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Con diseños bien
autóctonos, Estilo Pilar premió a sus paisajistas

El pasado miércoles se realizó la entrega de premios de Paisajismo en
la muestra de Decoración, Arquitectura y Paisajismo Estilo
Pilar. Los visitantes podrán recorrer los jardines de
nueve casas y ocho espacios libres hasta el 6 de abril en el Sofitel La Reserva
Cardales, ubicado en el Km 61 de la ruta Panamericana Nº 9,
ramal Escobar (www.estilopilar.com.ar)
Mariana
Fortunati, responsable de Paisajismo de Estilo Pilar aseguró
que "este año el paisajismo se desarrolla en un sendero de
nueve casas con paisajismo permanente cuyos hacedores debían
diseñar jardines sustentables para familias con el estilo de
vida de un country. Además hay espacios de paisajismo con
diseños más libres donde los paisajistas podían hacer volar
más su imaginación."
"El paisajismo este año fue un
desafío importante, queriendo darle al público que nos visite
ideas para copiar con diseños de vanguardia", finalizó
Fortunati.
La
Asociación Argentina de Horticultura, la Sociedad Argentina de
Paisajistas con Eduardo Stafforini (SAP) y el estudio de
arquitectura OmasZ con Matilde Oyharzabal y Martín Zanotti,
fueron los miembros del jurado de Estilo Pilar que
eligió al
mejor diseño de paisajismo de la muestra.
El Premio Estilo Pilar
2008 en la categoría general al “Mejor Jardín” fue para
las paisajistas chilenas Mitzi Rojas y Valeria Andreani.
También se llevaron el premio de la Asociación Argentina Grupo
Jardín: “El equilibrio entre volúmenes y espacios”.
Cabe recordar que, por primera vez en su historia la Feria
de Decoración, Arquitectura y Paisajismo Estilo Pilar
tiene una marcada presencia internacional en el sector
paisajismo convirtiéndose en la primera exposición
internacional de paisajismo de Latinoamérica.
En esta novena edición participan Valeria Andreani y Mitzi Rojas, de Chile; y Nora
Latorre, paisajista argentina radicada en Palmas de Mallorca,
egresada de la Escuela de Paisajismo de John Brookes y
acreedora a la Mención Especial otorgada por la Asociación
Argentina de Horticultura por su proyecto "Infinito".
Latorre
explica que "el eje del diseño es el símbolo del Infinito,
haciendo referencia a los infinitos ciclos de vida que se
suceden continuamente entre el cielo y la tierra. El mismo se
materializa en un sendero de canto rodado que no tiene
principio ni fin. También hay maderas curvas que sirven
de bancos para el descanso del caminante, y en arcos de hierro
que se levantan formando esculturales “ventanas” que
enmarcaran la naturaleza en su forma espontánea".
Además, sostiene que "los
arcos recrean las tres etapas de la vida, la primera orientada
al este, es el nacimiento, iniciando el ciclo desde el agua,
la segunda se encuentra ubicada en el cruce del sendero,
siendo la encrucijada, y la tercera orientada al oeste,
representando la libertad".
Siguiendo los requerimientos
de la organización, la plantación elegida es la autóctona de
la zona, perteneciente en gran parte a la flora de la Reserva
Natural de Otamendi. La intención consiste en acompañar las
etapas del ciclo desde el nacimiento con una plantación baja,
sencilla y de pantano, con ejemplares de penisetum setaceum,
scirpus californicus y equisetum, luego en la encrucijada la
plantación se define más densa a través de iris pseudacorus y
carex bronzina, terminando con la libertad considerada con
penisetum rubra y salvia guaranítica.
El Premio Revista Jardín
al
diseño más original fue elegido por Lucía Cané, María Inés Vilela, Mariana Rossi
y Angela Copello. El ganador fue Ignacio
Van Heden con su Plaza Temática "Final del juego".
