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Carta
enviada por el Director del Colegio Champagnat a los padres de
alumnos
SOÑANDO UNA NUEVA ARGENTINA
La
violencia, como el humo, invade los más recónditos estamentos
de nuestra sociedad.
Ya no es el robo a mano armada o el vergonzoso y artero
secuestro; es la violencia en los escenarios deportivos, en
los medios de comunicación social, en el transporte, en las
aulas, etc.
La paz y la guerra anidan en lo hondo de la naturaleza humana.
Desde el bíblico litigio de Caín y de Abel, a hoy, cada
persona puede ser un volcán de violencia o un mar de dulzura.
La violencia y la paz, el odio y el perdón forman parte del
misterio del hombre.
Hay que educar para la paz, hay que promoverla incesantemente.
La paz, caricia de Dios, es tarea de hoy y de siempre.
La paz es tarea de todos, pero deber ineludible de las
autoridades.
A mayor investidura, mayor cordura.
JUEGO
PELIGROSO
Las
autoridades nacionales, en los últimos tiempos, han atizado
hogueras de violencia y ejercitado rencores y enfrentamientos.
Un gobierno democrático y sólido no necesita avivar odios para
acrecentar la gobernabilidad. Es un juego peligroso,
imprevisible en sus consecuencias, ya que a la larga o a la
corta, daña a quien lo instrumentó.
Hacemos memoria de algunos hechos: La irrupción en la Plaza de
Mayo de piquetes vandálicos que desalojaron a pacíficos
manifestantes con lluvia de trompadas y de gritos
discriminatorios verbalizando un profundo resentimiento.
El discurso oficial mesiánico, teñido de un histérico
populismo que enfrenta el agro con la industria; el campo con
la ciudad; el centro con la periferia.
¿Por qué balcanizar la ciudadanía argentina? ¿No vivimos todos
en la misma Patria? Esta división, además de ser injusta y
arbitraria constituye un juego peligroso que atenta contra la
armonía y sana convivencia pluralista que siempre nos
caracterizó. Podemos ser mosaicos de diferentes colores, pero
formando la única figura, la Nación Argentina.
Es inaceptable el frecuente crispamiento que acusa de
subversivo al democrático por disentir, y confunde adversario
con enemigo.
Intolerable y violenta la presencia de cierto sindicalismo muy
K, tan jurásico como K, que ataca con inusitada violencia,
aísla fábricas, supermercados, amedrentando al simple
ciudadano y sembrando caos a los cuatro vientos.
La patológica y persistente regresión a la década del setenta
demonizando arbitrariamente a unos y angelizando
hipócritamente a otros en fino ejercicio de fragmentación de
la unidad social.
La persistente sospecha y el miedo a los "generales
mediáticos" y el profundo desprecio por los generales de carne
y hueso, que al fin y al cabo, son soldados de la Patria.
El estilo de relación de las autoridades nacionales con
empresarios, productores, exportadores, intelectuales no
setentistas, e incluso con diplomáticos extranjeros; los
aprietes, los hostigamientos, las amenazas y chicanas; las
esperas injustificadas, son reflejo de absolutismo y muestra
de debilidad.
Hay una política de relación muy estudiada, leída en los
manuales de las revoluciones fracasadas. Yo lo experimenté en
Angola en 1986 en pleno poder marxista.
Hay que ir al choque, quebrar los nervios, tratar con dureza y
cretinismo, como si el otro fuera una bestia a dominar o un
enemigo a demoler.
Existe una muy estudiada y publicitada voluntad de compartir
las riquezas; la equidad debe llegar a todos los argentinos.
Es cierto, todos debemos ser canales de distribución, también
el estado y sus autoridades, pero los percibimos como
aspiradora insaciable que abulta bolsillos del poder y de
los amigos.
Si no hay coherencia, verdad y respeto, la paz será una utopía
y la violencia el puñetazo que acompaña nuestra diaria
convivencia, el pan amargo de nuestras relaciones sociales,
políticas y hasta familiares.
