el fracaso del
matrimonio, obtuvieron la nulidad por inmadurez
-Fue motivo de anulación el caso de una pareja cuya unión
duró cinco días, cuando la esposa advirtió que no habían
viajado solos a la luna de miel sino que el hombre había
llevado a un grupo de amigos y amigas para convertir la
noche de bodas en una orgía.
-Otro caso fue el de un hombre que consiguió el sí de su
esposa a cambio de estudiar y conseguir trabajo, y por tal
motivo fingió haberse recibido -hasta dio una fiesta para
celebrarlo- y le hizo creer que había obtenido un empleo,
gastándose los ahorros para que su mujer creyera que
ganaba un sueldo.
-También fue aceptada la petición de una joven que -tras
perdonar en reiteradas oportunidades las infidelidades de
su novio- decidió pasar por el altar, pero lejos de
encontrar la estabilidad, su marido la abandonó por otra
mujer durante la luna de miel. El Tribunal Eclesiástico
Nacional precisó que en este caso el motivo de nulidad no
es la infidelidad del muchacho, sino la inmadurez afectiva
de la esposa.
El proceso de nulidad sacramental se tramita en primera
instancia ante el Tribunal Interdiocesano Bonaerense -Av.
Rivadavia 413 tercer piso-. En segunda instancia, en el
Tribunal Eclesiástico Nacional –Suipacha 1032, segundo
piso- y por último algunos casos también llegan al
Tribunal de la Rota Romana. El costo del proceso judicial
canónico, lo que serían gastos del proceso en sí, puede
rondar la suma de $4.500. |
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