"Final
del Juego tiene diversos significados. Por un lado el
recorrido propone aceptar la responsabilidad que nos
corresponde. Dejar de manejar las especies como si fueran
juguetes, para comenzar a trabajar con ellas desde el respeto
y la valorización. Por otra parte asumir el compromiso que
esta relación requiere no implica el abandono de lo lúdico. No
quiere decir ‘dejar de intervenir’ el entorno. Este fin puede
alcanzarse jugando con la creatividad para aprovechar al
máximo lo que el entorno nos brinda, respetando la diversidad
de las especies, compatibilizando sus orígenes. Por último, el
alcanzar el fin de un juego, llegar a la meta, genera una
profunda satisfacción. Lo que ha comenzado como un desafío
culmina en un logro; la reflexión y la concientización se ven
concretadas en un nuevo concepto de espacio".
En
la Categoría Espacios Libres el primer premio fue a la Mejor
interpretación del Leit Motiv “Entre el Cielo y la Tierra”. De
esta forma la Sociedad Argentina de Paisajismo entregó una
plaqueta y diploma al proyecto Caleidoscopio, de Gisella
Parisi que representa al Sur de la Plaza Puntos Cardinales.
Caleidoscopio es un espacio
inspirado en el monte ribereño y en nuevas tendencias de
diseño. El resultado de esa búsqueda es un lugar para el
descanso y el recogimiento en armonía con el paisaje
autóctono. La intervención propone un espacio para la
contemplación, el descanso al aire libre y la reflexión.
Invita a disfrutar del paisaje, de su suave pendiente y sus
especies vegetales enmarcadas por el cielo y el agua cercana.
Parisi asegura que "tomando como
premisa que todo paisaje es perecedero, cambiante y que se nos
revela en cada instante como único, se decidió incorporar los
proyectores de acrílico; elementos que apoyan la búsqueda de
crear un espacio plástico, relacionado con el arte tan
presente en la muestra y que los mismos con sus sombras
evidencian el movimiento del sol en el cielo y en
consecuencia, el paso del tiempo en la tierra, instando a
reflexionar acerca del valor del mismo y del disfrute de un
nuevo modo de vida distendido y con estilo".
El
segundo premio fue para
Nosotros, idea de Laura Cazorla y Guillermo Esteve, ubicada en
la Plaza de los Puntos Cardinales, en el Norte.
Los hacedores relatan el
origen de la idea, "teniendo como impronta el tema “entre el
cielo y la tierra” comenzamos con la búsqueda de ideas
relacionando el lugar, lo autóctono y nuestro gusto personal.
El grupo de propuestas iban y venían y al tiempo nos dimos
cuenta que entre el cielo y la tierra estábamos... Nosotros.
Exacto, ese era nuestro tema, éramos nosotros y nuestro estilo
el que marcaría la tendencia del espacio. Lo argentino (actual
e histórico), lo representativo y qué somos. Nuestra acuarela
de colores y texturas visitaban distintas regiones del país y
escenarios que en nuestra mente dejaron sello".
Por
su parte, en la Categoría Casas, el primer premio al mejor uso
del espacio fue para el jardín de la Casa Nº 5, cuya
responsable fue Grace Palma bajo el lema "El último sol".
La idea rectora del proyecto
fue llevar la forma trapezoidal del terreno a la ortogonal y
realizar la plantación en contenedores de quebracho colorado,
siguiendo formas geométricas (rectángulos y cuadrados) algunas
superponiéndose y otras no.
Sobre una cuadrícula se trazaron dos líneas horizontales y dos
verticales a partir de los lados que conforman el perímetro de
la casa. De este modo, en el interior del rectángulo
imaginario trazado alrededor de esta última, quedaron
definidos tres sectores.
El
segundo premio fue para el proyecto de la Casa Nº 2 de Mariela Schaer con su
"Jardín de los por qué".
Schaer describe que "el sendero
atraviesa primero un estar íntimo, para descansar a la sombra.
De la sombra a la luz, el camino lleva al borde del lago,
donde el jardín se mimetiza con la reserva. La plantación
mixta posee especies gramíneas y herbáceas, algunas
autóctonas. Encontramos un banco en eje con la casa que
permite también el paso desde un nivel a otro. Luego otro
descanso frente al muelle y detrás el macizo de plantas oculta
el servicio desde la pileta. Más adelante, otro descanso hace
de mirador hacia el lago. Volviendo al área de pileta, se crea
un sector de juegos de chicos, una huerta alta, apta para
discapacitados que refuerza el ocultamiento de vistas desde la
calle. El camino lo atraviesa y nos lleva a la calle para
lograr una entrada de servicio".
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