HACIA
UN FUTURO VENTUROSO
Estamos
casi en vísperas del bicentenario 1810. Tiempo propicio para
hacer un proyecto de país; oportunidad para sentarse en grupo
amplio y pluralista de intelectuales, políticos, productores,
sindicalistas, artistas, exportadores, etc. y de trazar líneas
de acción de la Argentina del futuro.
Esbozar un proyecto de Estado a corto, una presidencia,
mediano, tres presidencias y largo plazo seis presidencias. Un
proyecto claro, incisivo abarcativo, que obligue a quien
ejerza el poder a seguirlo y cumplirlo, más allá de las ideas
políticas que le hicieron triunfar. Un proyecto que nos
interpele: ¿qué queremos?; ¿cuáles son los ejes del futuro
progreso?; ¿cuáles las debilidades que nos tienen postrados?;
¿con qué recursos contamos?; ¿qué principios éticos y
filosóficos serán la base de nuestro ser nacional?; ¿con quién
nos aliaremos?; ¿cómo perfilaremos la educación de calidad,
creadora de la mejor industria, la de la inteligencia? ; ¿cómo
asumir la globalidad, la mundialización?; ¿qué lugar ocuparán
las FF.AA. y las industrias a ellas vinculadas?; etc.
Un proyecto de Nación que impulse a la Argentina hacia un
porvenir venturoso, equitativo, profundamente democrático; un
proyecto que cierre el camino a la diaria involución que nos
empobrece y nos fragmenta.
No hace falta filosofar mucho para ver cuál es el camino
correcto. Miremos a nuestros vecinos que tuvieron tragedias
como la nuestra o peores. Se animaron a cerrar las puertas al
odio y a la venganza y abrir caminos hacia el futuro desde la
unidad, el perdón y la justicia para todos. Hoy los vemos
firmes, avanzando por los senderos del progreso y del
bienestar, que producen el trabajo de calidad y la
investigación; y las exportaciones que acreditan a un país
como productor y le permite pasar de ser deudor a acreedor.
Admiramos la estabilidad de estas naciones. Envidiamos que
gobernantes de importantes estados los visiten y los inviten a
consensuar proyectos de política internacional y de
desarrollo. Es hora de despertar del letargo.
Argentina, con lo que es, con su inmenso potencial y con su
ubicación en el planisferio, no puede quedar a espaldas del
mundo libre y progresista.
Buenos Aires seduce a muchos turistas y a pocos gobernantes,
excepto a cuatro caudillos trasnochados, anclados en el
tiempo.
En estos días políticos de importantes naciones visitan países
limítrofes, pero no bajan en Ezeiza y no es por el humo. El
mundo sigue progresando y nosotros petrificados en el pasado.
Hay que hacer memoria del pasado; éste nos será beneficioso en
la medida que por igual rechacemos la violencia sembrada por
la guerrilla subversiva y por los gobiernos de facto. Miremos
el futuro, interpelemos el por qué de nuestros fracasos y
depongamos nuestros egoísmos. Hagámoslo por los hijos, por los
jóvenes.
Argentina es tan rica que no puede fracasar. Fracasaremos los
argentinos.
En un mundo globalizado, con crecimiento sostenido de la
población, con acrecientamiento del poder adquisitivo,
Argentina debe aspirar a reinar y no a vegetar. En momentos en
que las tierras cultivables, la producción de alimentos, el
agua dulce se convierten en bienes preciosísimos y escasos,
debemos tomar la iniciativa y salir a conquistar el mundo.
Los próceres que gestaron el 25 de mayo y el 9 de julio
soñaron una Patria Grande, pletórica de proyectos y
encardinada en el corazón de la humanidad.
La mezquindades que hoy nos aíslan y empobrecen no condicen
con el Grito de Libertad, ni con la Epopeya Emancipadora de la
Naciente Patria.
Argentina, como el cóndor de nuestras montañas, anímate a
mirar el mundo desde arriba y a volar decidida por los caminos
de la esperanza.
Hno.Eugenio Magdaleno
Esta es
la carta del Director General del Colegio Champagnat que envió
a los padres de los alumnos. Refleja sin duda una profunda
devoción cristiana así como un valiente testimonio de la
realidad argentina, considerando por ello conveniente su
difusión para que su ejemplo sea imitado por todos nosotros. |
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